Personas del barrio Casa de Teja de Ciudad Bolívar se organizan en filas para recibir las ayudas de la alcaldía. Los mercados no alcanzan.
Alerta temprana sin respuesta
“Los pobres estamos jugando a la ruleta rusa: o nos mata el coronavirus o nos mate el hambre”.
Barrio Altos de la Cruz Ciudad Bolívar. El hambre no tiene cuarentena.
Cacerolazos, protestas y peajes extorsivos
Testimonio de uno de los niños: “Mi hermano llevaba cuatro días en la protesta para poder llevar comida a la casa. Mi abuelita está enferma, en silla de ruedas y no puede moverse, y mi mamá no puede trabajar".
Rita Ríos*, una líder comunitaria del barrio Arabia, dice que durante el confinamiento todos las carencias socioeconómicas que padecen los habitantes de la zona se agravan. “Si el gobierno no nos garantiza una cuarentena con un mínimo de dignidad creo que habrá más plantones y más protestas. Esto es una bomba de tiempo que en cualquier momento puede estallar. Sabemos que salir a la calle no es prudente, pero no hay otras formas de ser escuchados. Hemos puesto tutelas, derechos de petición y no hemos obtenido ninguna respuesta. La última alternativa que nos queda es salir a la calle, y cuando salimos llega el Esmad a reprimirnos”, se lamenta Rita.“¿Usted cree que si la gente tuviera mercados saldría a exponerse?, pues claro que no. Y mucho menos a protestar. Nadie quiere contagiarse”.
Ollas comunitarias, y trapos rojos y amarillos
Barrio Altos de la Cruz, Ciudad Bolívar. Bloqueos, cacerolazos, ollas comunitarias y pañuelos rojos.
"El coronavirus destapó la olla de hambre y miseria del sur de Bogotá, pero también la verraquera, el perrenque y la solidaridad de su gente".