Ilustración de una persona que escucha voces
Ilustración vía Shutterstock/re_bekka.
Salud

Empecé a escuchar voces después de sufrir un trauma

Las alucinaciones auditivas a menudo se asocian con la esquizofrenia, pero muchas personas que oyen voces no encajan en el molde.
14.12.20

Artículo publicado originalmente por VICE en italiano.

Cristina Contini, de 54 años, lleva 35 años escuchando voces. “Suponiendo que puedas dormir por la noche, las voces te persiguen desde el momento en que te despiertas”, dijo Contini. Para ella, las voces casi siempre dicen cosas despectivas en la voz de personas que ella conoce, como sus padres y familiares.

Contini dijo que comenzó a escuchar voces a los 19 años después de estar en coma luego de una cirugía. “Cuando me desperté, era la misma persona, excepto por algunos síntomas extraños”, dijo. “Escuché decenas de voces, incluida la de mi abuela muerta, y no entendí de dónde venían”.

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Las alucinaciones auditivas a menudo se asocian con la esquizofrenia, pero Contini no se amolda a los otros criterios utilizados para diagnosticar esta enfermedad mental. Esto también es cierto para muchas otras personas que escuchan voces. De hecho, después de un periodo inicial de adaptación, Contini ha podido llevar una vida aparentemente normal. “Tenía una carrera, un hijo y encontré significado en lo que me sucedió al poder ayudar a otros”, dijo.

En 2005, fundó la asociación Sentire le Voci (Escuchar las Voces) siguiendo la red internacional de caridad Intervoice. La organización da la bienvenida a pacientes de toda Italia y los conecta con un equipo multidisciplinario de profesionales y otras personas que escuchan voces para brindarles apoyo.

Cristina Contini demostrando lo que es escuchar voces (en italiano).

“El fenómeno está más extendido de lo que pensamos”, dijo Francesco Bocci, psicoterapeuta que trabaja con la asociación. “Aproximadamente una de cada diez personas escucha o ha escuchado voces, pero solo entre el 15 y el 20 por ciento desarrolla una enfermedad mental”. Otros estudios indican estimaciones más bajas y sugieren que en el 80 por ciento de los casos, las alucinaciones desaparecen con el tiempo.

Según Bocci, la experiencia de escuchar voces es muy diferente de persona a persona y no existe un único diagnóstico que funcione para todas. “Hay elementos de depresión, paranoia y trastorno disociativo, pero casi todas las categorías psiquiátricas son limitantes”, dijo. Bocci piensa que lo único que la gente que escucha voces tiene en común es alguna forma de trastorno de estrés postraumático.

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La asociación de Contini ayuda a las personas que tienen alucinaciones auditivas verbales a dar sentido a sus experiencias. “Compartir su condición con alguien que lo entiende hace que quienes escuchan voces se sientan más tranquilos”, dijo. Coordinan sesiones de terapia grupal con pacientes, familiares y profesionales de diferentes orígenes, junto con sesiones individuales.

Este enfoque multidisciplinario ciertamente se aleja de la psiquiatría tradicional, que asocia cada síntoma con un diagnóstico preciso y una cura farmacológica correspondiente. Pero según el psiquiatra Paolo Cozzaglio, otro colaborador, también es más útil. “Dar sentido a las cosas, en lugar de simplemente recetar medicamentos, es importante en la terapia”, dijo. Bloquear las alucinaciones auditivas con medicamentos a menudo hace que el paciente sea más pasivo y no es una solución eficaz a largo plazo. “Las voces son parte de una condición persistente con la que tenemos que aprender a vivir, expresan una parte de nosotros”, dijo.

Las personas que escuchan voces generalmente oyen decenas o incluso cientos al mismo tiempo. Algunas están amortiguadas, otras son distintas. Algunas pertenecen a personas reales en sus vidas, otras a extraños. Descifrarlas y diferenciarlas es un paso clave para hacer frente a la afección.

El principal punto de partida es tratar de comprender si la persona percibe una voz como interna o externa. “Cuando las voces son pensamientos obsesivos que se perciben como provenientes del interior, la persona que las escucha tenderá a autolesionarse para intentar detenerlas”, dijo Contini. Si las voces se perciben como externas, puede hacer que quien las escucha se enoje con los demás. “Si oyes a tu madre menospreciándote constantemente, es normal que seas agresivo con ella, aunque la razón claramente no sea real”, explicó.

Muchas de las personas con las que trabaja Contini son niños y adolescentes. “Por lo general, las voces llegan cuatro o cinco años después del trauma”, dijo. “Trabajar con adultos es mucho más complicado, porque descuidan sus síntomas y tienden a levantar barreras psicológicas difíciles de romper”. Por eso es tan importante crear conciencia. El estigma que rodea a las alucinaciones auditivas a menudo hace que las personas se encierren en sí mismas, excluyendo a los miembros de su familia y a los terapeutas que intentan ayudarlos.

Las voces no son “nada más que la amplificación de ciertas partes de la identidad de una persona”, explicó Bocci. Dependen de su experiencia subjetiva, de sus relaciones, emociones y contexto cultural. Bocci llama a su método un “diagnóstico emocional”, ya que se enfoca en identificar el trauma en el origen de las alucinaciones, y comprender qué sentimientos genera y cómo el oyente los interpreta.

En última instancia, Contini quiere que la gente sepa que es posible vivir una vida plena y satisfactoria escuchando voces, como ella demuestra con el ejemplo.

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