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¿Sufren delfines y orcas en los delfinarios? Responsables de zoos y animalistas opinan

No es oro todo lo que reluce en los llamados delfinarios. Los animalistas aseguran que detrás de las piruetas de estos simpáticos mamíferos hay un lucrativo negocio basado en patologías derivadas del confinamiento.

31 Agosto 2016, 9:10am

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Las piruetas de los delfines en cautividad desencadenan una intensa discusión entre animalistas y responsables de zoológicos. Es un debate entre bastidores, que asoma tímidamente y muy de vez en cuando en los medios de comunicación, pero que está ahí. Estos mamíferos, atracción principal en algunos parques acuáticos y zoos de la geografía española, tenderían a desarrollar patologías derivadas de una situación de estrés crónico en su confinamiento, según los detractores de los delfinarios.

Algo que los directores de algunos de estos recintos aseguran combatir a través de intensos programas de actividades y juegos con los que promover el ingenio de los cetáceos.

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Los defensores de los derechos de los animales aseguran que esta es una dolencia común en animales en cautividad: el tigre que da vueltas en una jaula o el elefante que se apoya en dos patas para satisfacer al domador y a su público son algunos de sus ejemplos. La llamada estereotipia; resultante del estrés. Se traduce en movimientos y posturas ejecutadas repetitivamente y de forma prolongada en el tiempo de manera que acaban afectando al animal.

Son un comportamiento inequívoco de la mala adaptación del individuo a la cautividad.

Algunos responsables de zoológicos tildan de mitos algunas de las alegaciones de estos colectivos. Y es cierto que varias de estas instalaciones incorporan medidores de ruido que equiparan las condiciones naturales del mar con las del recinto, que la esperanza de vida es más o menos la misma dentro y fuera del delfinario y que viven en una agua con niveles de salinidad parejos a los de un océano.

Con la objeción de los desinfectantes propios de estos recintos que provocan problemas cutáneos y en los ojos.

En febrero de 2015 la organización SOSDelfines difundió un vídeo en el que se veía a adiestradores del parque acuático Marineland de la isla de Mallorca profiriendo insultos y propinando puñetazos y patadas contra varios de estos mamíferos.

El caso fue especialmente controvertido por el hecho de que una de las personas implicadas en la polémica se suicidó tras el revuelo mediático. Aunque se trata de un caso excepcional.

El Toro de la Vega, símbolo de la polarización entre protaurinos y animalistas en España. Leer más aquí.

El vídeo de la polémica en Marineland, Mallorca.

Javier Almunia, director de asuntos medioambientales y director adjunto de Loro Parque Fundación, en Santa Cruz de Tenerife, considerado el mejor zoológico de Europa por Trip Advisor, sostiene que son precisamente las personas que pasan más horas con los cetáceos su mejor garantía de cuidado. En las instalaciones que él dirige, los adiestradores pasan una media de 8 horas con ellos.

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"Cualquier irregularidad es reportada a los veterinarios del centro y a veces hasta se llama a especialistas externos", declara Almunia a VICE News.

Los animalistas insisten en que es necesario poner la atención sobre otras cuestiones. Laura Almarcha, veterinaria y parte de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (AVATMA), enumera a este medio algunos de los diferentes perjuicios que, asegura ella, sufrirían los delfines.

Japón no va a frenar su matanza de delfines. Leer más aquí.

Según Almarcha, el pez que se suministra al delfín cautivo tiene muchas menos vitaminas y minerales por el hecho de estar congelado y muerto, algo que generalmente se combate con un complemente vitamínico. Y tampoco goza de la diversa dieta de su hábitat natural. A lo que esta veterinaria añade un perjuicio psicológico.

"La depredación forma parte de la esencia de la familia de los delfines, y la imposibilidad de realizar ese comportamiento en un delfinario les puede llevar a una situación de frustración. Tienen técnicas de caza que desarrollan en grupo. Un delfín normalmente no caza solo", señala la veterinaria y activista las limitaciones que sufren los delfines en cautividad.

