La fanaticada de adolescentes chilenas enloquecen por el pop coreano

Por Andrea Ocampo Cea, Fotos por Paloma Palomino

La semana pasada les trajimos desde Chile lo desquiciadamente poderosas que son las fans del k-pop con el que Corea está azotando América Latina y el mundo. Si creen que la fanaticada de adolescentes en flor se quedaría contentas sólo con traer a SuJu a su país, están muy equivocados. Ahora, otra vez de la mano del k-pop, entramos al registro en tiempo real que las seguidoras hacen de sus coreanos favoritos.

Las dificultades para captar a las estrellas, sólo hacen más excitante la tarea de registrar los conciertos teenager. De ahí que las FanCam sean la prueba de la existencia, no sólo de las popstars, sino también de las fans que acechan sus recintos. Este post, les hará justicia.

¿Qué es una FanCam?

Las FanCams son el registro vívido de lo que los fanáticos de equis banda realizan y cuelgan en las redes sociales —principalmente en YouTube— anteponiendo paréntesis cuadrados y la fecha del registro. Bajo esa modalidad, se aseguran de que todas las comunidades reunidas entorno a sus ídolos puedan acceder horizontalmente a la información e imágenes que se produzcan de modo casero.

Gracias a esas mismas redes sociales, Music Bank, un popular programa de televisión surcoreano (del canal KBS World), dedicado íntegramente al K-pop, se convirtió en festival, llevando el formato televisivo a los escenarios de Europa y Asia. Los sudacas también fuimos parte de esa gira mundial, en la Quinta Vergara —anfiteatro chileno donde se realiza el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar— donde los ojos rasgados le cambiaron el look a una playa demasiado acostumbrada a las baladas de Luismi o las depresiones arjonescas.

El ojo que todo lo ve

Una enorme fila de niñas, acompañadas de amigos y padres, abarcaba dos cuadras esperando entrar a la Quinta. Gritaban, aullaban, ensayaban gritos y pasos de baile, agitaban las banderas de los grupos que se presentaban el gran día: Mblaq, After School, RaNia, Davichi, CMBLUE y Súper Junior. Muchas de esas chicas, a pesar de viajar horas, tomar buses, aviones y dormir en la calle, fueron a esperar la llegada de sus estrellas asiáticas al aeropuerto y al hotel.


En el aeropuerto.

E incluso, algunas pudieron escabullirse dentro del Duty Free y musicalizar la hazaña, como esta brasileña, fanática de MBLAQ:

Ya arribados a la ciudad de Viña del Mar, la histeria y el cansancio comenzó a encrispar los nervios de las fans, dejando a una multitud de chicas al borde del colapso y a una pizca de agarrar a golpes a los popstars. Lo mismo ocurrió en la piscina del  hotel, cuando los chicos se encaminaban a hacer sus pruebas de sonido (y algunos, del playback).

Cuando llegó la hora del evento, la calle Errázuriz colapsó. Autos, buses, victorias, padres, vendedores ambulantes de chapitas, cintas y póster comenzaron a ocupar la calzada. Los helados de agua le ganaban terreno a las linternas, justo en el momento en que se abrieron las rejas, y una estampida de chicas corriera a la concha acústica a acomodarse en las bancas de cemento. La histeria colectiva iba coronada por un mar de globos y las poleras azules, junto a las pancartas fluorescentes con grafías coreanas y las enormes banderas de los fans clubs oficiales. Entre un mar de erudismo k-pop, estaba Danilo Núñez, de 17 años, quien va al colegio y vive en Valparaíso.

VICE: ¿Por qué estás acá?
Danilo: Porque me invitaron, mis amigas y mis primas.

¿Te pagaron la entrada?
No, yo la pagué. O sea yo fui invitado, pero yo tuve que pagarles la entrada. Fue media rara la invitación ja ja ja, pero tenía que aceptar. Igual esta onda es muy loca, porque las niñas se pintan el pelo, usan muchas chapas, son muy raras. Es difícil ver en un liceo niñas de este estilo; en uno, a lo más, hay dos. Yo creo que eso pasa más en los colegios de mujeres. Se vuelven locas entre ellas.

