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      Cosas que aprendí de chupar por el culo

      October 16, 2012

      Por Jeff Winkler

      La inserción de objetos por el rectum intestinum del homo sapiens no es nada nuevo. Como recordarás de tu clase de historia, los mayas se administraban tabaco y sustancias alucinógenas con fines religiosos, y probablemente porque estaban aburridos. Tuvieron el detalle de dejarnos grabados y figuritas para documentar sus hazañas; ahora tenemos videos y blogs para hacer lo mismo. Y también eliminamos esos molestos aspectos espirituales del acto de insertar tubos por el ano. Esto se llama progreso.

      La más reciente ronda de discusiones anales se llevó a cabo a finales de septiembre, cuando Alexander “Xander” Broughton de la casa Pi Kappa Alpha en la Universidad de Tennessee fue hospitalizado por envenenamiento alcohólico, “supuestamente” por meterse un litro de vino en tetrapack por el culo. Chupar por el culo, por si no lo sabías, te permite sacarle la vuelta a los procesos metabólicos y de filtración del hígado, y el etanol entra directamente al flujo sanguíneo por las venas y hasta la vena cava. Cuando ingieres alcohol por el culo, básicamente estás creando un corto circuito en las defensas que el cuerpo tiene implementadas contra el envenenamiento. Se supone que es una peda intensa y casi instantánea.

      La universidad suspendió a la fraternidad, y ahí habría terminado todo, pero Xander dio una conferencia de prensa. Acompañado de su abogado y todos los Pi Kaps de la universidad, Xander negó cualquier conocimiento sobre el butt chugging (como se le conoce en las universidades gringas), reprendió a las instituciones que los acusan del acto, prometió contraatacar a los medios que han resultado tan fascinados con su historia, y, a través de su abogado, dejó claro que “es un hombre heterosexual y piensa que la idea… del butt chugging es verdaderamente repulsiva”.

      Yo también soy heterosexual, y alguien que sabe —a diferencia de Xander— que no tiene nada de homosexual meterse cosas por el culo. ¿Cómo no quedar intrigado por el butt chugging? Parece una pésima idea, claro, pero lo jóvenes han hecho muchas pendejadas que han alegrado la vida de millones, como Facebook; ¿podría chupar por el culo ser como Facebook? La respuesta es no. Lo probé el otro día, y fue terrible. Sin embargo, me ayudó a ver el mundo desde otra perspectiva. Y no sólo porque pasé gran parte del día tirado en el piso, con las nalgas al aire, intentando insertarme una botella de enema repleta de alcohol por el recto. No, fue algo mucho más profundo. Más profundo que la boquilla lubricada de tres centímetros con la que atravesé mi esfínter. El punto es que las nuevas perspectivas afloran después de medio vaso de vodka por atrás.

      Perspectiva #1: De perrito

      Siempre es mejor que sea vino barato, si es posible de tetrapack. Quizá uno con un nombre dulce, algo que tu trasero sienta ganas de invitar a pasar. También compré algo de vodka y whiskey, para comparar y parar ponerme pedo más rápido. En la farmacia frente a la licorería vendían enemas al dos por uno.

      De regreso en la casa, serví dos caballitos de vino en mi botellita de enema. El estilo clásico de perrito, con una toalla en el piso, me pareció la opción más respetable.

      A puertas cerradas, levanta las nalgas al aire, y busco equilibrarme con el brazo izquierdo, mientras mi mano derecha intenta dar en el blanco. Respiro profundamente para tranquilizarme, doy en el blanco y un chorro frío de felicidad sube por mis entrañas. Nada mal. No hay ardor. Goteo más de lo que me gustaría, pero nada grave. Pero mi esfínter comienza a revolotear. Mientras intento tranquilizar a mi ano, física y verbalmente (“Shhh, todo está bien. No pasa nada”),  me percato de la realidad de mi situación. Me siento tan… denigrado. Para no sonar mal, evitará decir que conecté con todas mis hermanas feministas allá fuera que desprecian coger de perrito por tratarse de una forma de subyugar a su sexo. Pero sí, no hay forma de evitar sentirse desprotegido cuando estás en cuatro y algo te trepan por atrás. Luego de esta epifanía, me limpié el exceso de vino, me subí los pantalones, y fui a la cocina a prepararme una pizza.

