Los demonios del deporte

La maldición del Cruz Azul tiene nombre

Por Miguel Pazcabrales

Invierno de 1997, la última vez que pude gritar un campeonato de mi querido equipo Cruz Azul.  Pareciera que la única manera que el equipo de Xochimilco podía ganar era con sangre, y así fue. Un gol de penal, del máximo goleador histórico mexicano Carlos Hermosillo, con la camisa manchada de sangre, después de haber sido planchado en la cara por los tacos del portero de los panzas verdes del León, el argentino Ángel David Comizzo. Y así fue, el último y único campeonato del Cruz Azul que he visto en mi vida.

¿Por qué le voy al Cruz Azul?, por herencia, y así supongo que debe de ser la mayoría menores de 35 años que le van al Cruz Azul, porque si no estoy mal, esta generación de “albañiles” hemos vivido de una nostalgia de épocas gloriosas que nunca nos tocó vivir. Una nostalgia que hemos vivido a través de los trovadores deportivos que llevan en sus mentes esas épocas del TRICAMPEONATO, y sus héroes: Miguel Marín, Fernando Bustos, “Kalimán” Guzmán, etcétera, que hicieron del Cruz Azul uno de los equipos más importantes del futbol mexicano en tan poco tiempo. Y que a esta joven generación “azul” no nos ha tocado vivir.

Como en toda liga del mundo, en cada deporte tiene que haber una tradicional maldición. Existen muchas muy famosas, la más sonada fue la Maldición del Bambino donde Babe Ruth maldijo a los Boston Red Sox que no ganarían una sola serie mundial por haberlo vendido a los Yankees contra su voluntad, dejando a los Red Sox con una sequía de campeonatos por 86 años. Otra maldición famosa es la del chivo, mascota de Billy Sianis, dueño de la taberna Billy Goat Tavern quien fue expulsado del Wrigley Field estadio de los Chicago Cubs durante un juego de serie mundial porque el animal molestaba a los espectadores, haciendo que el Sr. Billy los maldijera y ¡no han ganado una serie mundial desde hace ya 105 años!

Yo he llegado al punto de creer que las maldiciones deportivas son reales, el karma juega un papel importante en el azar deportivo. No importa qué tan entrenado estés, qué tanto hayas estudiado las jugadas, hayan hecho miles de “team building”, cuando la suerte no está de tu lado sencillamente no hay cómo solucionarlo y peor aún si en la mente de los jugadores está atormentando una maldición.

Claro que el Cruz Azul tiene una maldición, 16 años sin títulos por uno de los equipos más fuertes de la liga mexicana no es coincidencia. Que me disculpen los aficionados del Atlas del Guadalajara que tienen casi 60 años de no ganar un título, pero dije equipo grande. Además de no haber ganado un título en 16 años, el Cruz Azul ha sufrido eventos desafortunados que sólo un equipo con una maldición le puede pasar. Desde el secuestro de su director técnico, Rubén Omar Romano apenas saliendo de La Noria, la suspensión de una liguilla por alinear a un jugador que estaba suspendido por la FIFA debido a reiteradas pruebas fallidas de antidoping, ocho finales perdidas entre Liga y Copa de Campeones de la CONCACAF.

Pero el evento más notable vino en el torneo Clausura del 2003. Paco Palencia regresaba de su campaña por el Espanyol de Barcelona, había nuevo técnico: Mario Carrillo, pero sobretodo en el plantel estaba Sebastián El Loco Abreu. La verdad me vale madres por qué le dicen El Loco pero no es normal de una persona que ha militado en ¡21 clubes! Este jugador uruguayo es un trotamundos, turista del deporte y al Cruz Azul sólo vino a joder. 

LA MALDICIÓN DEL LOCO ABREU es el nombre de la maldición que tiene el Cruz Azul. Desde que pisó territorio celeste el equipo tuvo su peor racha de derrotas en su historia, diez juegos perdidos al hilo. Esto hizo que el presidente del equipo, el Sr. Guillermo Álvarez hablara con el plantel y los hizo comprometerse a ganar al menos 30 puntos antes de que terminara el torneo, en respuesta hubo un motín liderada por el uruguayo, haciendo que 11 jugadores dentro de los que estaban símbolos del equipo como Paco Palencia, Sergio Almaguer y el Conejo Pérez rescindieran de su contrato y dejaran varado al equipo con el plantel de segunda división y un entrenador, Enrique Meza, construyendo de cero el equipo. Dicen que Palencia dijo “me meo en la bandera del Cruz Azul”. ¿Qué tuvo que haber dicho Abreu para que se consumara su maldición a La Máquina?

Desde esa vez que se quebró el equipo, el Cruz Azul ha sufrido toda cantidad de infamias, mal karma, mala suerte, secuestros, suspensiones, derrotas, ponle el nombre que quieras. De todo corazón quiero que gane mi equipo esta súper final del futbol mexicano, pero creo más en las maldiciones deportivas y ojalá que el haber ganado La CopaMX haya cambiado el rumbo del equipo azul, si no seguirá viviendo la maldición del Loco Abreu.

Si te late saber más de las maldiciones deportivas aquí hay una buena lista

@pazcabrales

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Un nuevo héroe del futbol americano se acerca

Lee más en nuestra columna Los demonios del deporte.

 

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