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      La mujer que entrena a perros para coger con humanos

      January 18, 2013

      Por By Andrei Zalupin

      Les presento a Anna, una prostituta ucraniana nacida en Odesa pero que ahora vive y prospera en el negocio del sexo en Holanda. Tras conocerla en una sala de chat porno empezó a contarme todo tipo de cosas sobre su vida: de cómo había llegado a Holanda, por qué los clientes rusos son peores que otros y por qué vive con cachorritos adorables en su cabaña en Rotterdam.

      VICE: Anna, ¿cómo empezaste en el mundo de la prostitución?
      Anna: Llevo prostituyéndome más de 30 años ya. Los primeros 15 trabajé en Ucrania, luego emigré a Holanda. Después de casarnos, mi marido me cachó con otro en la cama. Tras descubrir que era propensa a este tipo de comportamiento decidió usar mi cuerpo para impulsar su carrera. Empecé a intimar con sus jefes y más tarde con sus socios.

      ¿Y así ganabas dinero?
      La pasta la ganaba mi marido. Yo no veía un centavo. Su carrera se desarrolló muy rápido. Ya no estoy con él. Al día de hoy sigue metido en el tráfico ilegal de armas y petróleo. Es una persona muy rica en Ucrania.

      ¿Cuándo se separaron?
      En cuanto me fui a Holanda. El dueño de un burdel donde ahora trabajo había invertido en el negocio de mi marido. Me intercambiaron por la parte que le tocaba.

      ¿O sea que tu marido te vendió como esclava sexual?
      Sí, supongo que sí, aunque no tengo ni idea de cuál sería mi valor en libras esterlinas. Sólo sé que los dos se beneficiaron muy bien con el intercambio. Así fue cómo mi marido empezó a firmar contratos de armas con los árabes. Mira que todo empezó como una broma. Ya me había tirado a mi futuro dueño y me había llevado al Este varias veces como acompañante. Dejó que un grupo de árabes me cogieran, y a éstos les gusta lo raro, sobre todo les encanta el sexo anal. A mí también me encanta.

      Tampoco me importó ser intercambiada. Mi marido estaba absorto en su empresa y no encontraba tiempo para mí. Mi padres eran conscientes de la situación y estaban de su lado. A mis amigos les daba igual, apoyaban esta decisión y algunos se metieron en nuestro burdel más adelante.

      Da la sensación de que todas las mujeres con las que trabajan son de una cierta edad.
      Sí, en el club empleamos mujeres de 40 a 57 años. El dueño dice que las adolescentes causan demasiado problemas. Nosotras no tenemos moral, no nos oponemos a nada y tenemos mucha más experiencia.

      ¿Cómo conseguiste emigrar? Imagino que poner en trámite de visado que pretendías prostituirte te causaría algunos problemas.
      En esa época tenía un visado pero ahora tengo la nacionalidad holandesa. El proceso no fue gran cosa, ya que tenemos clientes influyentes. Además, la prostitución en Holanda no es ilegal.

      ¿Cuáles son tus funciones?
      Los clientes habituales de nuestro club son VIP, muchos son de la tele. Es divertido ver qué valores tienen. Tenemos orgías insensatas de 16 personas que duran cuatro horas. A veces me contratan como "perra". Me pongo a cuatro patas y me cogen perros. A mí me gusta, excepto la escatología. Y ya me viene bien porque mi jefe ya no se lo permite a sus clientes.

      La verdad es que no sé que decir.
      Puedo dejar el trabajo cuando me dé la gana, pero bueno, no es mi intención. Yo lo gozo. Zoofilia, BDSM, gang bangs, todo vale. A mí lo que me gusta es coger.

      Y los perros, ¿de dónde los sacan? ¿Viven en el club? ¿Están entrenados especialmente para tener sexo con personas?
      Hay lugares especializados en muchos países donde entrenan perros sólo para eso. Conozco al menos dos de este tipo en Rusia. Yo, personalmente, trabajo en sitios así en Alemania, Bélgica y Suecia. Me contratan para ayudar a que los perros se acostumbren a la hembra humana. Después de medio año de esfuerzo, los perros cogen como demonios y a mí me vuelve loca. Claro que estos perros no son nada baratos. También tengo dos perros que viven conmigo que jamás han cogido con otros perros, sólo con humanos. A menudo los clientes traen sus propios perros, obviamente también están entrenados.

      ¿Traen sus perros al burdel?
      No, sólo a charlas y a presentaciones que tienen lugar en el club. El resto ocurre en los clubs de los clientes. Son todos muy adinerados y tienen casas enormes. Tienen recintos caninos y sótanos para BDSM. Se parecen a los sótanos de la Gestapo donde torturaban a la gente.

      ¿Trabajas alguna vez con rusos en Holanda?
      Yo no elijo a los clientes, eso lo hace mi jefe. Pero sí que nos visitan mis ex compatriotas. Son los peores en cuanto a fiestas privadas se refiere. Siempre piden que hagamos de todo, incluso beber de vasos en los que han meado, por ejemplo. Claro que pagan muchísimo dinero, incluso más de lo que pedimos.

      ¿Has deseado ser madre alguna vez?
      Tengo hjios con mi ex marido, pero ya son todos adultos y tienen sus propias vidas. También trabajan con mi ex marido. Nos llevamos bien. Saben que vivo en casa con los perros y vienen a verme de vez en cuando. Mi ex marido también me visita cuando está por la zona.

      ¿Qué consejo darías a las mujeres ucranianas que están pensado meterse en este mundo?
      Les diría que fueran prudentes y que tuvieran en cuenta sus derechos. De lo contrario es probable que las vendan como esclavas a algún árabe. He visto esto muchas veces. Gracias a Dios, mi marido y mi jefe no han dejado que eso me ocurra a mí.

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      Temas: perritos, prostitucion, :(, ¿qué coño?

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