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Archivo VICE: Intenté hablar con el creador de Breaking Bad sobre drogas

Vince Gilligan es un hombre que decidió que la televisión era demasiado predecible.
12.8.13

ACTUALIZACIÓN: Hace casi un año publicamos. En honor al estreno de los últimos episodios de Breaking Bad, lo estamos publicando una vez más. Mientras los puntos de la trama discutidos en esta entrevista ya se han emitido y discutido en varias partes del internet, si te perdiste el último par de episodios entonces este artículo probablemente les dirá algunas cosas que no sabían. Han sido advertidos. 

Un fugaz intercambio de llaves en un comedor y una metralleta en la cajuela de un auto sólo pueden implicar una cosa: que a la vuelta de la esquina está una estúpida serie de primera clase con cinco temporadas. Ese vistazo al futuro, con el que abre la temporada final de Breaking Bad, fue algo para lo que Vince Gilligan y sus escritores se prepararon cuando decidieron narrar el viaje de Walter White, un perdedor que terminó como maestro de química en una prepa y que se convirtió en un incontrolable capo de las drogas, con hambre de poder. La espiral de Walt hacia la locura ha sido la caída menos elegante y más sorprendente de cualquier personaje en la historia de la televisión, y varios cadáveres y kilos de cristal más tarde, es imposible predecir a dónde lo llevarán los últimos episodios de la serie.

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Si en su momento nos comprometimos como público a seguir con él hasta el final, hemos llegado a ese momento en el que ya no se reciben más apuestas. Perdimos fe en la humanidad de Walt y su habilidad para evitar ser un cabrón orgulloso en todo momento, y después del episodio de la semana pasada en el que mata al adorable Mike en un arranque emocional, somos pocos los que no queremos verlo lleno de plomo, ya sea cortesía de la DEA o de algún cartel mexicano. Pero antes de que llegamos hasta ahí, hay algunas cosas que tienen que suceder: nuestros amados personajes deben morir. La vida de todos está en la línea, desde los hijos de Walt, hasta Saul Goodman.

Toda esta emoción gracias a Vince Gilligan, un hombre que decidió que la televisión era demasiado predecible. Vince no es un adicto al cristal, un dealer, un policía, ni siquiera un pendejo. Es un hombre que construyó su reputación con la producción de los amados X-Files, el guión de Home Fries y Hancock—dos películas muy diferentes que apestaron—y después nos sorprendió a todos con un trabajo que contradice toda su historia profesional. En esencia, él es Walter White.

Hablé con Gilligan por teléfono, con una reducida ventana de tiempo que impuso la señorita que nos contactó, y que para mi sorpresa estuvo escuchando todo el tiempo y finalizó la llamada justo cuando intentaba preguntarle sobre su droga favorita. Durante nuestra charla, nos pusimos muy ñoños y específicos sobre las motivaciones de varios de los personajes.

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VICE: Es la última temporada. ¿Cómo ha sido la recepción del show?
Vince Gilligan: Ha sido fantástica. Quiero pellizcarme para saber si estoy soñando. Quizá suene falso, pero realmente no puedo creer que el show haya salido. Esta semana saldrá el episodio 54 y es una locura que la gente siga viéndolo, y que más personas los estén viendo y disfrutando después de cinco años. El hecho de que le guste a tantas personas ha sido una sorpresa maravillosa y me tiene impactado.

¿Hace cuánto que sabes cómo terminará la historia de Walt?
Debiste vernos ayer por la noche. Los escritores y yo trabajando en los últimos ocho episodios. Ni siquiera los hemos escrito. Llevamos meses de ideas, ideas muy general de cosas grandes que queremos que sucedan. Pero por ahora sigue incompleto. Somos muy afortunados de tener la cantidad de tiempo que el estudio y la cadena nos han dado para poder afinar detalles. Lo que me asusta y me emociona es lo poco que sabemos en este momento, porque hay muchas posibilidades abiertas.

¿Qué tanto del programa inventaste sobre la marcha y qué tanto era parte de tu idea original de convertir al Sr. Chips en Scarface?
Es un número difícil de dar con exactitud porque por un lado nunca cambiamos el curso de mi propuesta original de tomar a nuestro protagonista y convertirlo en el antagonista. Por otro lado, una propuesta tan amplia dejaba mucho espacio para trabajar. En cuanto a los detalles de la trama, por lo general los inventamos semana a semana. Es un mar truculento el que estamos navegando, porque queremos pensar más allá para los últimos ocho episodios y descifrar cuál será nuestra movida final. No quieres ser demasiado artificial con tu historia y decir: “Walt tiene que llegar hasta aquí y después hasta acá, y terminar aquí”. El mejor guión es uno que deja que los personajes digan a dónde quieren ir y contar la historia de la manera más orgánica posible.

