Razones por las que es imposible coger mientras estás de gira

Por Benjamin Shapiro


Los Rolling Stones en los años 70, cuando aún era posible coger cada noche de la gira.

Si alguna vez has estado de gira, algún tipo medio borracho te habrá acorralado afuera del bar y obligado a contarle lo peor y lo mejor de la vida del viajante. Puedes imaginártelo susurrándote y escupiéndote en el oído: "Ya, cuéntame como es realmente la vida en la carretera. Ya sabes, las groupies y todo eso. Apuesto a que se la pasan cogiendo cada noche, ¿verdad?”

La respuesta concisa es... No. No la pasamos así. A no ser que seas un rapero, un bebedor empedernido homosexual, o que estés en una banda como Led Zeppelin y tengas un roadie que haga el trabajo sucio mientras le metes un tiburón por la vagina a tus grupies, tus oportunidades de copular se reducen a casi cero cuando estás de gira. Ya sé que suena estereotipado, pero en cierto modo, es verdad.

He estado de gira una gran parte de mi vida y aunque esto sorprenda a los lectores –un momento, ahí va– jamás he visto a un solo miembro de un grupo conocer a alguien en un show y cromar chaira esa misma noche. Ya sé lo que estás pensando: que seguro soy un pendejo y que sólo he estado de gira con tipos feos, ¡pero no es el caso! Hay una serie de condiciones en juego cuando estás de gira que hacen que sea casi imposible coger después del show. Aquí les doy algunas razones:

TE SUDA EL CULO

Aquí tienes un buen ejemplo. Te despiertas en el suelo a las 6 de la mañana y te subes a una van de mierda para 15 personas, donde procedes a pasar las próximas 13 horas sin ducharte ni parar excepto para comer sándwiches de queso y Coca-Cola en algún lugar de la carretera. Fumas cigarros baratos uno tras otro y la visita para evacuar en el baño de la gasolinería no sale como esperabas. Llegas al evento, cargas un par de guitarras y amplis de 50 kilos, cenas tacos malísimos y tocas durante 40 minutos bajo luces abrasadoras. Al final de la jornada todos estos elementos se combinan para hacer de tu trasero una terrible pocilga que cuando tu presa se encuentra a 3 metros se apague todo deseo sexual que pudo haber existido.

NO PUEDES FOLLAR EN LA VAN

Igual piensas que sí puedes, pero no. Aunque consigas convencer a una morra de que se acueste en el suelo de la camioneta, que está de la chingada, convertir el vehículo en el La Maquina de Follar es la mayor mamada que puedes hacerles a tus compañeros de viaje. Y si crees que te puedes echar un rapidín mientras no están, vas por mal camino. La van está infestada de envoltorios y botellas de bebidas energéticas, escondites perfectos para ese condón perdido o ese chorro de descarga. A la mañana siguiente, cuando el cantante encuentre el regalito, serás inmediatamente exiliado de cualquier actividad y te quitarán tu paga semanal.

HAY QUE DESCARGAR EL EQUIPO

Esto es un gran problema. Está el momento glorioso de causar una buena primera impresión y ese momento es justo al bajar del escenario. La posible chica para tener sexo de una noche te acaba de ver a ti y a tu banda vomitar sus entrañas artísticas y ahora mismo posees ese aura sexual irresistible que hace imposible que no te desee aquí y ahora. Pero justo cuando estás a punto de acercarte a ella, el bajista asoma su asquerosa cara y te recuerda que es esa terrible hora de la noche: a cargar el equipo.

Noche tras noche esto aniquilará cualquier posibilidad que tengas de meter el basilisco en la Cámara de los Secretos. Si intentas escaparte será cuestión de tiempo de que te conviertas en "ese güey", y créeme, hay uno en cada grupo. Después de cargar, normalmente te tomas una copa más y a conducir de vuelta a donde sea que te estés quedando. ¿Vas a perder tu única manera de volver? Estás en medio de quién sabe dónde y te irás de ahí muy temprano. Lo mejor que puedes hacer es echar una miradita lánguida y ardiente a la morrita en cuestión y conseguir su número de teléfono, o en su defecto también puedes echarte un palo en el estacionamiento.

TIENES PAREJA

Cada miembro de un grupo siempre tiene un novio o una novia esperando en casa. Incluso los que parece que no. Y además echan de menos muchísimo a esa persona. Cuando pasas gran parte de tu tiempo sentado en una camioneta y llevando cosas de un lado para otro, la idea de cucharear en casa, pedir comida tailandesa y darte unos fumes mientras ves The Walking Dead  se convierte más que en una agradable alternativa: se convierte en tu jodida religión. Otro mito del rock and roll tirado por los suelos: Hay más músicos lloriqueando después del show que pasándole perico a cualquier groupie.

SI ERES CHICA, ESTÁS HARTA DE ELLOS

Lo peor es ver tristes a las morras. Si eres chica y tienes un grupo de música, estás viajando o trabajando con hombres continuamente. Y los tipos que frecuentan estos eventos generalmente no son los típicos diseñadores gráficos con su cárdigans que saben hacerte un té. Suelen ser ex miembros de bandas, escoria que ha tocado fondo y encontrado trabajo de técnicos de sonido, luces, o (lo peor de todo) patrocinadores.

Al final de la segunda noche estás tan hasta la pepa de estos desgraciados que buscas apoyo emocional en tu compañeros, lo cual es una idea terrible. Estos güeyes están en sus peores condiciones cuando están de gira, van pasando las semanas y se transforman en bebés adultos que eructan y se tiran pedos y sólo saben hablar en lenguaje no verbal. El 80% de las conversaciones son sobre sus excrementos, y el otro 20 % sobre la morra que se intentaron ligar la noche anterior. Esto hará que te arrepientas de no haber terminado tus estudios de diseño en vez de meterte a esta inhumana profesión. Ésta es la razón de que se compren tantas revistas de viejas encueradas estando de gira.

LOS TRAGOS GRATIS SON UNA MIERDA

Estar de gira es una cosa. Emborracharte lo máximo posible y lo más rápido que puedas para luchar contra el aburrimiento amenaza con convertirte en un adolescente balbuceante justo antes de salir al escenario. Esto significa que los músicos tienen unos principios de mierda sobre los chupes que se meten al cuerpo.

Tomar todas las latas que quieras puede darte la sensación de haber visto a un santo, pero la realidad es que si has llegado a este punto ya no eres un sucio indigente, sino lo siguiente. A diferencia de ti, la persona con la que tratas de acostarte está en su lugar de residencia y prefiere tomar algo de mayor calidad y acabas usando todas las cortesías en dos tragos, lo que deja a tu cita sobria y preguntándose qué hacer.


El autor que pasó de no coger en las giras, a no coger en el trabajo.

TIENES OTRO TRABAJO

De joven nunca me di cuenta de que la mayoría de los artistas también tienen otros trabajos. Esto implica mentirle a tus jefes para parecer un ciudadano respetable en vez de un vagabundo nómada, lo que requiere cierto grado de aguante físico que no pensaba que tuviera nadie más que los bateristas. Pasa mucho que después del show hay que ir a buscar un sitio con internet para copiar archivos de tu trabajo como freelance en una revista. Jugar al doctor y la enfermera con una borracha local no está en tu lista de prioridades. Así fue como entré a VICE: no cogiendo en las giras.

 

Sigue a Ben en Twitter:  @b_sh

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