¡Todos somos el Santos!

Por Alejandro Mendoza y Daniel Díaz

El área de prensa de cualquier festival siempre es un lugar importante, no por el hecho de servir como refugio para que los periodistas tiren la hueva un rato, sino por la cantidad de personajes que puedes conocer en ella. Si tienes la suerte de contar con cheve y mezcal gratis, mejor.

Precisamente fue en el hospitality del CutOut Fest donde conocimos a Andrés Couturier (director de animación) y Rafael González (dirección de arte), encargados de darle vida a los personajes de Jis y Trino en la película El Santos vs. La Tetona Mendoza que se estrenó esta semana en el Festival de Cine de Morelia.

Después de pedir un par de chelas, platicamos con ellos sobre la experiencia de trabajar con el Santos, y las maravillosas pedas que seguramente les trajo esta oportunidad. No quiero decir que nosotros no estuviéramos chambeando, pero esta entrevista fue demasiado divertida como para llamarla “trabajo”.


Rafael Gónzalez y Andrés Couturier "Cutu".

Para empezar, ¿quién es el Santos?
Rafa: Todos somos el Santos.
Cutu: Es el estereotipo del mexicano tonto, gordo, misógino, machista, puto de clóset —o sea, a veces es puto y a veces homofóbico—, doble-moralino. En resumen, el Santos tiene todo lo malo del mexicano.

¿Por qué estuvo desaparecido tanto tiempo?
Cutu: A mí me contaron una historia de que justamente por misógino, la editorial del periódico ya no quiso que tuviera ese carácter. Los autores con tal de no desvirtuarlo, decidieron pararlo y hacer otras cosas, porque el Santo es así.

Claramente el Santos estaba adelantado a su época, ¿crees que entonces nosotros como sociedad nos volvimos más moralinos?
Cutu: En los ochenta lo veías y sí te impresionaba, era muy fuerte y ésa era su virtud. En ese momento cumplía más una función de ser contestatario ante la moral que se manejaba en ese momento; ahora, con la moral más relajada, parece que solo es putear por putear.

Dejó de verse como un grito de denuncia y se ve como puro desmadre. Hoy en día escuchamos groserías, vemos desnudos frontales en todos lados y eso lo despoja un poco de su condición de denuncia original. Una característica chida de la tira es que tiene muy bien agarrada nuestra forma de ser como sociedad y eso no ha cambiado. Sigue siendo válido pero ya no nos parece tan arrojado.

Por ejemplo, el hecho de que la Tetona Mendoza anduviera con las chichis al aire, en ese entonces era casi un acto de protesta, una exigencia a la libertad de expresión. Tal vez ahorita habrá quien diga de manera descontextualizada: “Ay, nada más están enseñando las chichis”, y por lo tanto podrá parecerles de mal gusto. Pero si tomas en cuenta el tiempo en el que salió la tira y el personaje, te darás cuenta de que no solo es enseñar las chichis, sino es el derecho a enseñar las chichis.

¿Qué copa es la Tetona Mendoza?
Cutu:
 No sé... yo creo que algo así.

Si el Santos estuviera en un contexto actual, ¿qué pensaría sobre los políticos de hoy en día?
Cutu: Los reprobaría. El Santos es muy valemadres, pero de haberse enterado de todo esto que sonó en las últimas elecciones, creo que habría tenido la misma opinión que varios.
Rafa: Le tendría un rechazo, en primer lugar, por tratarse de un político. Ésa es su actitud: si eres un político, eres una mierda. No importa de qué partido seas, ni cómo haya estado la cosa, si fueron derechas las elecciones o no, si estás ahí, es porque hay algo más contigo. De hecho, los políticos están representados en la tira como tlacuaches, porque eso son.

La tira es muy libre en cuanto al lenguaje y los gráficos, ¿hubo algún tipo de censura al hacer la película?
Rafa: La historia en sí tenía algunas limitantes, porque la tira se puede tratar de cualquier cosa, ¿sabes? Un día están haciendo algo y al día siguiente están en el espacio, cosas así.  Tratamos de seguir ese camino y de no romper el ritmo solo por poner algo zafado. Quisimos aprovechar los instantes en los que podemos ser totalmente deformes, como en la intro, que la hicimos muy sicodélica para mostrar un mundo irreal con partículas y líquidos. Pasando eso, la película se vuelve un poquito más conservadora, hablando solamente en términos espacio-temporales.

Entonces el Santos sigue siendo un ñerazo en la película.
Cutu:
Sí, de hecho si se te ocurría algo ñero, lo ponías, porque ésa es la manera de hacer al Santos. Si en algún momento tienes una idea y te frenas por pensar que está demasiado corriente, entonces lo estás haciendo mal, tienes que pensar en cómo hacerlo más corriente o más ñera. Ésa es la actitud que tuvimos que tener ante este proyecto específicamente.