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Esas dos filosofías parecen opuestas.
Hacemos lo que podemos para hornear el pastel y comérnoslo. Intentamos que Walt, Jesse, y el resto de los personajes sean orgánicos. También hacemos lo mejor que podemos para tocar ciertos puntos clave en el camino.

¿Primero piensas en la personalidad o la función de tus personajes?
Hacemos ambas. No me gusta admitirlo, porque me encanta ser orgánico, pero tienes un objetivo lógico en mente. Por ejemplo, quizá necesitas un ‘tipo malo’ para la temporada. Un buen ejemplo de un personaje que se introdujo para un fin narrativo y terminó siendo parte crucial e integral del programa es Hank. Quería que Hank fuera todo lo que Walt no es. Quería que Hank fuera un ganador, y en el primer episodio Walt es una especie de perdedor. Hank sería un agente de la DEA, alguien impresionante, temerario y seguro de si mismo. Y había pensando en hacer que Walt cocinara cristal como una forma de vengarse de Hank, por ser todo lo que él no era.

¿Cómo cambió tu concepción de Hank?
Contratamos a Dean Norris para el papel. Norris es una persona tan interesante y con tantos niveles. Es complicado y muy inteligente, y capaz de grandes matices como actor. Pronto se volvió evidente que el personaje de Hank podía ofrecer mucho más. Conforme empezamos a conocer a Dean, los escritores empezaron a matizar más y más a su personaje.

Ahora que Mike está fuera de la escena, y el cártel también, ¿nos espera un enfrentamiento entre la DEA y Walt, o entre Walt y Hank?
No quiero decir demasiado. Es lógico pensar que un último y dramático evento sería que Hank descubra todo sobre Walt. Todos llevamos mucho tiempo esperando que pase. Si eso pasa o no… no diré más, pero no te culpo por pensar así.

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Dado que estás escribiendo obras con expectativas, ¿están sugiriendo ese final a propósito? Siento que es una de esas situaciones tipo WIFOM. Acabas de citar a Henry Mancini, algo sobre moverse hacia lo inevitable. ¿Todavía planeas jugar con nuestras expectativas? ¿O ahora hay un inevitabilidad sólida?
Hay un poco de ambas. Siempre queremos sorprender al público y mantenerlos al borde del asiento. Ese deseo nunca se irá. Pero siempre hay un nivel de felicidad al que hay que llegar. A veces darle al público lo que quiere es lo correcto. Como escritores, tenemos que abordar estas historias caso por caso. Sólo porque algo parezca obvio no quiere decir que no lo debas hacer.

¿A qué te refieres?
Es como en Titanic. Todos sabían que el barco se hundía al final, pero no conocías a los personajes ni sabías quién viviría y quién moriría. Aunque existía esa inevitabilidad en grandes términos en Titanic, a escala humana no tenía idea de que iba a pasar… Es extraño que use esta analogía porque nunca vi Titanic.

¿Qué? ¿No has visto Titanic?
No. Pero creo que aún así la analogía es válida. Hay cosas que esperamos que pasen al final de Breaking Bad, y es posible que algunas ocurran, y algunas no. Habrá muchos giros y vueltas antes de llegar hasta allá. El diablo está en los detalles y hay mucho pequeños detalles. Hay muchas sorpresas y mucho giros por venir en estos últimos nueves episodios.

En el episodio más reciente, fue un poco sorprendente que Mike confiara en Walt para que le llevara su bolsa. En especial después de todo lo que ha ocurrido. Walt ha demostrado que no se puede confiar en él. Mike también le pagó a sus contactos en lugar de matarlos, y tiene una debilidad por Jesse. ¿Son señales de que Mike está envejeciendo o de que se ha ablandado?  
Quedó gravemente herido al final de la última temporada. Seguro no la pasó tan bien, físicamente, en estos últimos ocho episodios. Volvió a pactar con el diablo. Hizo un trato con Walter White para hacer algo que realmente no quería para sus hombres. Ama a sus muchachos y haría lo que fuera por ellos. Esto últimos ocho episodios nos dicen que Mike, por más duro que sea (y vaya que si puede ser rudo), tiene un código que no rompe por nadie. No es tan despiadado ni ambicioso como Walt. Pero no creo que haya sido particularmente descuidado al final, dado que Walt fue quien le habló para prevenirlo en el parque. Nadie más le advirtió, Walt le dijo que los policías se estaban acercando. Supongo que sabía que Walt era una persona que no lo quería mucho pero que tenía necesidades y deseos similares; eran diferentes, pero estaban del mismo lado. Tenía mucho en su mente, pero cometió un pequeño error en sus cálculos, y fue darle la espalda a ese hombre. Cara a cara con Walt es algo que Mike, por más acabado que esté, habría controlado sin problema en cualquier momento, pero su error fue darle la espalda.