¿Cachai alguna de estas bandas?
No, ni una. A mí gusta toda la música, menos ésta. Me gusta más la romántica… la bachata, no sé, poh, Prince Royce ¿lo cachai?, Chayanne...

¿Qué vas a hacer cuando todas estén cantando o gritando?
Voy a mirar a la gente no más y reírme de la locura y el cariño que tienen por ellos… porque ellos vienen ¿de Corea? ¡Y qué! Si ellos ni las conocen poh… yo no entiendo lo que dicen, y creo que ellas tampoco… entonces no sé que les encuentran. Igual yo les pregunté a ellas qué tenía que responder si es que me preguntaban a quién venía a ver y me dijeron que tenía que responder el nombre de una mujer nomás para que no dijeran que yo era raro o algo así.

Mientras Danilo se hizo sonar los dedos, y posaba para nuestra fotógrafa, llegó una delegación de marinos coreanos, recién desembarcados del Buque Escuela de Corea del Sur, los mismos que hace unas horas habían hecho, en las calles de Viña del Mar, una muestra cultural que consistió en marcha, taekwondo y el célebre one hit wonder Gangnam Style” (léase Oppa Chile Style).

Los impecables marinos coreanos recibieron un aullido generalizado: "¡Mijito rico!" "¡La colita!" "¡Guachito te amo!" "¡Fiu, fiu!" "¡Me caso contigo!" "¡Llévame a Corea!"Muchos fotografiaron la escena, anonadados. Las adolescentes los rodeaban, las hormonas adolescentes también. Se mueven las pancartas fluorescentes y los grandes celulares touch. Se apagan las luces y comienza el estallido multicolor.

Todos juntos

La bomba erótica y miss Chile, Nataly Chilet se presentó en el escenario. Las luces y los gritos se encendieron. La challa cayó por el escenario, tal y como el llanto teenager empezó a correr por los rostros insolados de las quinceañeras. Aparecieron en el escenario los integrantes de todas las bandas. Mas, como los coreanos son aplicados, realizaron un tributo a nuestro país, cantando “Todos juntos” de Los Jaivas, un éxito que, sólo hace un año atrás, hizo emocionarse a los padres y abuelos de las adolescentes, en pleno Festival de Viña.

El show comenzó y los primeros en hacer revelar su espectáculo fueron MBLAQ, una banda estilo Backstreet Boys, sensualona y oxigenada, cuyo hit mas conocido es “Mona Lisa”, palabras repartidas en varias poleras rayadas con plumones y tinturas.


Ojo del 2:20 en adelante.

Las siguientes en presentarse fueron las guapas de RaNia, las coreanas más calientes de la noche que sólo interpretaron dos canciones. Una de las cuales fue su hit “Dr. Feel Good” . Las coreanas no sólo encendieron a sus fans, sino que también a sus papás (y mamás, ¿por qué no?).


Ojo con el "Fan Service" del 1:55.

El problema con RaNia fue que a la delegación de diplomáticos y autoridades coreanas presentes en la quinta no les gustó nada. Las ancianas coreanas, qua ya se habían sacado sus tacos para subirse a la gradería, se sintieron un poco ofendidas, por lo que no quisieron seguir grabándolas con sus korean ipad o celulares mutantes.

Pronto llegó el turno de las After School, las coreanas más esperadas esta noche, las que junto a “Flashback” reventaron la ola de histeria que ya habían encendido sus antecesoras.

Luego RaNia volvió al escenario y regalaron a su fans: “La consentida” una cueca creada por Jaime Atria que habla de cómo una mujer consigue todo lo que quiere debido a su porfía. En la versión de RaNia, ellas logran mucho más con las porfías, porque terminan bailando con MBLAQ bajo de lámparas de lágrimas y pétalos de rosas en 3D.

