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Cultură

El mundo fetichista de las uñas de los pies

¿Por qué alguien querría comprar las uñas cortadas de los pies de otra persona? Hablamos con mujeres dominatrix y con sumisos sobre este fetiche.
3.3.16

Foto por Kelly Knox vía STOCKSY

Este artículo fue publicado originalmente en Broadly, nuestra plataforma dedicada a las mujeres.

Hacia el final de 2015, el político británico Simon Danczuk fue expulsado del Partido Laborista al descubrirse que había estado intercambiando mensajes sexuales con una chica de 17 años a la que había contactado por un posible trabajo en su oficina electoral de Rochdale.

Recientemente se supo que la adolescente en cuestión, Sophena Houlihan, también era una dominatrix en Internet. Uno de los servicios que ofrecía, según el periódico Sun y muchos otros tabloides británicos, era "vender sus uñas de los pies a pervertidos" por £10 la bolsa (más o menos 45.000 pesos colombianos). Como me dan asco los pies, el asunto me generó intriga. ¿Era en serio? ¿Quién putas quiere comprar una bolsa de uñas cortadas de los pies y con qué motivo?

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Así que recurrí a Google, arruinando para siempre mi historial de búsquedas en Internet. A pesar de que parece algo bastante minoritario, en realidad hay mucha gente por ahí que se excita con las uñas de los pies, ya sean cortadas o todavía unidas al resto del cuerpo. Sitios web de venta de uñas (que no recomiendo ver en el trabajo) como ebanned, Fetishnails y Extra Lunch Money están llenos de catálogos de uñas cortadas, que van de los 10 a los 30 dólares la bolsa (hasta casi 100.000 pesos). También hay cientos de mujeres dominatrix que ganan una buena plata a costa de los fetichistas de las uñas de los pies, anunciando este tipo de mercancía en sus páginas web personales o en sus cuentas de Twitter e Instagram.

Hablé con Mistress Sade, una dominatrix de Nueva York, acerca de por qué alguien querría comprar las uñas cortadas de los pies de otra persona. Me dijo que, aunque ella no vende sus uñas cortadas, sí se las envía a hombres que han tenido sesiones con ella como regalo si ellos se lo piden. "Se trata de algo que he visto más en Internet que entre los sumisos que experimentan sesiones conmigo. Los sumisos que me piden uñas de los pies suelen ser gente que vive demasiado lejos como para acudir a mis sesiones de forma habitual", afirma.

Explicó que los sumisos interesados en sus uñas cortadas de los pies normalmente las quieren como medio para adorarla. "Muchos lo describen como una forma voluntaria de humillación, de rebajarse, pero también como un sacramento o forma de devoción mediante los cuales pueden consumir o poseer algo que su diosa ha desechado".

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Megara Furie, una dominatrix de Glasgow, Reino Unido, empezó a recoger y después vender sus uñas cortadas de los pies hace unos cinco años, tras oír hablar de otra a la que se las habían pedido. "Solía enviarlas con bastante frecuencia. Sin embargo, la biología me limita, de modo que el primero que llega es el primero que las recibe, y cobro 30 dólares por cada juego", explica.

Mistress Sade empaca las uñas de sus pies en bolsas para entregar a sus clientes. Foto cortesía de Mistress Sade

Cuando le pregunto qué suelen hacer los hombres con sus uñas de los pies, me dice que normalmente también le piden instrucciones junto con el envío del "tesoro".

"La desviación sexual que yo practico es estrictamente consensuada, pero normalmente les digo que las mastiquen un rato y luego se las traguen", me cuenta. "De todos modos imagino que es lo que hacen generalmente con ellas, pero me encanta la idea de imaginar a mis súbditos comiéndose las uñas de mis pies".

Comerse las uñas de los pies de una dominatrix parece ser un método bastante común de degradar a un sumiso. Toenail Eating (enlace no apropiado para ver en el trabajo) es un blog dedicado a la dominación femenina mediante las uñas de los pies y muestra diversos videos de gente comiendo uñas de pies —de forma obligada— junto a descripciones como "Tina es una chica gótica de pies sudorosos que disfruta humillar al perdedor y tratarlo como su esclavo. Él no tiene otra opción, está capturado bajo la mesa de la oficina y Tina está lista para darle las uñas de sus pies sucios", o bien "La caliente Jenny tiene algo especial para ti. Se va a cortar las uñas de los pies hoy y desea obligarte a comértelas. Ya no las necesita, así que puedes tragártelas. ¿Estás preparado, comeuñas?".

