Hice millones vendiendo drogas en línea, luego todo se derrumbó

El "Pablo Escobar de Silk Road" no le tenía miedo a la policía neerlandesa. Entonces el FBI comenzó a perseguirlo.

12 april 2021, 1:54pm

Artículo publicado originalmente por VICE en neerlandés.

Durante un breve período entre 2012 y 2013, el investigador informático neerlandés Cornelis Jan “Maikel” Slomp fue un hombre sumamente acaudalado.

Con solo 22 años, Slomp había ganado millones en Bitcoin mediante la venta de MDMA y otras drogas en Silk Road, el pionero y ahora desaparecido mercado de la dark web. Su cuenta, SuperTrips, tuvo tanto éxito que le valió la reputación de ser el “Pablo Escobar de Silk Road”. Pero solo 15 meses después de su carrera como narcotraficante, fue arrestado como parte de una operación encubierta del FBI y sentenciado a diez años en una prisión estadounidense. Silk Road cerró ese mismo año.

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Recientemente, Slomp fue liberado con anticipación de la cárcel por razones humanitarias. Había sido ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos con COVID-19, pero se recuperó por completo. Ahora, de vuelta en el hogar de su familia en la ciudad de Woerden, con una población de 50.000 habitantes, accedió a conversar con VICE sobre su versión de los hechos.

La vida de Slomp se lee como un guión de película, así que no es de extrañar que actualmente esté vendiendo su historia a varios estudios de cine. “Soy famoso y si puedo ganar algo de dinero con eso, está bien para mí”, dijo. No sería la primera vez que aparece en pantalla; en 2017 fue el protagonista —un tanto reticente— de la película neerlandesa Silk Road, transmitida por la emisora ​​pública NPO directamente para la televisión. Sus abogados demandaron a la cadena por retratarlo con malos ojos.

Irónicamente, fue la NPO la que originalmente inspiró la incursión de Slomp en el narcotráfico. “Me enteré de Silk Road en un episodio de Spuiten en Slikken (Inyectarse y tragar)”, dijo, refiriéndose a un popular y controvertido programa de entrevistas sobre sexo y drogas emitido en la televisión pública neerlandesa de 2005 a 2018. El episodio explicaba cómo encontrar el sitio web de Silk Road y el uso de Bitcoin para las transacciones.

“Quería comprar MDMA, pero nadie lo estaba vendiendo, así que comencé a hacerlo yo mismo”, dijo Slomp. “No me gusta tomar ni fumar, pero consumir éxtasis me hizo pensar que todos debían probarlo. A partir de ese momento, todo fluyó”.

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Países Bajos es uno de los mayores productores de MDMA del mundo, lo cual significa que Slomp podía comprar las drogas en Ámsterdam a un costo relativamente bajo y revenderlas en internet, sacando provecho de los precios más altos en otros países. “Compré cajas de DVD a granel y les puse las drogas selladas al vacío”, explicó. Luego metió las cajas en sobres para enviarlas al extranjero.

En un inicio, Slomp era programador y solo vendía drogas a tiempo parcial. Pero después de ganar 18.000 dólares en su primer mes, inmediatamente renunció a su trabajo. Con más tiempo en sus manos, Slomp hizo crecer su operación, diciéndole a cualquiera que cuestionara su repentino éxito que era el dueño de una compañía de software que estaba pasando por un muy buen momento. Slomp afirma que en aquel entonces no estaba gastando tanto dinero, pero admitió haber comprado “algunos autos”, incluyendo un Bentley, dos Audi y un Mercedes Benz, lo cual llamó la atención de los vecinos.

Para 2013, Slomp había amasado 380.000 Bitcoin, valorados en 3,5 millones de dólares en ese momento. Según documentos judiciales, vendió unos 104 kilogramos de MDMA, 566.000 pastillas de éxtasis, cuatro kilogramos de cocaína y “cantidades sustanciales” de anfetamina, LSD, marihuana, ketamina y Xanax.

