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Identidad

Cómo es el amor, el sexo y las relaciones para una neo virgen

Abstenerte del sexo después de saber cómo es, es mucho más difícil que mantenerte virgen.
11.2.16

Ilustración por Dan Evans.

Tuve una infancia feliz e idílica. A pesar de que mis padres eran pastores bautistas, no eran extremistas ni daban miedo. Siempre fueron muy cariñosos. Era hija única —mis padres trataron de tener hijos por casi 13 años y mi mamá tuvo muchos abortos naturales—. Mi vida era maravillosa hasta que cumplí nueve años de edad. Ahí empezó el bullying. Usualmente me molestaban porque mis padres eran pastores y por mi fe. Pero creo que me lo busqué: siempre usaba suéteres color rosa pastel con bermudas y pines enormes que decían "Jesús te ama". Hasta yo me hubiera hecho bullying.

Nos mudamos y entré a una escuela de puras mujeres. Me obsesioné con los chicos. A los 15 años de edad me empecé a dar cuenta que el sexo era algo muy valioso en mi familia. Cuando mis amigos empezaron a tener sexo yo sabía que no tenía nada de malo y que así funcionaba el mundo pero no quería participar en eso. En las fiestas, mis amigos ligaban, se iban a habitaciones diferentes y yo me quedaba sola viendo la tele. A mí no me molestaba pero, por lo visto, a todos los demás sí.


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En la adolescencia todos me conocían como "la persona que no cogía". Mi decisión de no hacerlo era la razón por la que muchos no querían salir conmigo o, al contrario, el motivo perfecto; para vencer un obstáculo o algo así. Pero yo tenía una mente muy sucia. Encontraba un doble sentido en cada oración. Creo que eso intrigaba a la gente, una chica que habla de sexo y le encanta pero no lo practica. Era algo confuso para los chicos y yo lo entendía a la perfección. Después, a mis 23 años de edad, mi papá murió de forma repentina. En cuestión de un año y medio murieron otras cinco personas que era muy cercanas a mí. En ese tiempo empecé a cuestionar mi fe y todo en lo que creía. Fue el clásico "Si Dios existe, ¿por qué hay tanto sufrimiento? Ok, ahí te ves, Dios".

Después de eso tuve una racha de ateísmo que duró tres años y aunque no empecé a tomar drogas ni nada por el estilo, sí me enamoré de un tipo y perdí mi virginidad con él. La ironía es que él estaba dispuesto a esperar pero en ese momento yo ya no esperaba tener una boda si mi papá no iba a estar ahí para verla.

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Desde entonces, sólo he dormido con otros dos chicos, es decir, no le daba a todo lo que se moviera. He tenido cuatro relaciones largas y no en todas tenía sexo. Primero fue el tipo con el que perdí mi virginidad, después conocí a un chico cristiano pero no tuvimos sexo durante el año que estuvimos juntos. El año siguiente empecé a salir con otro chico al que le molestaba que no tuviéramos sexo porque sabía que ya lo había hecho antes. Estuvimos un año juntos sin tener sexo pero un día fuimos a un bar, empezó a fumar y a quejarse. Como sabía que iba a mencionar lo del sexo, sólo dije "Ay ya, vamos". Después de él tuve otra relación que duró cinco años y fue en ese tiempo donde reencontré mi fe.

Le di la opción de terminar, si quería. Empezó la relación con una novia muy diferente y su lenguaje amoroso era físico, se expresaba por medio del sexo, mientras que el mío era con palabras dulces y con disponibilidad emocional.

Pero es no significa que no tuviera ganas de coger. El sexo es como la dieta, cuando dejas de comer pasteles y papitas, es en lo único que piensas. Empecé a ver porno para desahogarme sexualmente y me volví adicta. Era una contradicción total a mis creencias pero suponía que estaba bien porque no lo hacía con otras personas, sólo éramos yo y la pantalla. Claro, era una completa hipocresía. Y ahora la ironía es que doy terapia a parejas que tienen problemas en su matrimonio porque una de las dos partes es adicta al porno.


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A mis 31 años y después de cinco años de estar juntos, mi novio y yo terminamos. Como no tenía razones que me ataran a Londres, me mudé a California, me volví pastora y no he tenido sexo en cinco años.

Mi mamá fue la que inventó el término "neo virgen". "'Virgen reformada' suena como algo que dirían en un convento", dijo mi mamá una tarde después de tomar el té. Y se me quedó grabado. Me convertí en una chica que regresó a un estilo difícil pero que vale la pena.

Abstenerse del sexo después de saber cómo es, es mucho más difícil que mantenerte virgen.

A pesar de que el sexo es lo más maravilloso, según yo, fue creado para construir lazos. Está hecho para mantenernos unidos y no creo que deba usarse tan a la ligera. Tengo amigos que dicen "acabo de coger y con eso basta" pero la mayoría del tiempo alguien llora al final porque no funcionó. Abstenerse del sexo después de saber cómo es, es mucho más difícil que mantenerte virgen. Ya tienes la imagen en la cabeza y sabes lo increíble que es. La tentación es enorme pero en realidad ahora me siento más libre que nunca. Aún cuando a simple vista es difícil.


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Cuando empiezo a salir con alguien, tengo que ser muy directa. Cuando voy a una fiesta donde soy La cristiana, o se forman porque quieren debatir o se alejan de mí porque creen que los voy a evangelizar. Pero nunca hago ese tipo de cosas. Como soy pastora, la mayoría de la gente cree que el sexo está fuera del menú. Sin embargo, si no he tenido La conversación para el tercer día, entonces hay un problema. No es difícil renunciar al sexo, lo difícil es no tenerlo cuando empiezas a enamorarte de la otra persona —cuando tienen los lazos más fuertes—.

Muchas veces me han dicho "Ya tienes 35 y sigues soltera. Como que no te está funcionando muy bien eso de aguantarte, ¿o sí?". En realidad, no funcionaba desde antes de que me abstuviera. A veces me pregunto si hubiera tomado esta decisión si mi familia fuera atea y yo también. Abstenerme me da más claridad, ¿la persona quiere conocerme o sólo es codependiente y no sabe vivir fuera de una relación?.

Lo bonito es que muchos amigos tomaron la misma decisión que yo. Es gracioso porque hablamos de las veces que nos tomaron de la mano o de las conversaciones que tuvimos. Es como si tuviéramos 15 años otra vez.