Cultura

Viejo, gordo, negro e inválido por un día

By Jamie Lee Curtis Taete


Al parecer las periodistas de derecha también tienen un problema con sus rodillas

Estoy seguro de que ya lo vieron, pero esta semana, Voldermort Liz Jones (en la foto anterior) escribió un artículo fantástico para el Daily Mail en el que enfrentó su miedo a envejecer y se disfrazó de viejita durante un par de horas. Como todo lo demás en el Daily Mail, estaba muy bien escrito, y no fue nada condescendiente ("Cuando hay un niño asustado, solo y con frío, el Parlamento es cuestionado. Pero cuando eso le pasa a un anciano, nos parece normal").

Este soy yo. Como el ario clasemediero que soy, viviendo en el primer mundo; al igual que Liz, no he sido víctima de la persecución. Así que decidí probar lo que se sentía ser parte de las minorías.

A continuación les presento mis intentos. Ya sé lo que están pensando, pero no se preocupen; al igual que Liz, contraté la ayuda de profesionales durante cada paso de este proceso científico tan importante. En un intento por entender el nivel de dificultad por el que atraviesan estas minorías, califiqué qué tan complicada es la vida en cada una de estas situaciones. Usé a esa tribu desconectada del Amazonas como una escala visual.

Lamentablemente, los resultados de mi experimento fueron tan estereotípicos que fue como si hubiera estado participando en una parodia. Incluso una sátira.


VIEJO

Con la ayuda de una maquillista de efectos especiales, quien me echó harina en el pelo y me dibujó unas líneas en la cara con una pluma, me transformé mágicamente en un viejo de 90 años. Después de una clase para aprender a caminar como un hombre cuyo cuerpo está a punto de colpasar, impartida por la entrenadora Niamh McKernan (quien también entrenó a Liz Jones en el arte de caminar como un anciano), estaba listo para salir a la calle.

Pretendí batallar con una bolsa de super en el circuito de un parque durante una hora. En todo ese tiempo, no hubo una sola persona que se ofreciera a ayudarme. También intenté atravesar una calle congestionada, pero ningún auto se detuvo para dejarme pasar. Tuve que caminar al cruce peatonal, a 30 metros de distancia. Cuando regresé a mi departamento, comencé a llorar. ¿A nadie en el mundo le importan los ancianos?

Liz Jones tenía razón. Ser viejo apesta.

Nivel de dificultad:


GORDO

Le pedí a un médico especializado que viniera a mi casa con unas almohadas y las metiera debajo de las únicas prendas que encontré en las que pudiera entrar mi nuevo y desagradable cuerpo. Antes de salir a caminar por la ciudad como un obeso, aprendí a mirar la comida como un gordo.

Entré a la tienda a comprar un sandwich, y todos los presentes me recibieron con una mirada confundida. ¿Me estaban juzgando por ser gordo? Todavía peor, mientras caminaba por la calle principal que ven arriba, alguien se asomó por la ventana de su auto y me gritó: "¡Imbécil!". El 50 por ciento de la población inglesa tiene sobrepeso u obesidad, así que este tipo de abusos es realmente preocupante.

Nivel de dificultad:


INVÁLIDO

Después de cambiarme a algo más casual y de recibir instrucciones de mi maestra de actuación sobre cómo sentarme, probé mi nuevo disfraz de minoría: una persona con capacidades diferentes.

Por desgracia, no pude conseguir una silla de ruedas de verdad, pero fabriqué una muy convincente con las cosas que encontré en la oficina de Vice. Una vez más, todos me miraban por donde pasaba. Miradas que parecían penetrar mi frágil caparazón hasta ver mi alma. Una persona me tomó una foto con su teléfono.

Los accesos eran un gran problema. No pude entrar a Pret A Manger para comprarme algo de comer. Cuando la acrtiz profesional que contraté como mi cuidadora le pidió al personal que me ayudara, sólo se rieron. No me puedo imaginar lo que debe ser estar atrapado en una de éstas durante todo el día :(

Nivel de dificultad:


NEGRO

Después de algunas horas en la silla de maquillaje y de algunos consejos sobre cómo caminar con "estilo", salí a las calles disfrazado de negro.

Debo decir que la forma en la que me trataron fue verdaderamente brutal. Por donde pasaba, la gente me miraba. Todos me recibían con hostilidad. Incluso los otros negros. Cuando regresé a mi estación de tren, un tipo se me acercó, y me remató diciendo: "¿Qué carajos crees que haces saliendo así?" ¿Qué los negros no tienen derecho a ser vistos en público?

Para hacer las cosas peores, cuando regresé a mi casa, mi perro me atacó. ¿Mi perro es racista? Es algo más con lo que tendré que lidiar, pero me aterra pensar que los negros no están seguros ni en sus propias casas.

¿Por qué pasa eso, sociedad?

Nivel de dificultad:

 

Para terminar, Liz Jones y el Daily Mail siempre han tenido la razón: no ser parte de la mayoría es algo solitario e innecesario. Creo que el mundo necesita ser más tolerante. Todos debemos mirar más allá de la raza, el tamaño, la edad y la capacidad para caminar, e intentar ver a la gente por lo que son: choferes, magos, madres, mixólogos, hijos, blogueros, instructores de yoga, amigos...

Envíale tus abusos a Jamie en Twitter si no te gustó la sátira: @JLCT

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