
Publicidad
Publicidad

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Peace of mind can’t be boughtA huevo: un tesoro donde no se me había ocurrido, la conciencia tranquila no se puede comprar…En automático, saqué de la cartera de Nora su tarjeta de crédito. Cuando la pidió al banco, yo le puse una cagotiza: para qué quieres un crédito de treinta mil varos, qué vas a hacer si te corren de la oficina y tú quedas toda endeudada… y ella me dijo que no la iba a usar, que sería para emergencias. Qué bueno, porque como al mes la corrieron de veras y por eso anda en lo de dar muestras de perfumes.***Le escribí a Nora desde Cuernavaca:Conseguí una chamba cuidando una casa, me tuve que ir de emergencia. Perdón por usar tu tarjeta, pero te lo voy a pagar.Ella me contestó:Pinche Muerto, te odio, antes di que no te voy a echar a la policía encima. Deposítame mi lana y no quiero volver a saber de ti.Un día de éstos se la depositaré. Cuando pueda juntarla. Tampoco es que me paguen tanto los gringos por cuidarles la casa. En todo caso a Nora nunca le dije a dónde me había ido y yo sé que ella no me va a buscar. Para las venganzas se necesita empuje y la verdad los dos somos iguales: unos huevones.Ni pedo. Cuando la extraño pongo el Playing the Angel y lloro con Suffer Well. El X2 no lo pongo, porque ni pendejo le rompo el cintillo: así como está es la joya de mi colección.