Libertad de expresión, una utopía que debería ser un derecho

El arte y el Internet son dos grandes herramientas para hacernos escuchar en espacios más seguros y democráticos.

17 Noviembre 2021, 9:45pm

Libertad de expresión: Estas tres palabras representan un derecho humano. Se trata de una facultad fundamental para el desarrollo personal y social, pues gracias a esta podremos desarrollarnos en un ambiente sano en donde podremos decir lo que pensamos o sentimos sin ningún miedo. Hablando jurídicamente la libertad de expresión es reconocida “desde hace poco más de medio siglo como una garantía fundamental en la mayoría de instrumentos de los sistemas internacionales de derechos humanos de los que tenemos noticia” y esta nos permite buscar, recibir y difundir información de forma libre. De igual forma prohíbe la censura de recibir y de dar información, y es aquí donde el problema empieza.

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La libertad de expresión siempre ha sido un reto en América Latina, y un lugar en donde se puede ver de una forma clara actualmente es en Cuba. En los últimos meses ha habido una crisis sanitaria y económica, y un desgaste político por un régimen que lleva en pie 60 años. “Estamos hablando literalmente de un país en donde no hay libertades políticas de ningún tipo, no hay libertad de prensa, de asociación, de movimiento”, nos dice Carlos Manuel Alvarez, periodista cubano. Todo esto unido a la escasez material y la crisis sanitaria hizo que se llevara a cabo una de las protestas más impresionantes en contra del castrismo en mucho tiempo.

Desde un punto de vista exterior nos damos cuenta de que la mayoría de artistas activistas son sancionadxs por usar su libertad de expresión. Pero también vemos cómo desde el arte se empiezan a exigir los derechos de la comunidad, que comienzan a tomar mucha importancia. Hace un año el campo artístico tomó un papel muy importante en las protestas, “puntualmente hablando del movimiento San Isidro, en donde se empezó a reclamar la falta de libertades en este mismo campo, no solo se trataba de que abrieran ciertas galerías de arte o espacios para debate sino que ya se pedían medidas políticas duras”, nos dice Carlos. En Cuba se ha empezado un movimiento artístico que comienza a mover, de alguna forma, el área política. Es increíble cómo a partir de la creación y la libertad de esta se regenera un tejido social que, finalmente, une personas que se creían completamente diferentes pero luchan por lo mismo.

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El Internet también ha sido clave en las protestas artísticas de Cuba hoy en día, Carlos nos dice que “el Internet no entra a jugar en esto, el Internet es el terreno de todo” en las protestas y exigencias. Es un mapa en donde se puede ver de forma definida todo el discurso político que está sucediendo en este país, ya que es uno de los pocos lugares en donde la información no se puede manipular por el Estado. “Tengo derecho a crear mi propia patria”, nos dice Anamely Ramos, curadora de arte cubana, “esto es lo que el Estado nos quita”. Al parecer las únicas personas que ayudan a la difusión de las noticias de Cuba son las personas exiliadas, aunque estas siguen siendo vistas como enemigas.

Sabemos que alrededor de toda Latinoamérica la censura es algo del diario, la pregunta es qué medidas de seguridad podemos tomar para estar seguros y seguras ante el Estado que no nos deja de observar. Melanio Escobar, activista, periodista y tecnólogo venezolano, nos cuenta cómo sobrevivir a la censura en los regímenes totalitarios. Cuando se cierran las puertas hacia la libertad de expresión hay que buscar ciertas ventanas que nos permitan seguir con nuestro activismo de una forma segura. Es muy importante entender que un régimen totalitario siempre va a tratar de tener una buena imagen para su exterior e interior, “el Gobierno autoritario no solo busca ser visto como una víctima sino que todas sus acciones represivas o cualquier acto que limite los derechos tiene que verse como una acción legítima del Gobierno y no como una defensiva, sino como una ofensiva ante los ataques”.

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Las censuras pueden comenzar gradualmente en los espacios de comunicación; desde prohibir ciertos contenidos por horarios hasta hacerse leyes que hacen que los activistas queden indefensos. Un ejemplo de este tipo de leyes y medidas es la Ley del odio en Venezuela, la cual es un espacio gris del Partido Socialista Unido de Venezuela en donde se decide qué promueve el odio y qué no. Aunque haya artículos y todo lo que una ley debe tener, la concepción de odio es muy ambigua, haciendo que realmente la decisión de juzgar qué es odio y qué no queda en ciertas personas que pueden mandar a activistas a la cárcel hasta por treinta años, como nos cuenta Melanio.

¿Pero, realmente qué es un discurso de odio? Según la UNESCO son expresiones a favor de la incitación a hacer daño, particularmente discriminación, hostilidad y violencia, con base en la identificación de la víctima como perteneciente a cierto grupo social o demográfico. Es decir que es cualquier tipo de expresión que incita al prejuicio o a la intolerancia y que motive a actos de violencia contra ciertos grupos sociales vulnerables. Emmanuel Vargas nos habló un poco de esto: “Realmente no hay un tratado internacional que nos diga qué es un discurso de odio. Lo que sí es que es una problemática que plantea una tensión entre el derecho a la igualdad, o sea, a no ser discriminado, y el derecho a la libre expresión”.

Es importante resaltar que en cada país de Latinoamérica las leyes que dicen qué es un discurso de odio y cómo puede ser castigado son muy diferentes. Es por esto que es tan sencillo caer preso por el Estado, pues no hay nada claro sobre este tema.

La libertad de expresión parece más una ilusión que un derecho palpable. Día a día nos encontramos con problemas para acceder a ella, desde el silencio que nos impone el Estado hasta nuestra propia seguridad llega a influir para que este derecho no se haga real. El arte parece ser uno de los mejores aliados en el presente para poder expresarnos de manera libre y protestar sobre las injusticias que pasan a diario en nuestro continente. Al mismo tiempo, el Internet es una herramienta útil en este camino, pues los espacios virtuales nos permiten tener mucha libertad que necesitamos para expresarnos, pero debemos seguirnos cuidando para no caer en ciertas trampas por el simple hecho de decir lo que pensamos. 

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