Tattoos

Tatuajes de Harry Potter: fans nos cuentan porque se los quieren tapar

Cuando me hice el tatuaje de Harry Potter, prometí que nunca me avergonzaría de mi amor por la saga. Ahora, yo y otros miles de personas que se hicieron el mismo tatuaje, queremos taparlo.
13.7.20
Harry, Ron and Hermione casting a patronus.
Image: Brian Selznick for Scholastic

Cuando la autora de Harry Potter J. K. Rowling publicó un artículo de 4000 palabras en el que describía sus prejuicios hacia la comunidad trans el 10 de junio, ya estaba en la cuerda floja. Ser fan de Harry Potter se ha vuelto tedioso y pesado, especialmente teniendo en cuenta todos los libros y cuentos que la autora ha ido añadiendo a la serie y la transfobia que ha ido escondiendo en el resto de su obra. Yo ya me había planteado tapar el pequeño tatuaje que me había hecho de las reliquias de la muerte, pero, para mí, el 10 de junio fue decisivo. La relación que tenía con la serie ya era conflictiva, pero ahora lo único que quería era quitarme del cuerpo ese signo de mi afición. Ni siquiera la noticia del lanzamiento de un nuevo videojuego de Harry Potter, que llevo años esperando, me produce alegría.

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No soy la única fan que se siente así. Ha habido tuits virales de otros que también quieren taparse los tatuajes de Harry Potter. La artista Molly Ostertad se ofreció a ayudar a rediseñar los tatuajes a cambio de una donación a una organización benéfica a favor de las mujeres trans de color.

Tres aficionados nos hablan de los tatuajes que llevan y de su relación con la saga.

Laney

El tatuaje de Laney es una mezcla entre el símbolo de las reliquias de la muerte y un ciervo, el patronus de Harry, que lo protege de unas criaturas que se alimentan del miedo.

“El tatuaje comenzó con las reliquias de la muerte, en 2011”, explica Laney. “Estaba metida de lleno en el mundo de Harry Potter en Tumblr. Estaba enganchadísima, sobre todo con las últimas películas. Se me ocurrió plasmármelo en el cuerpo para siempre”.

Laney empezó a añadir cosas al tatuaje. Ahora, no está segura de qué hacer.

A Harry Potter tattoo depicting the deathly hallows and a stag.

“Me he vuelto más crítica con los años, es un poco extraño volver a leer los libros”, continúa. “Ahora, es muy, muy raro porque tengo una espiral de sentimientos encontrados hacia J. K. Rowling como autora y hacia su obra en sí misma”.

En los libros originales de Rowling, hay muchas cosas que se pueden interpretar de varias maneras. Los duendes banqueros de Gringotts aparecen como criaturas avariciosas, con narices puntiagudas, que controlan los bancos del mundo mágico, lo cual es antisemita aunque sea sin querer. El trato de la serie a personajes de color como Parvati Patel, Dean Thomas, y Cho Chang, que se llama Cho Chang, nunca ha sido el mejor. Laney se planteó taparse el tatuaje por primera vez cuando las adiciones a la serie pasaron de ser bienvenidas a ser muy raras.

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La primera vez que Rowling añadió algo fue para revelar que Dumbledore era gay. Por aquel entonces, Laney se alegró con la noticia.

“Yo todavía estaba en el armario. Fue una de esas en las que pensé, Dios mío. Qué guay que lo haya hecho”, dice Laney. “Yo estaba completamente a favor. Me interesaba muchísimo, principalmente porque yo todavía no me había aceptado completamente”.

Pero esa alegría de que Rowling revisitara Harry Potter no duró demasiado. De hecho, fue a peor.

“Lo que me hizo replanteármelo fue cuando comenzó a hablar de los colegios que había por el mundo”, dice Laney. Esta información está en Pottermore, la enciclopedia en línea de Rowling sobre el mundo de Harry Potter. Laney explica que en ese momento se dio cuenta de que lo que se desea no siempre sale bien.

Más allá de tener solo un colegio entero para todo el continente africano y su falta de claridad sobre cómo encajan los nativos americanos en la historia del mundo mágico americano, el colegio de magia y hechicería japonés tiene un nombre que es gramaticalmente incorrecto. Laney acababa de hacerse el ciervo cuando salió la información sobre estos colegios.

“Optó por una visión muy reducida, muy británica, del resto del mundo, sin hablar con gente de esas culturas”, dice Laney.

La posterior transfobia de la autora también le pareció preocupante, pero ya había dado por perdida a Rowling como escritora.

“Supongo que he perdido una especie de ídolo”, dice. “Me gustaba mucho como creativa y con el tiempo ha sido extremadamente decepcionante. Todavía estoy tratando de averiguar cómo afecta a la visión que tengo de la saga en sí misma”.

Jordan

Jordan tenía 11 años cuando leyó los libros de Harry Potter, la misma edad que tenía Harry cuando recibió la carta de Hogwarts para asistir al colegio de magia y hechicería. Jordan dice que, como muchos otros fans de Harry Potter, creció con Harry. Aunque los libros ya eran populares cuando él era más pequeño, de entre sus conocidos, era el único que había acabado la serie.

“En el sur de Estados Unidos, donde ‘todo es brujería y maldad’ y esas cosas, mucha gente lo dejó”, dice Jordan. “No recuerdo que ninguno de mis amigos los leyera como hice yo al final”.

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El escapismo de Harry Potter fue lo que hizo que siguiera interesado en la serie.

“Cuando eres adolescente y tus padres acaban de divorciarse… Hogwarts es como ese lugar al que siempre puedes ir, ya sabes, como un lugar en el que puedes escapar de todas las tonterías con las que tienes que lidiar siendo niño”, dice.

