Los publicistas viven en tu cerebro

Por Hannah Murphy

Las interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés) son básicamente cascos que permiten a los usuarios controlar máquinas con sus pensamientos. En agosto pasado, un grupo de investigadores en el Simposio de Seguridad USENIX (la asociación más importante en materia de sistemas) usaron esta tecnología para extraer un NIP de la mente de las personas, utilizando tecnología BCI comercialmente disponible y publicaron sus descubrimientos. Pero Daniele Perito, de la Universidad de California, Berkeley, (uno de los autores de dicho artículo) nos dijo que no debíamos preocuparnos de que alguien jugara con nuestras mentes antes de vender todo lo ahí contenido en el mercado negro. En lugar de eso, esta tecnología será utilizada para estudiar perfiles de personas y para la publicidad. Gracias, Daniele, nos sentimos mucho más tranquilos.


Ilustración por Bilyana Ilievska.

VICE: ¿Nos debería preocupar que puedas hackear los cerebros de la gente?
Daniele Perito: No podemos hacer que alguien haga algo que no quiere. Lo único que hicimos fue pedirle a las personas que se pusieran este casco y lo conectamos a una máquina; después, les mostramos imágenes y medimos las señales de reconocimiento para determinar si estaban familiarizados con ellas. De ahí se puede inferir cierta información.

Mmmm, ¿como el NIP de una persona?
Pedimos a nuestros participantes que eligieran un NIP, y después les dijimos: “Vamos a mostrarles algunos números. Al final del experimento, les preguntaremos por el primer número de su NIP”. Esto los obliga a pensar en el primer número de su NIP, así que cuando ven estos dígitos que parpadean, hay una respuesta mucho mayor cuando ven el primer dígito que han elegido.

¿Con esta tecnología se puede extraer información de la mente de alguien?
Tuvimos un éxito parcial, pero nuestros experimentos estuvieron muy controlados. Los participantes se sentaban frente a una pantalla y veían pasar imágenes, pero nadie va a hacer eso [en la vida real]. Ahora estamos trabajando en maneras de hacer esto más sutil, para que puedas ser analizado durante horas sin darte cuenta.

Eso suena un poco perverso. ¿cómo funciona?
Una vez que encuentras y reconoces un estímulo, es posible medirlo. Queremos reducir el tiempo de exposición a un nivel casi imperceptible, y ver si la reacción sigue presente. Más que una forma de ataque esto será usado para establecer perfiles. Cuando uses internet, muchos sitios te harán preguntas —tu estatus, tu edad, tu sexo, tu estado de ánimo, tus intereses— y podremos llevar un registro.

Suena como una herramienta eficiente para la mercadotecnia, pero muy intrusiva.
Falta mucho, pero creo que será más fácil obtener información segura sobre cosas como la orientación sexual o la preferencia política de las personas.

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