Así es limpiar las casas de acumuladores compulsivos

"Me parece que todos esos objetos llenan un vacío en sus vidas".

08 September 2021, 10:07pm

Una cosa que he aprendido al limpiar profesionalmente las casas de los acumuladores es que muchos de ellos aman a los gatos.

Siempre veo felinos desatendidos caminando por montañas de basura acumulada dentro de las casas, pero casi nunca otro tipo de mascotas. No sé por qué, y estoy seguro de que hay acumuladores a los que les gustan otros animales, pero encaja con la imagen estereotípica de una persona introvertida con una casa desordenada. Lo malo con los gatos es que su orina deja un olor horriblemente acre flotando por toda la casa. En los peores casos, he tenido que reemplazar pisos enteros que estuvieron empapados de orina de gato.

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Otra cosa que he aprendido es que algunas personas solo acumulan artículos específicos. Recientemente limpié la casa de un hombre que en su mayoría acumulaba comida. Tenía una cantidad completamente normal de ropa en su guardarropa, pero era difícil caminar por su sala de estar entre los montones de cajas de comida con sobras y las botellas de licor.

Usé alrededor de 120 bolsas de basura para limpiar esa casa, 20 fueron solo para heces humanas. En lugar de buscar un plomero cuando el inodoro se tapó, mi cliente simplemente comenzó a defecar en un rincón de su habitación, y lo mismo hicieron sus gatos. Resultó que tenía esclerosis múltiple y estaba luchando contra su alcoholismo. Sin embargo, es probable que nadie lo supiera. Por fuera, era un tipo normal con un trabajo de tiempo completo. Excepto que todos los días, al volver a casa, bebía mucho y vivía entre montañas de cajas de pizza.

Nuestras casas suelen ser un retrato íntimo de nuestra vida interior, esa es la lección número tres”.

Hace aproximadamente un año, dejé la universidad y comencé un negocio de limpieza. Limpiamos residencias ordinarias, pero también ofrecemos servicios específicos para los hogares de acumuladores, algo que casi nadie hace donde yo vivo, en Illinois, Estados Unidos.

Realmente no esperaba una gran demanda de estos servicios, pero cuando empezaron a llegar las solicitudes de acumuladores, me di cuenta: en estos sencillos vecindarios, detrás de los céspedes recién cortados y las casas aparentemente ordenadas, la acumulación compulsiva acecha en secreto.

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Entrar en las casas de estos acumuladores puede ser bastante decepcionante. Probablemente no te encuentres con montañas de desechos biológicos o de basura donde, después de años, descubres quince gatos muertos (¿recuerdas ese episodio de Acumuladores Compulsivos?), aunque ciertamente he visto un buen número de ese tipo de casos. Es posible que también te decepcione descubrir que la mayoría de los acumuladores con los que he tratado no son tan difíciles y defensivos como los de los reality shows. La mayoría de las veces, son personas bastante tranquilas que solo quieren que alguien les ayude con sus estantes desbordados.

Me di cuenta de que la acumulación compulsiva puede afectar a cualquiera, ciertamente no solo a aquellos que lidian con la escasez, como se cree comúnmente. Los acumuladores y sus hogares pueden verse muy diferentes entre sí. Tengo clientes adinerados con "acumulación organizada", posiblemente porque tienen amas de llaves que regularmente les ayudan a empacar y ocultar los artículos acumulados. Una mujer que conocí tenía una casa enorme que parecía estar completamente ordenada y pulcra, pero tenía armarios perfectamente acomodados y llenos con filas y filas de cosas acumuladas. Pasamos un día completo ayudándola a decidir de qué artículos podría desprenderse.

Las personas con menos dinero, por otro lado, no cuentan con los elementos necesarios para evitar la evidencia visual de su problema de acumulación compulsiva. No tienen amas de llaves dedicadas ni una gran cantidad de espacio para esconder sus cosas. A medida que cada rincón de la casa se convierte lentamente en un bufé compulsivo de objetos aleatorios, llega el día en que literalmente ya no les es posible vivir en sus propios hogares.

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Por mucho que quiera decirles a mis clientes que "simplemente dejen de acumular", sé que no es tan simple. De hecho, es muy difícil para ellos.

Un cliente tenía un sótano lleno de trofeos de exhibiciones de autos y una pareja de ancianos tenía repisas llenas de pequeñas baratijas. A todos ellos les fue muy difícil dejar ir esas posesiones aparentemente insignificantes pero cargadas de un gran valor sentimental.

En mis interacciones con los acumuladores de la vida real, he tenido la oportunidad de despegar la capa exterior sensacionalista de ese trastorno —ya sabes, las imágenes grotescas de los realitys televisivos— y aprender sobre la lucha profundamente humana contra un hábito sofocante”.

Muchos de los acumuladores que he conocido comparten historias de fondo similares. Muchos de ellos han lidiado con traumas, y el fallecimiento de un ser querido es un detonante especialmente común.

Conocí a una mujer que había perdido a su hijo, la única familia que tenía, en un accidente de vehículos a todo terreno. Fue como si hubiera renunciado a todo después de eso. La basura se amontonó, se obsesionó con las pertenencias de su hijo y comenzó a coleccionar cualquier cosa que se lo recordara.