Siempre hay gente que se toma muy en serio las guarradas, ¿no?
Cutu: El Santos representa todos nuestros defectos como nación. Casi podemos tener la certeza de que lo que haga está incorrecto y yo creo que eso le queda claro a todo el mundo cuando agarra la tira. Si el Santos tiene una actitud reprobable, no quiere decir que le estemos haciendo una apología, al contrario, es muy claro que —desde el momento en el que es el Santos quien hace eso— va una critica implícita. Pero es una critica mucho menos solemne y mucho menos condescendiente que lo que sería hacer una tira tipo: “Amiguito, no hagas esto porque bla bla bla”. Es como salirse del púlpito y predicar entre la congregación, perdón por esa metáfora. Es asumir como autor que existen esos defectos y esos defectos claro que están presentes en uno como autor; en Jis, Trino, nosotros. No lo podemos evitar como seres humanos, pero al burlarnos de ellos, es como aceptarlos y es todo lo contrario a alabarlo. Todos somos políticamente incorrectos en algo.

¿Qué reflejo de ustedes mismos vieron en el Santos?
Rafa: Tal vez no en mí, pero sí en algunos amigos…

Sin miedo.
Rafa:
Es que era el primo de un amigo, pero bueno, tal vez esto de que no puedes cagar si no es en tu casa, ¿no? En las tiras sale esto, si el Santos no va a su baño, no caga. Muchos somos así, a veces me aviento una semana sin cagar cuando ando de viaje.
Cutu: Con lo que más me identifico es con cualquier actitud que pueda parecer heroica a quien lo ve desde afuera, en verdad tienen una justificación egoísta dentro del Santos. O sea, si va a salvar al mundo o a México, puede quedar muy bien ante los ojos de la sociedad, pero los motivos reales por lo que lo hace son los equivocados, no necesariamente porque esté buscando la gloria. Aunque termina siendo héroe por otras cuestiones, no porque tenga realmente materia de héroe.

El Santos fuma un chingo, ¿qué tanto fumaron ustedes?
Cutu: Pues el proyecto ya viene fumado desde los ochenta, esa es una influencia que no puede negar la película, ya nosotros viejos y cansados, nada más recurrimos al alcohol y al trabajo, por lo menos en lo que a mí respecta.  De hecho la noche en la que decidimos cómo hacer la secuencia inicial sí fue una de las pedas más grandes que me he puesto en los últimos seis o siete años. Sinceramente.

¿Cómo estuvo?
Cutu: Empezó a las ocho en un cuchitril irlandés con Alejandro Lozano “El Patas” y literalmente fuimos de bar en bar hasta que terminamos en su casa ahogados. Nos dio una porquería rusa que él llamaba “La joya del Oriente” de no sé qué montaña, sabía horrible, me la tenía que tomar por compromiso porque mi estomago ya no aguantaba.
Rafa: Después su esposa nos regaño, con toda la razón, pobre mujer. Creo que eran las cuatro de la mañana. Además, ese día ni concluimos la escena, más bien fue hasta el día siguiente en la cruda que aterrizamos todas las ideas. Pero esa escena sí fue concebida totalmente bajo la influencia de la peda.

¿Qué personaje del Santos serían ustedes?
Cutu:
Él es el Gamborimbo Ponx hecho y derecho.
Rafa: No, yo soy el Santos, güey, tú lo has dicho.
Cutu: Ah, sí, ¡tiene al Santos en la nuca! Creo que si algún medio tiene que revelar esto, esos son ustedes, es una exclusiva. Tómale una foto.

¿Habían dibujado tantas tetas en algún momento de su vida?
Cutu: Mira, yo en la secundaria sacaba dinero pa’ mi cine o lo que fuera, dibujando a mis compañeros con la compañerita que ellos quisieran. Un poco como lo que hice con ustedes, que seguramente lo atesorarán. Pero cobraba, cinco pesos o algo así. Entonces hacía a Godínez con Pastrana, le preguntaba cómo quería aparecer con ella y lo dibujaba. Pero bueno, dibujar 24 tetas por segundo también está cabrón.


Nosotros según Rafa (izquierda) y Cutu (derecha).

¿Cuál ha sido la actitud más Santos que han tenido últimamente?
Rafa: ¡No! Este güey es incorruptible, es como el Cabo.
Cutu: No sé… tengo que recordar… no es confesable públicamente.

No pasa nada.
Cutu:
Pues no sé si consideren escatológico el hecho de que uno haga una caca que le llama tanto la atención, que le toma una foto con su iPhone, porque realmente cree que tiene un valor científico. No es escatología ni morbosidad, más bien por el bien de la ciencia, que quede un testimonio documental… Creo que es lo ultimo más vergonzoso que he hecho. Voy a borrar esa foto.


 

 

@soyalemendoza

@Deedee_B_Badd

 

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