Slomp se había vuelto demasiado exitoso. “Fue entonces cuando renuncié, era demasiado estresante”, dijo. “Pasaba 16 horas al día en el trabajo, a pesar de que tenía algunas personas trabajando para mí”. Pero era demasiado tarde para dejarlo: los agentes del FBI habían seguido su caso durante un tiempo, después de encontrar sus huellas dactilares en los estuches de DVD. Según Slomp, alguien se ofreció a comprar el nombre de su cuenta y hacerse cargo de su negocio en el sitio web, pero fue una trampa. Voló a Estados Unidos para finalizar la transacción y salió del aeropuerto en un automóvil de la policía en lugar del Lamborghini que había reservado.

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Slomp había sido interrogado anteriormente por la policía neerlandesa, pero nunca había sido acusado de nada. “Eso me hizo sentir intocable”, dijo. En una ocasión lo arrestaron en una fiesta, pero como solo portaba una pequeña cantidad de drogas, únicamente tuvo que pasar el fin de semana en la cárcel. “Podrían haber registrado mi casa, pero no lo hicieron”, señaló. “Llega un momento en el que piensas que la policía neerlandesa es solo un grupo de aficionados. En ese momento ya estaba ganando mucho dinero”.

A pesar de aquellos roces con la ley, Slomp dijo que no esperaba ser arrestado. En el peor de los casos, pensó que solo tendría que lidiar con el sistema neerlandés, donde solo habría recibido uno o dos años de prisión, según sus estimaciones. “Pero maldita sea, están locos en Estados Unidos”, dijo. Fue sentenciado a 40 años de prisión, pero obtuvo una reducción en su condena después de que entregara su fortuna en Bitcoin. La gente a menudo le recuerda que ahora podrían valer miles de millones de dólares, pero él siempre ha creído que su libertad era más importante. “¿De qué sirve tener unos cientos de millones de dólares si estás en la cárcel?” aclaró.

Ross Ulbricht, el estadounidense que fundó Silk Road, no tuvo la misma suerte: recibió dos cadenas perpetuas, con 40 años adicionales. “Más años que El Chapo”, comentó Slomp. Por dentro, Slomp está sorprendido de que la gente lo trate como a un héroe. “Lo único que le importa al mundo es cuánto dinero ganaste”, dijo. “La gente que está en la cárcel allá, nunca ha oído hablar de un millón. Fueron condenados por unos cuantos gramos”. Dijo que incluso la policía y el fiscal general seguían repitiendo que lo que hizo fue algo increíble. “Ni una sola vez me dijeron realmente que había hecho algo malo”, afirmó Slomp.

A pesar de su estatus, la estancia de Slomp en prisión no fue fácil. Dijo que lo trasladaban continuamente de un lado del país al otro y que a menudo lo mantenía desinformado sobre lo que estaba sucediendo. Para frenar el hacinamiento, los reclusos estadounidenses a menudo son enviados a prisiones públicas y privadas en otros estados sin previo aviso, donde tienen que adaptarse a un nuevo entorno y diferentes sistemas. Slomp también afirmó que una vez terminó en confinamiento solitario durante cuatro meses por meter de contrabando lentes de contacto para poder ver correctamente.

Sin embargo, incluso después de todo ese tiempo tras las rejas, Slomp no cree que lo que hizo haya estado mal. “La gente consumirá drogas pase lo que pase. Pero en Silk Road, sabían que eran de buena calidad. Hice que analizaran todas las sustancias”, explicó. Como cualquier otro mercado en línea, Silk Road permitía a los clientes calificar las cuentas de los vendedores.

Ahora que está fuera del negocio, Slomp dijo que no planea regresar al narcotráfico. “Todo el mundo sabe quién soy, tendría demasiada visibilidad”, dijo. En cambio, ahora está construyendo una carrera como consultor de prisiones para ayudar a los reclusos estadounidenses a navegar por el sistema caótico. “Sería extraño volver a una oficina y empezar a programar de nuevo”, dijo. “Las compañías me buscarían en Google y lo único que verían son mis actividades delictivas”.

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por VICE Staff; ilustración de Joel Benjamin; traducido por Laura Castro; tal y como se lo contó a Liza Blackwell