Fotografías de los niños de la calle en Mumbai

Por Jake Lewis

En una sociedad en la que veas pobreza, también verás a los niños que crecen en ella. El fotógrafo Dario Mitidieri viajó a Mumbai y documentó a los niños que viven en las calles, confrontados todos los días con la pedofilia, las drogas y enfermedades incurables. Reunió estas espeluznantes fotografías y las historias que escuchó en un libro llamado Children of Bombay [Niños de Mumbai] y que se publicó por primera vez en 1995. Pero yo lo acabo de descubrir, y no me canso de verlo, así que decidí llamarle para platicar.

VICE: Hola, Dario. ¿Qué tal tu verano? ¿Hiciste algo emocionante?
Dario Mitidieri: Acabo de regresar de mis vacaciones; estuve en Italia con mi familia.

Qué bien. Antes de hacer Children of Bombay, fuiste a China y documentaste la masacre de 1989 en la Plaza Tiananmen. Tus fotos fueron de las primeras en imprimirse en Occidente. ¿Cómo estuvo eso? 
Cuando estuve en China, ya llevaba dos o tres años trabajando como fotógrafo freelance para periódicos como The Independent y The Telegraph. Aún así, todo pasó muy rápido, y como te podrás imaginar había adrenalina en exceso. Pude procesar todo unos días después cuando vi todo en televisión y en los periódicos. Unos meses después, gané el Premio al Fotógrafo del Año de la prensa británica.

¿Eso facilitó la creación de Children of Bombay?
Sí, así pasó con el proyecto de Mumbai. Las fotografías de niños de la calle no son exactamente comerciales. Así que tuve que ganar algunos premios para poder hacerlo. Gané el Eugene Smith para poder llegar a Mumbai. En ese momento, a varios publicistas les encantaba el trabajo, pero todos me decían: “No, gracias”. Tuve que luchar. Para que me lo publicaran tenía que ganar otro premio. Eso hice, y al final, el libro se publicó en seis idiomas distintos en todo Europa.

Qué locura, no sabía que tenías que pasar por tanto para publicar un libro.
Sí, sentí que había tanta resistencia. Me demostró que no importa cuan fuerte sea el mensaje, a menos que sigues trabajando y ganando premios, tu trabajo no irá a ningún lado.

¿Qué te llevó a producir Street Children Of Bombay?
Todo fue pura coincidencia. Estaba en Mumbai trabajando en una historia sobre sida en India. La revista Der Spiegel me envió unos días a tomar fotos para un artículo sobre niños de la calle en todo el mundo. Fue entonces cuando me di cuenta de lo grande que era la historia. No me podía ir, apenas estaba rascando la superficie de esto, así que metí mi solicitud de financiamiento para el Eugene Smith. La idea era regresar y pasar un año completo ahí.

Hay una imagen que me impacta más que todas; esa del niño usando drogas. ¿Hay algunas que te afecten más que otras?
Sí, hay un par; una con dos niños fumando heroína y la de una niña parada en un poste. Esa fue la que hizo el proyecto, fue la imagen que se quedó grabada en la mente de todos.

¿Cuándo fotografías a alguien, lo empiezas a conocer mucho mejor?
Claro. Pasaba día y noche con ellos. Me decían "tío". Hicimos un documental en el que salíamos a buscar a esa niña del poste. La encontramos, y hubo momentos muy emotivos. Incluso encontré a otros que tenían cinco, seis, siete años cuando les tomé las fotos, y que ya eran adultos. Fue como si todo hubiera sido ayer. Recordaban todo sobre mí.

¿Crees que tu trabajo tuvo algún impacto en sus vidas?
No realmente. Los afectó indirectamente, porque las fotografías fueron muy usadas por ONGs que trabajan con niños que viven en las calles. Las usan para recaudar dinero. En Mumbai estábamos lidiando con pedofilia en las playas. Hay un par de fotografías en el libro. Guardé silencio durante el proyecto, pero en cuanto terminé, hablé con la policía y limpiaron las playas de pedófilos. Esto demuestra que la fotografía puede tener un significado más allá de la imagen.

¿Has considerado hacer un proyecto similar en otro lugar?
Intenté contactar a algunas personas, pero es muy difícil que las personas se interesen. A menos que ganes premios. A menos que hables con la gente indicada o uses los medios adecuados, es muy difícil.

También vi fotos del tsunami en Indonesia. ¿Cómo te sentiste de fotografiar el resultado de uno de lo más grandes desastres naturales?
Fue algo extraordinario. Perdí todo, mi ropa, mi medicina y mi comida. Fue difícil. No tenía nada. Poco a poco empecé a encontrar cosas como pasta de dientes; lo esencial. Terminé durmiendo en el suelo. ¡Fue hasta que tenía que regresar a Londres que encontraron mi maleta!

¿Hay algo de ese viaje que nunca olvidarás?
Lo que nunca olvidaré de ese viaje es… la magnitud. No quedó nada. Recuerdo que sobrevolé la costa en helicóptero y podías ver que todo había sido destruido por las olas, aplastado; fue extraordinario.

¿Fue más de lo que esperabas?
Mucho más. Fue algo irreal para un periodista. Cualquiera que haya estado trabajando ahí te dirá lo mismo: no hay palabras ni fotografías que expliquen lo que fue. Había barcos gigantes en medio de los campos, en las colinas; cosas en lugares a los que no pertenecían.

Puedes ver más del trabajo de Dario aquí. Y puedes seguir a Jake en Twitter @Jake_Photo.

 

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