¿Qué son los NFT y cómo están revolucionando el mundo del arte?

Hablamos con Tomás García, uno de los artistas digitales más importantes de Argentina, sobre su trabajo en el mundo del criptoarte.

08 Julio 2021, 10:07pm

Tomas García fue elegido por el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid para reinterpretar, digitalmente, una de las obras clásicas de la colección permanente Joven caballero en un paisaje de Vittore Carpaccio. 

Tomás habla a veces en tercera persona: “En realidad lo invitaron a S1N3 (su alter ego artista) y yo soy coautor”. La exposición “Versiona Thyssen x” es un puente entre el arte clásico analógico y el arte digital en su forma de NFT (Non fungible token) -que es el formato en que el arte digital se presenta, y su nombre refiere a un símbolo original o no fungible. Un NFT, en efecto, puede ser un meme, un tuit, una figurita o una creación única con un número como si fuera una criptomoneda que lo hace único y original-.

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Tomás empezó a trabajar en sus obras NFT en abril y ya es uno de los tres artistas que el Thyssen eligió para reversionar la obra y ser jurado de la convocatoria que se abre al público (para que hagan sus versiones NFT de otras obras clásicas del Museo) y tendrá un ganador en julio. Hablamos con él para que nos diera un poco de contexto y entender todo lo que hay que saber sobre el mundo de las droguitas digitales.

¿Por dónde se empieza?

Para quienes estén interesados en coleccionar, comprar o iniciar una obra, todo se maneja a través de Twitter, donde algunos coleccionan y otros sólo venden. En Twitter se ven todas las obras y estas tienen el hashtag con el link en la plataforma correspondiente. También hay que tener una billetera con criptomonedas que se linkea con la plataforma de compra.

Cada plataforma es distinta y corre bajo diferentes criptomonedas. Algunas  plataformas para hacer, vender o comprar criptoarte son Super Rare, HEN, Open Sea, Foundation y la mayoría se basa en Ethereum.

En Ethereum, depende la dimensión del artista, lo llaman para participar en una galería o él tiene que pedir invitación, aplicar, llenar un formulario donde te aceptan los curadores o no.

Cuanto más exclusiva es la galería tiene más artistas que venden caro y es más difícil entrar. Cuanto menos límites tiene para entrar, significa que hay más variedad de trabajo y cualquier artista puede entrar, como sucede en HEN, donde no hay un estilo o una hegemonía de arte y cualquiera puede entrar cuando quiera, a vender lo que quiera.  Las galerías digitales son las plataformas y ofrecen que vos puedas crear tu obra ahí. Se encargan de avalar el trabajo de los artistas, de promocionar y de hacer su campaña en twitter (claro, si hablamos de un artista importante; si es un artista X tendrá que autopromocionarse en su cuenta de Twitter). También suceden casos como el de Beeple, el artista que vendió la obra de NFT a 69 millones de dólares -hasta ahora la más cara de la historia- y lo hizo con una subasta tradicional en Christie's, no a través de una galería. Es decir que cuando los artistas crecen mucho, se vuelven más independientes y no pertenecen a ninguna galería.

Según Tomás, conviene empezar en plataformas más chicas como HEN antes de pasar a Ethereum, donde es muy caro crear una obra. HEN (Hic et Nunc), es una plataforma descentralizada, sin dueño y que no corre bajo Ethereum, sino bajo Tezo, una criptomoneda que usa un sistema diferente a Ethereum y Bitcoin, y que tiene a su ventaja el hecho de que no consume tanta energía y tiene precios más accesibles. Las transacciones de Tezos son rápidas y económicas, ya que se basa en un modelo de prueba de participación para actualizar su cadena de bloques en lugar de los requisitos de uso intensivo de energía utilizados en las redes de cadenas de bloques de prueba de trabajo como Ethereum y Bitcoin.

La plataforma Tezos usa significativamente menos energía (millones de veces menos) y no requiere una potencia creciente a medida que escala. Para HEN, esto significa que es más barato y más ecológico crear, vender y comprar NFT. En los últimos días, esta plataforma tuvo novedades políticas respecto a la preservación de su autonomía y se posicionó entre las más elegidas por los usuarios 

Foto cedida por Tomás García

¿Por qué HEN?

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HEN te permite equivocarte sin perder dinero. Crear una obra es como acuñar –hacer una moneda–, y tiene un costo. En Ethereum subir una obra tiene un costo, a medida que hay muchas transacciones en un día el costo puede ser de 600 dólares aproximadamente. En Hen sale a algo así como 000,1 centavo de dólar y el artista puede subir muchas ediciones. En caso de que no se venda, se pierde menos dinero. También ocurre que si se sube mal a la plataforma la tienes que quemar, otro paso que en Ethereum cuesta cerca de 300 dólares. En Tezo sale a 00,04 centavos de dólar quemar la obra. Este tipo de plataformas sirven para iniciarse y que las obras empiecen a subir en valor a medida que el artista se va haciendo conocido. Cambia el concepto de que el artista tenga que subir una obra cada tanto, porque al ser más baratas permiten que el movimiento sea más elástico, es decir, te permite subir una obra de arte que no es una de una, sino una de veinte firmadas por el artista, y al ser más baratas se venden más rápido.

La mayoría de los artistas en HEN hace series, con una edición de 25 obras a 10 dólares cada una, por ejemplo. Esta plataforma es más punk, con artistas menos hegemónicos, de los cuales se hacen colecciones. Es una mezcla de arte y merchandising.