La cultura otaku le regala al K-pop el merchandising de llaveros, chapas y parches en las mochilas. Muchas adolescentes iban plegadas de logos e imágenes, adjuntando a su cuerpo la grafía de los “oh yeah” gringos que sirven como diálogo entre los asiáticos y las fans latinas.

Esto es TV

El evento avanzó rápido. Las luces nos recordaban que éste era un programa de televisión internacional. LeeKaeun, la nueva integrante de After School, retuvo a Lee Joon de MBLAQ entre sus piernas e improvisaron una tibia lambada, que originalmente, es bastante más comprometida de lo que vimos, pero que sin embargo, sus fans disfrutaron demasiado, a pesar de que despertaron algunas dudas (“¿van a bailar bachata, regaetón? Qué mierda van a bailar?”):

Luego de impostar un “Living la vida loca" de Ricky Martin, ícono latino para el mundo oriental, reventó la fiesta en lo que sería el hit del invierno-primavera-verano por estos lados de la cordillera, adivinen. Sí, el "Gangnam Style". Pero no sería sino hasta el arribo de Davichi, con su versión de “Gracias a la vida” de Violeta Parra y sus esforzadas palabras en español, que no podríamos respirar tranquilos. Por fin, un regalo sin efectos colaterales.

Las fans abrazadas de sus globos se hicieron espacio entre un mar de papeles de dulces, papas fritas, cabritas y vasos de papel, y murmuraban los sonidos que las coreanas entonan frente a ellas. Los crujidos de los vasos hacían su propio ritmo y algunas caras largas comenzaron a sentarse y revisar las cámaras digitales para elegir aquellas imágenes que irán sí o sí para el Facebook, al día siguiente. 

Al dejar el escenario las Davichi, ingresó una comitiva coreana más nuestra modelo regaetonera y nos presentaron un tributo sobre el episodio de los “33 mineros”. Suceso por el que, pareciera, Chile es conocido a nivel global. Las fanáticas que estaban detrás verbalizan lo que todas piensan: “¡Qué chucha, loco!" "¿Qué tiene ver Elvis Presley con Chile?" "¡No sé qué chucha!" "¡Cuec!” Al parecer uno de los mineros era fanático de él, y con eso se quedaron. A pesar de que hay coreanos que sí saben qué eventos nos definen como país.

Difícilmente me pude encontrar con fanáticas más aperradas que las valdivianas que estaban a mi costado. Organizadas y muy bien identificadas, vinieron desde el extremo austral de Chile a ver a CNBLUE. La mayoría de ellas estudia carreras relacionadas con la educación y la psicología. Jenny me contó: “Nosotras llevamos viajando más de 12 horas, pero primero fuimos al aeropuerto. La experiencia fue hermosa pero nos tuvieron demasiado en ascuas. Teníamos todo organizado para pillarlos, pero salieron por otro lado…”

[La interrumpe Melissa]: “Pero yo estuve contra la barra, los vi entrar y todo. Pasamos toda la noche en el aeropuerto. De hecho, el bus, en el que veníamos desde Valdivia, se quedó en pana. Viajamos como 15 horas en total e igual fuimos. Dormimos recién ayer, en una hostal, con todas las blues”.

VICE: ¿Hace cuánto tiempo se estuvieron organizando para ese viaje?
M: Desde que corrieron los rumores, incluso desde antes, porque yo tenía plata ahorrada. De hecho pensaba, si viene Big Bang y de repente apareció el evento. La ropa que me sobraba, la vendí. Pasamos hambre… o sea, yo pasé hambre y sueño. Nuestro cuerpo ya no da más. Onda, la Jenny hasta vendió empanadas, sopaipillas, berlines, para juntar su plata. Gastamos mucho y tenemos entrada VIP. Todas vamos a estar adelante ¡Imagínate cómo tenemos la voz si todavía no empiezan su show! Incluso corrimos dos cuadras porque YongHwa, nos saludó desde la Van.
Jenny: Sí, les cantamos canciones también en la playa, por la noche, y salieron al balcón como tres veces a las doce de la noche.