Un amigo le tatuó en el tobillo el símbolo de las reliquias de la muerte. “Estábamos en un local al que solíamos ir”, dice Jordan. “Mi esposa, que entonces era solo mi novia, se enfadó porque me iba a tatuar en una nave vieja y asquerosa. Pero sí, me lo hizo. Ató una aguja a un lápiz y se puso a tatuar”.

A stick and poke tattoo of the deathly hallows

Cuando llegó a la universidad, estudió literatura inglesa y aprendió a ser más crítico con lo que leía. Pronto le tocó el turno a Harry Potter, que solía releer a menudo. “Empecé a entender ciertas cosas, tipo ‘eh, escribe que la esclavitud es buena’”, dice Jordan, refiriéndose a los elfos domésticos que se niegan a ser liberados de una esclavitud literal. Jordan también recuerda cuando la autora dijo que Anthony Goldstein era judío y que los magos solían hacer caca en el suelo y la teletransportaban porque no tenían instalaciones de fontanería. Jordan dice que decirles a los fans que Anthony Goldstein era judío, para poder afirmar que los judíos también iban a Hogwarts, fue algo aleatorio. Por lo menos, la idea de los magos y brujas haciendo caca por todas partes era graciosa.

Sin embargo, fue la transfobia de Rowling lo que cambió su relación con la serie por completo.

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“Ya no representa lo que solía”, dice. “Ya había demasiadas cosas en el límite en esos libros. Fue como tener que reevaluar la relación con algo que significaba mucho para mí”.

“No quiero que, si mis amigos trans ven el tatuaje, piensen que estoy de acuerdo con las cosas que ella dice”, continúa.

De todas formas, Harry Potter formó parte de su vida durante mucho tiempo. Aunque ya no sirva de escape como cuando era niño y adolescente, Jordan sabe que el proceso de reevaluarlo va a ser largo y cree que quizás nunca pueda separarse por completo de la saga.

Kay

Kay dice que su tatuaje, también de las reliquias de la muerte, solía ser una forma de relacionarse con los niños que conocía en el trabajo. Trabaja en la biblioteca de un instituto.

“Solía ser una buena forma de entablar una conversación”, dice. “Al principio era guay”.

Kay es de género no binario y se hizo el tatuaje con un amigo trans. Kay dice que para los estudiantes con los que trabaja, el tatuaje que tiene en el antebrazo era una señal de que Kay también leía los libros que a ellos les gustaban. Después de que Rowling comenzara a expresar su intolerancia y prejuicios hacia las personas trans, Kay dejó de ver el tatuaje como un símbolo acogedor.

“La primera vez que dijo algo pensé: uf, vale, quizás se le pasará, cuenta. “Pero fue con la más reciente cuando pensé: Vale, tengo que hacer algo. Por una parte, era personal. No quiero tener algo en el cuerpo que ahora ha quedado mancillado de una forma tan personal. Por otra, supongo, es algo egoísta. No quiero que la gente me mire y asuma que pienso igual que ella”.

A tattoo of the deathly hallows on a forearm.

"Cuando se publicaron los libros por primera vez, Kay tenía tal pasión que participaba en sitios web de fans. Todos los años leía de nuevo los libros junto con Shoebox Project, una fanficción larga colaborativa en la que se describía una relación romántica entre Sirius Black y Remus Lupin cuando estudiaban juntos. Para Kay, los seguidores del mundo mágico a menudo suplían las carencias de las historias de Rowling.

Kay ha leído y disfrutado de fanficciones sobre relaciones amorosas entre Sirius y Remus, o Harry y Draco. Para Kay, el Harry y el Draco que existen en las historias de los fans no se parecen a los personajes que aparecen en los libros de Rowling y la autora ha dejado claro numerosas veces que Sirius y Remus son heteros. Los fans han creado también historias en las que James Potter es indígena norteamericano o en las que Peter Pettigrew tiene alguna cualidad redentora. La relación que tiene Kay con estas historias no oficiales sigue más o menos intacta. Sin embargo, los libros son otra historia.

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Kay dice que siempre estaba leyendo algún libro de Harry Potter, y a pesar de todo, todavía quiere que su bebé de dos años conozca la serie. No sabe cuándo volverá a leer los libros.

“Cuando lo relea, será muy a conciencia, y replanteándome las cosas. Me agobia la idea”, dice Kay. “No sé cuando querré volver a hacerlo”.

***

A deathly hallows tattoo on someone's back.

A veces, me da tanta vergüenza el tatuaje que me dan ganas de disculparme de antemano cuando conozco a alguien nuevo. Harry Potter fue en algún momento tan importante para mí que ni pensé dos veces en hacerme un tatuaje. Como Jordan, crecí con Harry. Como Kay, los fans y sus creaciones se convirtieron en una forma de explorar y expandir la historia original. Como Laney, en algún momento admiré a J. K. Rowling como autora y como mujer que decía ser feminista. Se me hace raro incluso hablar de los libros con otros fans, y quitarles de alguna forma ese placer. Sé que, aunque me río de Rowling por ciertas cosas extrañas que aparecen en los libros (¿por qué hay una cena de Navidad? ¿creen los magos en Jesucristo?), la retórica que propugna sobre las personas trans es activamente dañina.

Creo que por fin sé cómo voy a tapar el tatuaje. Mientras crecía, comencé a interesarme por la jardinería y encuentro en las plantas esa misma comodidad que sentía cuando leía Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Las plantas y las flores pueden simbolizar el crecimiento; quizás, si reemplazo las reliquias de la muerte con una planta que he cultivado, aprenderé que hay que dejar ir a una niñez que ya no podemos recuperar.