"Lo que le enseñamos en un delfinario es que comerá si hace una pirueta o si hace algún tipo de espectáculo, algo que les produce una frustración que deriva en las estereotipias", añade. Y algo que se traduce en autolesiones y ataques entre delfines.

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Javier Almunia contesta a ello que la falta de un espacio natural en el que desarrollar estas prácticas consustanciales en los cetáceos se suple mediante juegos como esconder un pez dentro de una manguera para obligarles a utilizar su ingenio. También se promoverían actividades grupales para mantener la vida gregaria que los caracteriza.

Estas patologías golpearían tanto a aquellos que han nacido en un recinto cerrado como a los que fueron arrancados de su hábitat natural. A estos últimos mucho más. Es por este motivo que la Unión Europea (UE) ya legisló en los 80 contra la captura de los cetáceos. Hoy en día, según Almarcha, la mitad de los delfines que están en delfinarios son fruto de cacerías anteriores a la implementación de la norma.

Almunia añade una apreciación vía correo sobre el por qué no se prosigue con la captura de delfines: "Si no se hace es porque la población de delfines en delfinarios europeos hace décadas que es autosustentable. Más del 60% de los delfines Europeos han nacido en delfinarios, y los que no, son animales de edad avanzada (la mayoría por encima de los 35, alguno por encima incluso de 50) que se importaron hace décadas".

El delfín tiene una cultura de sociedad muy arraigada. Almarcha se basa en estimaciones que sostienen que de cada cuatro delfines capturados en su medio sólo uno sobrevivirá. El periplo incluye la captura, el transporte y el primer año en cautividad. Este supuesto no sería de aplicabilidad en Loro Parque, donde todos los delfines y orcas de sus instalaciones nacieron en un recinto cerrado, a excepción de una.

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El delfín cautivo por autonomasia es el mular, del que se dice que se adapta mucho mejor que sus primos salvajes. Pero hay agresiones de mulares documentadas, presuntamente por el estrés de su confinamiento. Como las hay documentadas en la naturaleza, cabe añadir.

Las empresas que venden nados con delfines algunas veces acaban en rotura de costillas o mordeduras.

Así como reacciones adversas de orcas — otro cetáceo afectado por las mismas dolencias — contra sus adiestradores. "Nunca se ha reportado un ataque de una orca libre a humanos", asegura Almarcha. En las vísperas de la navidad del 2009, Alexis Martínez, adiestrador en Loro Parque, murió por el "ataque" de la orca Keto, de acuerdo con el informe forense.

Ese mismo año y en 2007 las orcas Tekoa y Skyla ya atacaron a otros entrenadores, algo que Almunia achaca a una cuestión estadística: a más contacto con los humanos mayor riesgo de accidentes.

Una orca casi asesina a un entrenador en Sea World. El documental Blackfish (2013) explica los peligros de tener a orcas en cautividad tras la muerte de un adiestrador.

En junio de 2010 una orca varó en la costa holandesa del mar de Wadden. Una serie de dudas sobre las posibilidades de supervivencia del cetáceo, al que se bautizó como Morgan, llevó a un comité de expertos a determinar que la mejor opción sería el confinamiento en un parque. El proceso de traslado estuvo atravesado por varios momentos polémicos.

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La doctora Ingrid N. Visser manifestó objeciones a la decisión de los especialistas, pues en algunos momentos la orca permaneció aislada del resto por los ataques que había sufrido de otros cetáceos. El mismo Javier Almunia contestó el documento alegando que se trataría de situaciones circunstanciales fruto de un proceso de adaptación.

En 2014 un tribunal holandés estableció de manera inapelable que Loro Parque sería el lugar adecuado para la estancia de Morgan.

Hay alternativas. A los delfines que han nacido en cautividad no se los puede liberar, pues morirían al mar. Las ONG Libera y SOSDelfines están intentando armar en Cuba y Grecia, respectivamente, un santuario para delfines en el que llevar a los mamíferos que nacieron en un zoológico.

En vistas a acabar con este negocio, la lucha de los animalistas pasa por evitar su procreación mediante hormonas o cirugía. Prosigue el debate.

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VICE News, ESPAÑA, animales, Orcas, maltrato animal, acuarios, delfines, avatma, laura almarcha

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