¿Qué es lo que más les gusta de CNBLUE?
Es que son diferentes a otras bandas. Tocan, porque son rockeros; cantan, componen y actúan. Son completos y no tienen un color absoluto. Puedes encontrar canciones muy rock y de repente otras muy pop. Lo más importante es saber el esfuerzo que han puesto en su trabajo. Lo han pasado mal y han llegado a ser grandes. Igual que nosotras, lo hemos pasado mal para llegar aquí, pero mira donde estamos. Ahí vienen. ¡Ahhhhhh!

Soledad, guardia de seguridad de este evento que pidió no-foto, sabe del éxito asiático, a pesar de que le ha dado la espalda en todo momento al show. De pronto echó un ojo al escenario, pero sólo porque ya va dejando la guardia para hacer cambio con otros portadores de chaquetas fluorescentes.

VICE: ¿Qué le parece todo este fervor coreano?
Soledad: Igual es bonito porque se ha reunido mucha juventud. Es bueno, porque eso llama a incentivar a los jóvenes a aprender cosas y que no haya tanta delincuencia.

¿Y usted conocía al pop coreano?
Eh, no. Hoy me estoy enterando. Después nosotros nos vamos a camarín y ahí los vamos a conocer.

¿Cuál es la diferencia de este público con otro que usted ha custodiado antes?
Éste es muy diferente a otros, por ejemplo, acá hay mucho griterío. Pero ellas gritan del alma; por la ansiedad de estar frente a la persona que vienen a ver. La histeria es bonita. Siempre he trabajado de guardia. Hay momentos y momentos. De repente tenemos que recibir agresiones, mal trato, humillaciones por parte de la gente. Me han hecho y dicho de todo. Me tratan mal, en general, hombres y mujeres. Además, yo trabajo en los estadios entonces y he recibido hasta cortes, con eso le digo todo. Esto por lo menos es mucho más tranquilo en comparación de otros eventos donde hemos ido a trabajar.

¿Cuáles fueron las indicaciones en especial para el show de hoy, considerando que hay tanta niña?
Por ejemplo, no tapar las vías de evacuación, las escaleras y pasillos. En caso de cualquier cosa mantener la calma del público —lo que sería complejo, en este caso— para que no se atropellen, caigan y se pisen… Yo, en realidad no las dejo acercarse a las barandas porque no son cien por ciento seguras y se pueden ir para abajo. Una manada de gente seguro puede botar la reja y caer a platea.

¿Y usted tiene alguna sobrina o hija que le guste esta onda?
Mi hija. No pudo venir. Cero posibilidad. Debe estar sufriendo en la casa porque a nosotros no nos dan la posibilidad de traer a nuestros hijos, de hecho con lo que nos pagan tampoco nos alcanza para comprar una entrada. Yo ni siquiera le voy a mencionar esto, porque ella lloraría. Ella me hizo preguntas y yo le desvié. Yo le diría a ella, que estoy representándola acá y que es algo emocionante, que es lindo y que algún día ella va a poder darse estos gustos.

Una escalera más allá unas hermanas se encaramaban en las rejas y dejaban caer una mochila a la platea. Soledad corre a sostenerlas.

Pronto sería el turno del delirio por Súper Junior, donde las ELF hicieron lo propio lanzando un mar de globos azules, subiendo pancartas y prendiendo sus orejas fosforescentes.

Luego de que los Junior movieron la colita, alzaron pañuelos, pancartas y banderas, y como se trataba de un programa de TV, apareció toda la delegación musical en el escenario y cantaron una balada con fondo de moais de Isla de Pascua, en medio de la nieve. Extrañísimo, pero sin embargo, fue la gráfica más popera de la noche. Súmele a eso, más challa, llantos, alarido y violà:

 

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