Luego están aquellos cuyos padres también fueron acumuladores. Esto es especialmente común en los barrios ricos. Una de mis clientas acumulaba artículos de liquidación a pesar de ser una médico con altos ingresos. Este fue un hábito que adquirió de niña al crecer en un hogar de bajos ingresos, me dijo, con una madre que también acumulaba víveres en liquidación. Para ella, vivir en abundancia ahora que es adulta significa comprar muchas cosas en el supermercado, todo eso que no podía comprar en su infancia.

Los clientes más ricos, como esta médico, por lo general obtienen la ayuda que necesitan antes de que su trastorno se convierta en una bola de nieve, y trabajan con sus terapeutas para gradualmente dejar atrás la compulsión. Mientras tanto, a los acumuladores que no tienen apoyo profesional les resulta difícil romper el patrón o reconocer que la acumulación compulsiva es un problema. Estas personas postergan el problema hasta que ya no pueden vivir con él. La mayoría de las veces, es en este punto donde entro yo para renovar sus casas.

Desafortunadamente, no siempre puedo prometerles a estos propietarios una solución rápida para sus saturadas casas. Además de la gran cantidad de artículos que debemos clasificar, también tratamos con desechos tóxicos como heces o animales muertos. Entre el trabajo de limpieza que puede durara un semana o más y la búsqueda del equipo adecuado para limpiar las casas, trabajar en las casas de quienes son acumuladores compulsivos puede volverse bastante costoso muy rápido.

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Hay personas que no pueden pagar los gastos de limpieza a pesar de que necesitan desesperadamente nuestra ayuda. Es desgarrador, pero trato de evitar que mis emociones interfieran. Tengo empleados que viven de los ingresos de mi empresa y no podemos permitirnos el lujo de realizar trabajos de limpieza por menos dinero. Es una posición realmente difícil para mí.

En la mayoría de los casos, los acumuladores se sienten muy avergonzados por el estado de sus hogares.

Me presenté en la casa de una clienta y al recibirme, abrió cautelosamente su puerta. Estaba tratando con todas sus fuerzas de no dejar ver el desorden de su sala. Eso fue hasta que se dio cuenta de que yo estaba allí para ver su casa y hacerle la estimación de un presupuesto por el trabajo de limpieza. Mientras me mostraba montones de objetos por toda la casa, me dijo que su hija había hecho una maleta y se había ido porque ya no podía soportar vivir en ese lugar. Para entonces, no había sabido nada de ella durante seis meses. También he conocido a familias de clientes que me han hecho prometer que no le contaré a nadie —como a los administradores residenciales y los vecinos entrometidos— sobre el estado de sus casas. Esta vergüenza bien puede deberse a los programas de televisión que hacen un espectáculo casi pornográfico de la acumulación compulsiva y encasillan a los acumuladores como personajes insensatos y raros.

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A veces, los miembros de la familia me contratan para hacer limpiezas secretas mientras el acumulador no está. Una vez, una mujer me contrató después de enviar de vacaciones a su padre acumulador. Por clandestino que eso pueda sonar, nuestra operación encubierta fue muy poco dramática, ya que simplemente organizamos sus pertenencias; no se puede simplemente desechar las cosas de los acumuladores sin su consentimiento, porque nunca sabes cuánto significan para ellos.

Sin embargo, cuando trabajo directamente con los acumuladores, las cosas se complican un poco más. A menudo tengo que negociar con ellos de qué cosas podemos deshacernos y tratar de sacar la mayor cantidad posible. Puede ser un proceso emocionalmente intenso para ellos. Cuando no pueden desprenderse de ciertos artículos, a veces lloran o se sienten físicamente mal.

“Al observar su angustia desde fuera, me parece que todos esos objetos llenan un vacío en sus vidas. Y una vez que empiezas a tirarlos, vuelves a abrir ese vacío”.

Esto puede ser dolorosamente difícil, especialmente para las personas que han perdido a alguien en su vida.

Por eso, por muy acaloradas que puedan llegar a ser estas negociaciones, trato de no discutir demasiado con ellos. En última instancia, no puedo librarlos del apego que tienen hacia montones de objetos inanimados. Doy servicio de limpieza, no terapia, y no puedo ayudar a las personas que no pueden superar sus problemas. 

Nuestros hogares reflejan mucho acerca de nuestro estado mental.

Esta puede ser la razón por la que, después de limpiar las casas de los acumuladores, a menudo recibo exclamaciones de alivio: "Siento que ya puedo respirar", "Me siento feliz" y "Siento que realmente puedo empezar a vivir mi vida de nuevo".

Por difícil que sea romper los patrones de acumulación compulsiva, no es algo imposible. Al menos uno de mis clientes con el que he mantenido el contacto ha podido hacerlo. La clave, al parecer, es tener un grupo de apoyo, ya sea familia, amigos, un terapeuta autorizado u otros acumuladores.

Una última cosa, y quizás la más importante, que he aprendido sobre los acumuladores es lo siguiente: la acumulación compulsiva es a menudo un problema de salud mental que se manifiesta de diversas formas, y todos deberíamos reconocerlo como tal. No debería ser reducido a un espectáculo morboso que miramos por entretenimiento, y ciertamente no debería ser algo de lo que la gente se avergüence. Desestigmatizarlo será de gran ayuda para aquellos que luchan en secreto con este trastorno.

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