Cultura

Las manos más sucias del mundo

By Giorgio Viscardini, Foto: cortesía de Ansa



En Italia, un país al borde de la bancarrota, es irrisorio ver qué tan fácil es conseguir una pensión vitalicia del parlamento. Todo lo que se necesita hacer es participar en una sola sesión legislativa, aunque sea por un día, y se te garantiza un pago de entre 2,500 y 13,500 dólares al mes después de tu retiro. El año pasado, los italianos gastaron más de 275 millones de dólares asegurándose de que los antiguos miembros de la Camera y el Senato, vivan cómodos con su dote.

Una ley de 1997 prohibió que los primeros ministros cobren estos beneficios hasta los 65 años; pero no fue instaurada retroactivamente. Así que legisladores como Angelo Pezzana, Pietro Graveri, Luca Boneschi y Renè Andreani (cada uno de los cuales pasó un sólo día en el parlamento) tendrán sueldo vitalicio. Harto, como siempre de la política italiana, fui con Gian Antonio Stella, reportero investigador y autor de La Casta, un libro que cuenta todo sobre la corrupción italiana en el gobierno, y le pregunté qué tan mal están las cosas.

VICE: El escándalo de pensiones del parlamento es sólo uno de la serie de abusos de poder de los políticos italianos. ¿Qué tanto afecta algo como esto a la ya terrible reputación que tienen ante los ciudadanos?

Gian Antonio Stella: Mucho. Lo que pasa es que no se puede llevar a cabo una reforma si no se desechan los costos políticos. Yo perdería dinero si cambian el sistema de pensiones públicas, pero pienso que eso es algo vital. La única manera de que esto se logre sin que la gente tenga que salir a protestar a las calles, es reformando los planes de retiro de los miembros del parlamento desde adentro. No es justificable disminuir la pensión del trabajador promedio si primero no se cambia la que reciben miembros del parlamento. El año pasado, un infame político italiano, Piero Marrazzo, comenzó a recibir su pensión a la edad de 51. ¡Ridículo!

¿Qué hay de la ley que se adoptó en 1997? Al menos los nuevos primeros ministros ya no podrán explotar este sistema, ¿cierto?
Hay muchas excepciones a la regla. La ley de reforma de 1997 es una reforma falsa. Sólo aplica a los miembros del parlamento que entraron después del 2011. ¿Qué clase de cambio es ese?

¿Qué debe de cambiar para que dejen de existir estas situaciones?
Hasta que la derecha exija más regulación, nada va a cambiar. El problema es que, hoy en día, el electorado de derecha es muy fácil de satisfacer.

Parecería que hacer estallar el Palazzo Montecitorio, el palacio legislativo del parlamento, sería más sencillo. ¿No hay algo que se pueda hacer a nivel local?
Les aseguro que si el electorado se molesta, las cosas van a cambiar. Pero mientras la derecha siga perdonando al, hace poco retirado, Primer Ministro Silvio Berlusconi, quien usa helicópteros de gobierno para ir a citas de masajes; estas cosas no van a cambiar. Y hablo de un helicóptero de la policía italiana, que quede claro.
 

Comentar