Actualmente 1 Teso son 5 dólares. En esta plataforma las obras son mucho más baratas y esto te permite hacer colecciones como artista, lo que genera un ecosistema sustentable. Tiene algo muy político hablar bien de una criptomoneda. Al querer llevar gente a ese lugar se genera que valga más.

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¿Qué cambió para los artistas digitales?

Que con sus propias obras pueden ganar tres mil dólares por mes. Tampoco es necesario que hagas una obra gigante, sino que la podés ir creando de a poco. Las obras son originales y firmadas. La firma digital está autenticada por el blockchain. Si vendo un JPG firmado como Tomás García, no estás comprando cualquier imagen, sino una firmada por mí. En Hen subís muchas ediciones firmadas y la gente las compra. Tenés que tener algo que la gente quiera comprar. No es como OnlyFans ni como una galería en la calle, porque la tenés disponible siempre y a diferencia de estos, en NFT queda muy claro lo que estás recibiendo, firmado y autentificado por el blockchain. Lo que compra la persona lo puede guardar, exhibir, mostrar. En OnlyFans recibís la misma foto en bolas que el resto.

Si uno investiga hay una búsqueda de artistas que empiezan a ser sustentables en sí mismos, sin necesidad de vender a una agencia. Antes tenía que hacer un trabajo y vender a una agencia. Ahora lo haces solo, creas y lo vendes.

Yo vengo enseñando a más de 10 artistas desde cero, que arrancan y venden en 2 minutos 25 obras y les cambia la vida, porque estaban en una agencia.

A los artistas digitales se nos estaba acabando. Cada vez era más difícil encontrar clientes, las herramientas de inteligencia artificial son cada vez más power y esto le da más aire a los artistas.


¿Cómo llega un artista a ser conocido?

Este juego trata de tokenizar la influencia cultural: en cuánto sale el retuit de una persona o que te comparta. Cuando entras al mundo de cripto y no te avala nadie, tenés que construir de cero tu reputación. Hay que encontrar una puntita para poder levantar la tapa. Basta con una sola persona que haga el retuit para que empiece a girar la rueda. Se trata de saber venderse en Twitter, de que te apadrine un artista consagrado o que le gustes mucho a los galeristas.

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¿Se habla de coleccionistas de arte o inversores?

En Ethereum los coleccionistas son más grandes porque los números son enormes. Es diferente tener 50 mil dólares que mil. Cuando pones mucha plata en Ethereum hay interés de poder ganar más en poco tiempo. Es ganarle a lo que cuesta minarlo. Lo que sucede en HEN es que hay personas que apoyan a artistas; galeristas que buscan artistas para llevarlos a otras plataformas, artistas, curadores. 

Foto cedida por Tomás García

¿Hay un cambio en la concepción del arte como lo conocemos?

Sí. La mayoría de los artistas es de nativos digitales, vienen dolidos del mundo digital por la poca originalidad de poder firmar sus obras de manera análoga. Imprimí tu render y deja de ser original. Todas esas personas que fueron rechazadas de la parte económica del arte es como que toman “revancha”.

Este arte es funcional a los que tienen criptomonedas. Su mayor anhelo es mostrar sus Bitcoin o Ethereum. Se deben calentar mirando cuanta guita tiene en criptos por día, pero la ironía es que no la pueden mostrar. Hay que encontrar elementos en los que puedas decir cuánta influencia cultural tenés, entonces en esto encuentran la solución. “¿Cómo la muestro, teniendo un punk que nadie tiene, con una obra carísima? Si soy una persona que se llenó de dinero vendiendo bitcoin, ¿para qué quiero un Lamborghini? Tengo que sacarle fotos y subirlo a las redes”. Acá con doble click aparece el nombre de la persona que compró esta obra en cierta cantidad de dinero y ahí la gente te llama, te manda un DM ofreciendo un negocio. No necesitan una pared en la casa con la obra colgada, ni tienen que sacarle foto. La quieren validada, digital o les gusta el artista.

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¿Qué es la escasez?

La escasez en los artistas tiene que ver con que no te gane la ansiedad de querer subir todos los días. Los NFT son objetos digitales de coleccionismo marcados con un código que los hace únicos. Ese código permite que alguien pueda comprar un bien digital especialmente interesante y pueda comerciar con él, aunque siga estando en Internet, y está escrito en la cadena de bloques Ethereum o Tezo.

Hay muchas reglas nuevas para ser aprendidas; si las rompes el sistema te escupe. Por ejemplo, está mal visto regalar una obra sin avisar, el artista puede quemarla. 

¿Quién es S1N3?

Creé un artista digital que no existe de manera humana. Me presenté con estos elementos, los sueños que tiene la máquina. Traté de tokenizar la creatividad, ponerle valor. Hice la prueba de inteligencia artificial que es una performance que se imagina sueños, son 13 sueños y el número 13 fue una animación de un minuto. Me gusta unir símbolos, reunirlos, amarlos. 

Con Tomás Garcia creo a este artista que sea sustentable. Me gustaría como Tomas Garcia hacer crecer el valor de la obra única. Crear y experimentar con piezas únicas, que se lleven mejor con la otra comunidad. 

Ahora lo invitaron a un evento en El Thyssen, es el segundo  año que se hace, donde tres artistas reinterpretan obras.

Elegí a Vittorio Carpaccio, la obra se llama “joven caballero en un paisaje”. 

Este evento es el primer puente entre el arte digital y el análogo, sus obras van a ser pioneras como Van Gogh. Tomás lo diseñó en conjunto con su alter ego, S1n3 y después lo van a vender en NFT.



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