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Este sitio web incluso ofrece tutoriales útiles para el cuidado de los pies y responde la pregunta de si comerse las uñas de los pies de otra persona puede hacer que te enfermes. Sólo por si te lo estás preguntando, esto es lo que aconseja Toenail Eating: "Las uñas de los pies están compuestas de queratina y células epiteliales muertas, no es nada peligroso, pero podría ser un riesgo comerlas de todas formas si piensas en los afilados y puntiagudos bordes de una uña del pie… podrían dañar tu estómago".

Por supuesto, además de formar parte de un ritual de humillación BDSM, hay un enorme vínculo entre los fetichistas de las uñas de los pies y los adoradores de pies o podófilos, también conocidos como fetichistas de pies. En este caso, sin embargo, se trata más bien de una adoración por las uñas de los pies de una persona mientras siguen unidas al pie, en lugar de cortadas. "Algunos esclavos se centran en el pedicure de la dominatrix y les gusta ir al salón de belleza con ellas para ver cómo se lo hacen", indica Sade. "A la gente que le gustan mis pies también les gustan mis uñas y los distintos colores que me pongo, pero los fetichistas de uñas se centran un poco más en el esmalte, en rascar, en hacer cosquillas y en la longitud de las uñas. Alrededor de un cuarto de mis clientes centrados en los pies expresan un gran interés en el color o la longitud de mis uñas".

Foto por Lumina vía Stocksy

Danny Kubenzi, productor de videos y fotógrafo fetish de pies, cree que las uñas de los pies desempeñan un papel muy importante para los fetichistas, especialmente en lo relativo a su apariencia. "Por lo general, a los fetichistas de pies les gusta ver colores ligeros, pastel o neón en las mujeres con piel oscura o muy bronceada", afirma. "En el caso de las mujeres de piel pálida, creo que el negro o el rojo sangre son los más populares, porque tienen un aspecto sexy con un cierto toque pin-up o gótico".

Según Kubenzi, el pedicure francés parece ser el que más gusta a la mayoría de podófilos masculinos. "Aunque para mí es un poco confuso, porque el aspecto se asemeja mucho a cuando no se lleva esmalte. Las uñas de los pies con pedicure y esmalte son una ayuda visual que atrae la atención inmediatamente hacia los pies de una mujer, acentuando el tamaño, la forma y la longitud de las uñas, y cubriendo detalles que podrían matar las ganas de un fetichista de pies como unas uñas con aspecto poco saludable", afirma.

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Mark*, un fetichista de pies de 20 años que vive en Ontario, está de acuerdo con Kubenzi. Explicó a Broadly que la primera vez que fue consciente de su podofilia tenía 16 años y que aquello fue progresando hasta que se convirtió en un completo fetichista de las uñas de los pies hace dos años. "Nunca he comprado uñas de los pies por Internet", nos cuenta. "Yo soy más de apreciar un buen pedicure, y el pedicure francés es mi favorito de todos". Una de sus exnovias, Katie*, estaba lejos de oponerse a este fetichismo. Además de dejar que le chupara los dedos de los pies, de hacerle pajas con ellos y de recibir masajes, también le permitía que le hiciera el pedicure con regularidad. "Fue liberador estar con alguien que aceptaba tan abiertamente mi fetichismo, especialmente porque es algo bastante estigmatizado", añade.

Los fetichistas de las uñas de los pies en ocasiones se comen las de sus amas como forma de sumisión. Foto cortesía de Mistress Sade

Muchos de los visitantes de Kubenzi también están especialmente interesados en el sexo del propietario del pie. "Tengo clientes que no quieren ver ninguno de mis videos si aparece siquiera el más leve atisbo del pie de alguno de los participantes masculinos. Para ellos, las uñas con esmalte colorido son una señal de seguridad para seguir adelante", afirma.

Junto al pedicure y el corte, las uñas de los pies largas también son muy populares entre los podófilos. Kubenzi admite que le han solicitado muchas veces contenido con actrices que llevan las uñas de los pies muy largas. "Estos fans lo llaman el 'look garra'. Parte del contenido más clásico del fetish en torno a los pies surgió cuando unas cuantas modelos dejaron crecer sus uñas excesivamente, como unos 2,5 o 5 cm", explica. Sitios web como Yevette Nails y Jax World Entertainment también satisfacen este tipo de necesidades, mostrando fotos de uñas largas y pintadas que sobresalen en chanclas y zapatos de tacón. Algunos de estos sitios también venden las fotos y ofrecen videos a los miembros dispuestos a pagar un extra para satisfacer su desviación.