      Perspectiva #2: Patas arriba

      Esperaba un rápido efecto embriagante, o al menos un poco de calor en el cuerpo. Pero nada. Sólo un ligero mareo y un dolor de espalda. Me sirvo otras seis onzas y vuelvo a probar, pero esta vez sentado en la tina, con la piernas izquierda sobre el toallero y la derecha sobre el lavabo. Dadas las dificultades del ejercicio anterior, decido darle al enema una buena untada de vaselina.

      Sentado como señora en el ginecólogo, y habiendo superado la impresión inicial, pongo manos a la obra con el enema con los movimientos de un cirujano. En ese momento, me pierdo en mis recuerdos de épocas sin tantas complicaciones:

      Mi compañero de cuarto y yo bebíamos tanto que nos cansamos de la mecánica básica de la intoxicación. Cazábamos alternativas emocionantes. Por suerte, él trabajaba en una tienda que vendía todo tipos de madres hippies. Se robó una pequeña fuente de niebla con forma de manantial de montaña, y al llenamos de alcohol, esperando embriagarnos con los vapores de whiskey. Fue una pérdida de nuestro tiempo, y peor todavía, una pérdida de whiskey.

      Los jóvenes de la fraternidad que “supuestamente” chuparon por el culo, seguro también estaban aburridos. ¿Qué queda después de una ronda de juegos de chupe? Sólo un embudo y el siguiente paso lógico. Sí, como me imagino, Xander estaba tan aburrido que decidió romper los rituales de chupe culturalmente aceptados para probar el butt chugging, y terminar en el hospital con una  concentración de alcohol en la sangre de 0.40, entonces yo aplaudo su valentía  y esfuerzo.

      Sin embargo, lo que me molestó fueron los comentarios homofóbicos transmitidos por su abogado durante la conferencia de prensa. Muchos hombres heterosexuales disfrutan de actividades “kinky”, como el manoseo anal, los tapones de culo y los dildos. Pero, en lo que tuvo razón, fue en reclamar a los medios por su poco profesionalismo al momento de reportar sobre los hechos. Todos estaban tan entretenidos con el acto en si, que los comentarios infundados y homofóbicos de Xander pasaron desapercibidos, o quizá sólo sea que la gente asume que un hermano de 20 años odia a los homosexuales.

      ¿Nuestra cultura está condenada? Me pregunto, mientras termino de ingerir todo el vaso de vino por el culo. Las cosas no pintan bien. Por un lado, no estoy borracho. Por el otro, mi mano se está acalambrando. Y lo peor de todo, me estoy aburriendo.

      Perspectiva #3: Quarterback

      Mi amigo llegó cuando estaba sirviendo el segundo caballito de vodka en la botella. Sólo se quedó un rato. Creyó que todo este asunto del butt chugging era broma. Durante su breve estancia, discutimos las mejores posiciones. Para el primer caballito de vodka probé con la posición del “quarterback”, la cual consistía en pararme cual jugador de americano en la línea de golpeo. Hubo menos derrame, pero todavía con dificultades. Al menos el vodka no ardió tanto como esperaba. Se siente extraño cuando el enema se vacía. Calificación: C+

      Tener que dejar una conversación para darme mi dosis es molesto, un poco como ser el único fumador en un restaurante sin terraza. Luego de una lluvia de ideas, concluimos que la mejor forma de chupar por el recto era acostado de espaladas, con las piernas sobre la cabeza. “Tienes que relajar tus piernas”, me dijo mi amigo, mientras me enseñaba la posición. Este era el método preferido en muchas de las fotos y videos en internet. Hasta los güeyes de Jackass lo hicieron así.

