Los demonios del deporte

Todos contra Alemania

Por Miguel Pazcabrales

La final de la Eurocopa ya está lista, y seguro que ya estás preparado para celebrar el próximo domingo, como buen mirrrey, con tu pasaporte español en la Cibeles de la ciudad de México; o si eres, o te crees italiano, en cualquier sucursal de Italianni’s montándote una peda bien Azzurri. Pero antes que desvaríes de tu origen mexicano por disfrutar de la final de la Euro, piensa que en Europa este torneo tuvo un trasfondo político-económico que al menos para mí fue muy divertido.

Europa está pasando por una crisis económica de las más fuertes desde la unificación de la moneda, hace 11 años. Los protagonistas de esta historia son –para variar– Alemania, Italia, Grecia y España, países que en el estira y afloje, se pelean a diario sobre quién el dinero para salvar tal o cual banco, o tal o cual país. La poderosa Alemania no cede ante la presión de la Comunidad de solventar las deudas de países como España, Italia y sobre todo Grecia, o al menos hacerlo sin antes recibir mucho a cambio.

A fin de cuentas, Alemania, liderada por Angela Merkel, les ha pedido hasta la camisa a todos los países en problemas económicos para poder darles los tan necesitados fondos. Y esto no se hizo ausente durante los partidos de la Euro.

Durante la copa, entre fanáticos y periodistas buscaban la manera de buscar un pretexto político detrás de los partidos, hasta que se dio el Alemania vs. Grecia de los cuartos de final. Ya desde antes del partido se podían leer pancartas de la fanaticada griega haciendo alusión a que “Merkel nos metió la vara económicamente, pero ahora nos toca vengarnos con goles”, un sentimiento que fue creciendo hasta el día del partido que Alemania goleó a Grecia 4 goles a 2. Durante el juego se podía escuchar desde la grada cánticos de los teutones que decían “Griegos, nada es de ustedes, todo lo hemos pagado nosotros, que vergüenza”. Sin más, la humillación griega por la parte alemana ya no sólo era económica sino hasta deportiva.

Lo más curioso del partido fue la manera en que Angela Merkel celebró los goles de su país ante Grecia, en un casi visible gesto de arrogancia y un “sabía que somos más chingones”. Esto levantó las heridas recientes creadas por Alemania en otros países europeos y se empezó a crear este sentimiento que a Alemania había que ganarle por venganza a lo que nos han hecho económicamente. Así que vino Italia, donde un grave escándalo político-económico hizo renunciar a Berlusconi, para que luego Alemania llevara al poder a Mario Monti, un tecnócrata adiestrado bajo la escuela económica alemana. Este es un personaje poco querido entre el pueblo italiano, sobre todo porque fue impuesto obligatoriamente por la comunidad europea.

Así se vino la venganza tan añorada por los europeos ante la poderosa Alemania. Ni Merkel ni Monti atendieron el partido de las semifinales en Varsovia, entre Alemania e Italia. Estaban ocupados en Bruselas arreglando el problema económico europeo. Detrás de Monti, está el presidente español Mariano Rajoy.

Como son las cosas curiosas de nuestro mundo, empezaron a caer los goles de Italia, que con su estilo de juego (y de vida) marearon a los ordenados alemanes y en poco tiempo ya iban perdiendo por 2 goles, anotados por el poderosísimo Mario Balotelli. Al mismo tiempo en Bruselas otro Mario (Monti) le anotaba dos goles a la política económica de Alemania, logrando hacer que el Banco Central Europeo accediera a entregar fondos a países con problemas para sus rescates bancarios y económicos.

Los alemanes, jugadores y fanáticos quedaron perplejos ante la derrota. Todos estábamos seguros de que el orden y el sistema alemán pasarían por arriba del relajo y estilo de juego italiano. Pero la venganza se dio, el viernes por la mañana todos los periódicos ponían en sus primeras planas las victorias de la “Europa del sur” ante Alemania. Incluso una portada muestra a Mario Balotelli chutando un balón con cara de Merkel aludiendo al “Ya Basta” de seguir siendo mangoneados por los alemanes.

La final de este domingo entre España e Italia será un partidazo: los dos mejores porteros, los dos mejores delanteros y los dos mejores medios se plantarán en el campo a definir el mejor equipo de Europa. Lo que sí habrá será un sentimiento de paz política en el juego, ambos países han pasado por tremendos problemas económicos, muchos a cuesta de las medidas impuestas por Alemania. Gane quien gane, el rival a vencer ha caído; no hablo de la selección alemana, hablo de la imposición política de Alemania en Europa, ha ganado un nuevo orden económico en Europa, el futbol es sólo fiesta.

 

@pazcabrales

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