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A pesar de las especificidad inicial de este modo de excitarse, parece que existe una amplia variedad de cosas que pueden excitar a un fetichista de las uñas de los pies… pero, ¿de dónde surgen estos fetiches? La podofilia es uno de los fetiches más comunes, un estudio realizado en la Universidad de Bolonia, Italia, que se centraba en miembros de foros fetish online, reveló que en torno al 47 % de los usuarios expresaban interés por los pies. "Este tipo de fetiches normalmente empiezan en la infancia", me dice la psicóloga Dra. Lori Bisbey. "Generalmente se inician con un incidente, o con una serie de ellos, que después se asocian a sentimientos sexuales".

En un foro sobre la sexualidad humana en Topix forum, un usuario llamado John describe su fetichismo por las uñas de los pies indicando que, en su caso, nació del momento en que, siendo niño, su padre le pedía que le cortara las uñas. "Incluso la pasaba muy bien teniendo relaciones sexuales con ellas mientras él estaba dormido. En muchas ocasiones me ponía muy nervioso, pero a la vez era muy erótico. Nunca era suficiente", escribe. Más tarde, afirma, conoció a un colega con las uñas de los pies excesivamente largas. "Vi que las uñas de sus pies se salían de los calcetines, bebía demasiado y se quedaba dormido con bastante asiduidad, así que yo le quitaba los calcetines y me aprovechaba".

La pasaba muy bien teniendo relaciones sexuales [con las uñas de sus pies] mientras él dormía. En ocasiones me ponía muy nervioso, pero a la vez era muy erótico.

Sin embargo, algunos de los podófilos con los que hablé en lugares como Kik y Reddit, afirmaron que les parecía muy extraña la idea de comprar uñas cortadas. Danny*, un hombre de 28 años residente del Reino Unido, me explicó que aunque disfrutaba mirando uñas tanto pintadas como al natural y oliendo los pies de las mujeres hasta casi llegar al orgasmo, consideraba que comprar uñas de los pies por Internet era algo asqueroso. Jamie*, de 30, estaba totalmente de acuerdo. Me dijo: "no conozco a nadie en esta comunidad que haya comprado alguna vez uñas de pies. Sinceramente, me parecería un poco espeluznante, pues son parte del cuerpo de otra persona".

Mientras que a muchos de nosotros puede parecernos extraño un fetichista de las uñas de los pies —incluso a quienes forman parte de la comunidad de fetichistas de los pies—, la Dra. Bisbey afirma que es importante no juzgarlos. "En el pasado, los fetiches se consideraban desórdenes, pero la mayoría de psicólogos ya no tratan de 'encaminar' los deseos de las personas, a menos que les estén provocando daño a ellos mismos o a los demás, ya que esto puede desembocar en una gran angustia. En lugar de ello, consideramos este tipo de fetiches como alternativas sexuales".

La doctora afirma que los hombres tienen más tendencia a buscar la satisfacción de sus deseos sexuales que las mujeres, por eso también parece que son sobre todo hombres los que compran uñas cortadas de dominatrix profesionales o compran por Internet fotos con primeros planos de uñas pintadas. Sin embargo, este fenómeno sigue bastante estigmatizado, de modo que la pena y el pudor podrían ser el motivo por el que los hombres que lo hacen mantienen su actividad en secreto.

"Es muy difícil cambiar la mentalidad de alguien que tiene un fetiche que le preocupa", indica la Dra. Bisbey, "pero siempre y cuando su comportamiento no se vuelva obsesivo ni se adueñe de todos los demás aspectos de su vida, explorar su sexualidad de ese modo no tiene por qué ser necesariamente algo malo".

Megara está de acuerdo en este punto y afirma que, a fin de cuentas, algunas personas simplemente disfrutan dejándose llevar por su fetiche de las uñas de los pies porque se trata de "ingerir una parte de su ama o conservar un recuerdo de ella". Después de todo, es la única parte de su cuerpo que un fetichista de los pies puede llevarse a casa.