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"Mira, mamá, sin playera; mira, mamá, sin zapatos; mira, mamá, sin salvación"
Evita las playas, pero también mantente alejado de las tiendas de ropa; la gente se pone y se quita la ropa todo el tiempo en esos lugares. También evita los aeropuertos (tienen una máquina que te puede ver desnudo, aunque traigas puesto un cinturón de castidad, las calles de la ciudad (los vagos de hoy no respetan tu sexualidad reprimida) y cualquier lugar que involucre la palabra “diversión” o “sol”.Hazte el ciego. Literalmente
Pícate los ojos con algo puntiagudo para que nunca más tengas que ver esos pecaminosos hombros descubiertos ni esos atrevidos muslos. ¿Qué, crees que eres mejor que Santa Lucía?Cuida tus palabras
Intenta hablar de forma más recatada, tu vestimenta no lo es todo. Las únicas que dicen groserías en la calle son las prostitutas. ¡Limpia tu vocabulario!Piensa fuera de la caja. (Pero no pienses en la caja)
Claro, estás cubierta de pies a cabeza, pero hay otras partes de tu cuerpo que pueden resultar tentadoras. Antes de salir de tu casa analízate en el espejo, busca cualquier cosa potencialmente pecaminosa. Es broma, no tienes un espejo, eso es vanidad.¡Trae el exterior a ti!
Si no tienes acceso a un lago privado, considera convertir tu baño en uno. Sólo métete a la regadera o a la tina con ropa, no quieres que defraudarte a ti misma con deseos onanísticos, escucha a la naturaleza y prende todas las luces. ¡Es como pasar un día de verano afuera con tus amigos, sólo que sin estar afuera y sin tus amigos!
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¿Piensas salirte de tu casa o llevar una vida normal? ¡No lo hagas! Quédate en tu casa a esperar el dulce abrazo de la muerte, quien te llevará a ese cielo donde todos se visten de esquimal. Bueno, casi todos. La bata de María es un poco corta para mi gusto. CATÓLICO.Sigue a Monica en Twitter: @monicaheisey Otras Guías de bolsillo: La Guía VICE para ser gayCómo sobrevivir en prisión si eres una princesa
