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      La ciencia ficción engañó a Hollywood para hacer la película más radical del año

      August 13, 2013

      Por Brian Merchant


      Imagen: Promo.

      Elysium, el thriller de ciencia ficción de Neill Blomkamp, es esperada como la película más cruda del fin de semana. Aunque le falta la tonalidad de la gran Sector 9 de Blomkamp, es exponencialmente más radical que la tarifa promedio de Hollywood. Es todo menos un grito por  servicios de salud universales, políticas redistributivas de impuestos y una reforma de política migratoria. Y restriega todo lo mencionado con un golpe en la cara de un cyborg computarizado.

      Ya se ha hablado demasiado del tema (io9 lo llamó "una versión futurista de Occupy Wall Street”), pero vale la pena explorar por qué Hollywood decidió financiar una película izquierdista que requirió de cien millones de dólares para hacerse. Para los no familiarizados, Elysium muestra cómo será nuestro mundo en cientos de años. Los pobres viven en la Tierra, donde está caliente, contaminado, enfermo, sudoroso y decadente. Los ricos viven en una estación espacial que orbita la Tierra (que se parece a la propuesta de una colonia fuera del mundo que hizo la NASA en los setenta) y tiene un servicio médico perfecto, gracias a las milagrosas máquinas borra cáncer. Los héroes, con una seria necesidad de esas máquinas, deben abrirse paso a Elysium.

      Esto es parte de lo que hace a la ciencia ficción tan valiosa, una película que se lleva a cabo en el presente con una minoría enferma y ex convictos que sufren de radiación y cruzan ilegalmente la frontera para obtener por la fuerza un mejor cuidado médico no tendría una oportunidad en la Tierra-infierno del futuro de ser producida en Hollywood. Pero esa es básicamente la trama de esta película; como está transportada al futuro, su brillo tecnológico y sus visuales robóticos alucinantes el hecho de que la película es una épica y prolongada lucha por la justicia social.

      Aunque la historia en sí (frustrantemente) sólo toca esos temas, están implícitos en el escenario y en puntos de la trama. Aquí hay una lista de por qué Elysium es la película más radical que probablemente se produzca en Hollywood en el año (Ah, y hay algunos spoilers, así que están advertidos).

      Desigualdad de ingresos:

      La película gira al rededor del abismo entre los que tienen dinero y los que no. Los pobres sudan y trabajan duro en la Tierra, construyen robots para una corporación que los vende al estado. Los ricos disfrutan aire impoluto, un servicio de salud impecable y, por supuesto, aislamiento perpetuo de los pobres. Los pobres, mientras tanto, están enfermos, sucios, viven en barrios bajos, y los hospitales son ineficientes y están a reventar.

      Aún más, los ricos y poderosos —ambos ejecutivos corporativos y los líderes del gobierno que firma sus contratos— son mostrados como nada menos que Satanás en el espacio. Son caricaturescos en sus maldad, y su maldad se basa en oprimir a los pobres.

      Servicios médicos universales:

      La película es un llamado mal disfrazado a servicios de salud universales. Los ricos tienen acceso a máquinas (presuntamente) muy caras que les permiten (también presuntamente) tener salud eterna. Los pobres se pudren en clínicas hacinadas. Esta es una acusación explícita: los ricos tienen recursos amplios para compartir sus máquinas restauradoras, y, después de la muerte del tiránico estado de seguridad al final, el regreso a la igualdad es simbolizado por una flotilla de barcos médicos que traen la tecnología curativa a la Tierra.

      Condiciones inseguras de trabajo:

      Los pobres tienen que trabajar en condiciones insalubres y peligrosas. ¡Pero tienen suerte de tener un trabajo! El trabajo es tan malo que nuestro héroe es expuesto a radiación desde el principio, y a la administración no le importa un carajo. No es difícil hacer la conexión aquí.

      Migración ilegal:

      Los ricos, y mayormente blancos residentes de Elysium mantienen a las multitudes hacinadas en la Tierra por medio de un aparato de seguridad despiadado (y totalmente ineficiente). Cuando barcos llenos de minorías vuelan a Elysium, un agente les lanza misiles y los destruye. Si alguien sobrevive esa matanza (más que nada en un intento desesperado de alcanzar las máquinas médicas) son brutalmente aprehendidos por el aparato de seguridad y son deportados.

      Una vez más, imagina una analogía del presente, la más obvia siendo la seguridad fronteriza entre México y Estados Unidos; Blomkamp transporta el tipo de brutalidad que ocurre ahí rutinariamente a un ambiente futuro.

      Sólo hay una escena con una noción de matiz aquí, el presidente condena esas tácticas, pero no tiene ninguna autoridad al respecto; la implicación es que la mayoría de los residentes de Elysium están perfectamente contentos con esas pesadas tácticas, pero saben que es políticamente incorrecto decirlo tan fuerte.

      Abuso de poderes de guerra:

      Jodie Foster, la despiadada Secretaria de Estado, puede asumir control total del "hábitat" en tiempos de guerra, lo que presenta al presidente como inofensivo en cara a cualquier crisis, por menor que sea. Esto es una acusación de extralimitación ejecutiva, como el que muchas administraciones recientes puedan pasar por alto al Congreso para justificar acciones  militares y ataques con aviones no tripulados al declarar poderes de guerra, los jefes supremos de Elysium ignoran la democracia en exactamente la misma manera.

      Hay otras pistas, pero estos son los señalamientos mayores. Y de nuevo: apenas los tocan o examinan en los diálogos. Es solo en el mundo en el que la película se desarrolla, y las soluciones implícitamente propuestas lo que la hacen tan radical: Derrocar el estado de seguridad. Ofrecer servicios de salud universal. Abrir las fronteras. Controlar la desigualdad de ingresos. Hay una razón por la cual los conservadores ya se quejan contra ella, está más o menos promoviendo un tipo de tecnosocialismo. Que es particularmente notable en una película de Hollywood de alto presupuesto en la que se cuela entre una ráfaga de secuencias de acciones y puntos de la trama escasamente razonados.

      Si es o no una buena película, Elysium, como Avatar, sirve como evidencia de que la ciencia ficción puede ser un vehículo más poderoso para dar mensajes sobre justicia social a una audiencia mainstream que cualquier película biográfica con tendencias liberales. Eso es, si la audiencia es capaz de captarlo entre las partes de cuerpos hechos pedazos y peleas cuerpo a cuerpo modernizadas.

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      Temas: cine, elysium, ciencia ficción, sci fi

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