      Esta vez, los dos caballitos entraron sin derramar un gota. Por desgracia, no me sentó muy bien. Las otras bebidas hicieron que los intestinos se agitaran y me hicieron sentir como si fuera a cagar. Ahora, definitivamente estaba a punto de explotar. Corrí al baño, y estuve a punto de no llegar. Lo que salió, en su mayoría fue un líquido transparente. Y, Dios, cómo arde. Caminé un poco para intentar tranquilizarme de nuevo. Unos minutos después estaba de regreso en el baño con otros dos caballitos. Esta nueva posición parece funcionar muy bien.

      Perspective 4: Brown lotus

      A estas alturas, mi media naranja comenzó a preocuparse de nuestro pequeño proyecto, en especial por la posibilidad de que terminaría en la sala de emergencias. Odia manejar de noche. Pero yo estaba decidido a ponerme hasta atrás, por atrás, así que ella tomaba el control cuando podía. También, prefirió que me refiriera a ella como “Niñera del butt chugging”, y no “Supervisora”, como yo sugerí. Después, poco a poco, le agarró cariño a nuestro experimento.

      Después de un caballito más en una nueva posición, a la que decidí llamar “loto café”, sigue sin haber una sensación de intoxicación. Hago una búsqueda rápida en internet, esperando encontrar una guía paso a paso. Al ver mi frustración, mi otra mitad me sugiere remojar un tampón en vodka. Me dijo que tendríamos que ir a la tienda por un aplicador. Le dije que tenía que entregar esto hoy. Ella se ofrece a exhalar humo de porro por mi cavidad. Su razonamiento: “Lo importante es seguir metiendo cosas por ahí que alteren tu estado…”

      De vuelta a la posición de loto, la escucho decir: “¿Puedo hacerlo?”. Y suena más a una orden que a una petición. No me da tiempo ni de responder. Con las piernas sobre mi cabeza, tengo a mi pareja en el encuadre perfecto. Tiene la mirada clavada en su objetivo, y el enema listo para disparar.

      “Cariño, te ves un poco diabólica desde aquí”, le digo.

       “Yo podría decir lo mismo, amor”.

      No hay advertencia ni simpatía. Entra tan profundo, que no siento cuando lo activa. Hasta que me dice: “no está fácil mantenerlo adentro”, y lo empieza a mover con tal fuerza, que se me sale una lagrimita.

      La siguiente dosis es la última de la noche. En parte porque ya llevo medio litro, y en parte porque siento que tengo una fogata en el recto. Pero principalmente, porque mi chica quiere salir a tomar con algunas amigas. Está tan aburrida con nuestro experimento como yo. Si decir mucho más, entramos al baño como si fuera otro día en la fábrica. Me acuesto y ella me administra el enema. Todo el proceso toma menos de un minuto. Ya somos expertos.

      Perspectiva #5: Boca abajo

      Mi chica y yo salimos a tomar unos tragos de la forma tradicional. Sorprendentemente, algunas de sus amigas nunca han escuchado del butt chugging, o pensaban que era una versión alcohólica de “2 Girls 1 Cup”. En cierto punto, me desaparezco para usar las instalaciones sanitarias del lugar. Sorprendentemente, el resultado huele a limpio; a salmón de supermercado.

      Como dije, lo que he estado intentando han sido más como sorbitos por el culo, que fondos anales. Ver butt chugging es realmente impresionante. En Vimeo hay un video de un hombre con una botella de cerveza hasta el fondo. La botella está desfondada, y sus amigos se ríen mientras vierten un líquido morado en el contenedor. Lo impresionante es ver cómo maneja sus glúteos. Se contorsionan como la cabeza de una serpiente engullendo un ratón. Realmente parece la boca de alguien bebiendo cerveza. Yo no puedo hacer eso. No quiero.

      Acostado boca abajo esa noche, puedo sentir un cosquilleo constante en el ano, como un tapón de culo fantasma. No es tan grave como estar crudo, pero de ahora en adelante, probablemente me restrinja a formas socialmente más aceptables de ingerir alcohol. Cosas como beber como puerco hasta basquear. Al menos así es altamente probable que no recuerda lo que pasó la noche anterior.

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      Temas: alcohol, tomar por el culo

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