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Cultură

'Bienvenido a casa, amo', mi trabajo en un maid café

Cafés donde los clientes van a ser tratados señores feudales por jovencitas vestidas como personajes de anime.
18.9.14

Dani, la autora.

Después de haber trabajado poco más de un año en un maid café, puedo decir que este mundo es tan fascinante como extraño. Creados en Japón (¡qué sorpresa!), decidieron aprovechar la enorme cantidad de aficionados al anime y hacer realidad los sueños de miles de otakus —y al parecer de muchos hombres en todo el mundo—: que una linda japonesa adolescente te trate como su dueño mientras usa un vestidito adorable, calcetas que le llegan a la mitad de la pierna y un peinado de dos colitas.

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Los maids cafés son básicamente cafeterías, aunque en estos lugares las meseras son conocidas como maids y visten trajes que son una fusión entre los uniformes de las sirvientas francesas del siglo 19 y los vestidos que usan las heroínas de los animes. En ocasiones puede incluir una gargantilla, una diadema con orejas de gato o conejo, una cola de gato y otras cosas más que tengan que ver con gatos. Además del vestuario, las meseras tienen que actuar como si los clientes fueran sus "amos" o "señores" y atenderlos como si estos regresaran a casa después de un largo viaje o algo así.

Por supuesto, no puede faltar la comida, los postres y el café. Aunque la comida es lo menos importante en estos lugares, no por eso deja de ser buena. Dependiendo del café, puede ser comida japonesa —como sushi, onigiris, takoyakis, ramen, calpis y té verde— o puede ser comida más básica —sándwiches, papas, refrescos o malteadas—. Lo principal aquí son los postres y no por el sabor, sino por la manera en que se sirven. Las maids preparan tus postres y los decoran con dibujitos tiernos de corazones, gatitos, conejitos, ositos, totoros, doraemons y hasta dedicatorias. Además, cuando te lo entregan, lo hacen con todo su amor para que sepa mejor. Claro.

En estos cafés suele haber karaokes, juegos de mesa y videojuegos para que el cliente cante y juegue con las maids o sus amigos. A veces hay espectáculos en los que las meseras cantan y bailan para entretener a los clientes y hasta hay catálogos para que ellos escojan qué película o anime quieren ver.

Las maids recibimos muchos cumplidos, regalos y nos toman fotos. Y sí, eso es genial. Pero también recibimos insultos, insinuaciones, acoso y también corremos peligro. Además, las personas que no saben en qué consiste el trabajo creen que somos alguna clase de prostitutas. Y no, no lo somos.

Equipada con uniforme y orejas de gato, trabajé cuatro horas al día, seis días a la semana, durante más de un año. Diario recibía a los clientes con una reverencia y la frase "お帰りなさいませ、ご主人様/ お嬢様" (Okaerinasaimase Goshujin-sama/Ojousama), que significa "Bienvenido a casa, amo/ama". Después de la bienvenida, los invitaba a sentarse y me presentaba: "Hola, mi nombre es Yuriko y hoy seré su maid", aunque mi nombre en realidad es Daniela, pero a mi jefa no le pareció muy japonés que digamos. Tenía que platicar con ellos, pero nunca discutir o cuestionarlos y por supuesto, nunca hacerlos esperar y checar que siempre estuvieran cómodos. Si en algún momento decidían que querían cantar, bailar, dibujar o tomarse fotos conmigo, tenía que acceder. Después de la comida, si pedían un postre, tenía que decorarlo y hacer toda una ceremonia de canto y mímica para evocar mi amor y transmitirlo al bocadillo. Al final, cuando el cliente se iba, le decía lo mucho que lo iba a extrañar y que esperaba verlo pronto. Y sí, hay momentos en que resulta bastante pesado.

Aunque los deberes de una maid pueden resultar un poco agobiantes, no todo se resume a eso, ya que hay otros que están implícitos. Encima de usar extraños uniformes y tratar a los clientes como si fueran tus dueños, tienes que hacerlo todo con la voz más chillona, tierna y ridícula posible. Tampoco importa si la persona que te tocó atender es un tibio, tienes que mostrar interés en su vida y sus temas de conversación. Además, tienes que darle siempre la razón y al mismo tiempo ignorar que, como la mayoría de los clientes, seguro quiere ver tus pantis. Aún cuando la conversación fluye, tienes que ignorar que tal vez no te está haciendo caso y sigue intentando verte los calzones. ¿Cometiste un error? No importa, siempre y cuando te humilles para que te disculpen. Tampoco importa que te traten mal porque eres una maid y tú siempre estás feliz, aún cuando te está llevando la chingada. :)

También hay reglas para los clientes, como pedirte permiso antes de tomarte una fotografía o no solicitar tus datos personales e invitarte a salir, aunque estas reglas muchas veces les valen madre y terminan haciéndolo. Una tarde, un señor en sus treintas, de traje y lentes, llegó durante mi turno: "Eres como Sakura", dijo después de abrazarme y tomar mi mano. Me alejé y continué trabajando, mientras él hablaba con otra maid, amiga mía, insistiendo en conseguir mi número de teléfono. Después de un rato y de mucha insistencia, me volví a acercar. "Cásate conmigo, puedo darte lo que quieras y no tendrías que trabajar", me dijo, cosa que me asustó un poco y decidí rechazar la primera y única oferta de matrimonio que he recibido en mi vida. A pesar de mi respuesta negativa, el tipo regresó varias veces al lugar pero no entraba, sólo se asomaba, buscándome y después se iba. :S

En otra ocasión atendí a un chico y dos chicas. Desde que llegaron, el chico llamó mi atención y hasta comenté con una amiga que me parecía muy lindo y me había gustado. Después, cuando el servicio terminó, pude verlo y escucharlo de cerca. Me sorprendí al darme cuenta de que en realidad era una niña, me sacó mucho de pedo y hasta dudé de mi sexualidad. También me tocó atender a un japonés bastante interesante —más de lo normal— que aparentemente amaba la cultura mexicana. Se apareció en el café vestido como vaquero, incluyendo sombrero y bigote, que lo convertía en el clásico macho mexicano, sólo que proveniente de Asia.

Nunca odié este trabajo, ya que tiene su lado divertido. Conocí a mucha gente muy interesante y amable que, de otro modo, jamás hubiera encontrado. En este lugar aprendí muchas cosas sobre la vida laboral, ya que fue mi primer empleo, en especial sobre las pésimas condiciones de trabajo para las mujeres en México, particularmente para las chicas jóvenes y sin experiencia. Aunque alguna vez unos clientes japoneses me distrajeron para tomarme fotos debajo de la falda, otros (mexicanos) pensaron que daba servicios sexuales y me lo insinuaron; bailé y canté aunque en realidad soy un tronco, y el salario era ridículamente bajo, quizá lo volvería a hacer. La próxima vez que esté en uno de estos cafés va a ser como cliente y planeo disfrutarlo al máximo.

Sigue a Dani en Twitter:

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@DaniYo4

Y visita estos cafés en México:

House Maid Café

Flowers Maid Café

Retro Maid Café

Oishii Maid Café