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Walt entró al negocio de las drogas por su familia, pero después los perdió. ¿Por eso está ahora involucrado en el imperio de las drogas? ¿Porque no le queda nada? 
Esa es una buena pregunta. La pregunta de los 64 mil dólares siempre es: “¿Qué motiva a Walter?” Es una persona, que por sus propias acciones, perdió el amor de su familia. No voy a hablar de su hijo, pero se ha ido alejando de su hijo con los últimos episodios. Su hijo definitivamente no conoce todos los horribles secretos de Walt. También perdió su amor por la vida. Apostó todo lo que supuestamente ama.

Exacto. ¿Por qué?
Todos los que ven el programa tienen una opinión igual de válida sobre por qué Walt hace lo que hace. Cuando doy mi opinión, podrá sonar falso, pero es sólo la opinión de una persona. Yo pienso que Walt tuvo siempre todo esto dentro de si. Cincuenta años antes de que comience la historia ya tenía esta oscuridad adentro. Salen a la superficie después de esa terrible pero liberadora noticia del primer episodio, que está muriendo de cáncer. Poco a poco, las restricciones de la civilización se han ido desmoronando. Ahora puede ser quien realmente es. Tiene la libertad para cometer todas estas cosas horribles que tenía en su corazón, pero que le daban miedo. Creo que le gusta sentir el poder. El dinero es sólo una cinta medidora. Es evidente que no gasta mucho. El dinero mide su poder como capo de las drogas. Aunque ha tenido que pasar por muchas cosas horribles y hacer cosas terribles de las que seguro no se enorgullece, está orgulloso de ser un hombre fuerte que merece el respeto dentro de un mundo específico. Eso es algo que nunca tuvo en su vida. Al final del sexto episodio, cuando dice: “Esto es todo lo que me queda”, es su culpa que eso sea lo único que le quede. Piensa que ya no hay forma de parar, en especial ahora que lo ha perdido todo por el camino que decidió tomar.

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Cuando Walt tiene que lidiar con Tuco, quien estaba loco, usaba la lógica y actuaba muy centrado. Pero cuando Gus Fring entró a la historia, parece que ustedes lo vieron como una oportunidad para enfrentar a Walt con alguien de su nivel. Alguien que entró al juego con la premisa de no violencia, pero de repente se vio arrastrado a ella. Walt comienza a actuar de forma muy errática en este momento. ¿Fue una locura oponerse al estilo centrado de Gus para jugar este juego de drogas?
No, creo que lo estaba perdiendo. Estuvo en un rincón, atrapado como una rata durante gran parte de la cuarta temporada y antes, en la tercera temporada comenzó a darse cuenta de su impotencia. Hubo un momento en el que realmente empezó a enloquecer; por el episodio Fly. En nuestras mentes, estaba sufriendo de estrés postraumático por su participación indirecta en lo que le sucedió a su cuñado, Hank. Se enteró de los primos de Tuco, que lo estaban buscando pero descubrieron que Hank estuvo involucrado, y descubrió que fue Gus Fring quien le entregó a su cuñado a los primos. En ese momento de impotencia, en ese momento de responsabilidad compartida y en ese momento cuando se dio cuenta de su culpabilidad, y que tendría que aguantar, con una sonrisa en el rostro, a este hombre tan peligroso que creyó era tan racional. Después descubre que este hombre es tan racional que es casi sociopático. “Mi cuñado está en peligro y todos son los peones de este güey y estoy atrapado aquí, y tengo que sonreír y tragármelo todo”. Es la vieja línea del Padrino, “Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos aún más”. Tenemos ese episodio en el que va con Gus y le dice: “Básicamente ordenaste que mataran a mi cuñado, y sé que lo hiciste, y quiero que sepas que no tengo problema alguno y que yo habría hecho lo mismo”. Por supuesto que no estaba bien con ello, porque después se sube a su auto y casi choca contra un tráiler. Esa locura de la que hablas está enraizada en ese momento. Es una locura que se deriva del: “Estoy aquí atrapado. No me gusta sentirme atrapado. ¿Cómo rayos salgo de aquí? ¿Cómo rayos vivo con esta culpa?”

Encontró una manera de vivir con ello.
Sí, se siente orgulloso de haber matado a este capo tan poderoso. Es casi como los guerreros centroamericanos que matan a sus enemigos y les sacan el corazón todavía latiendo para comérselo y recibir su poder. Es de vieja escuela en ese sentido. Me da la impresión que piensa que al matar a Gus Fring, se convierte en Gus Fring. Si no literalmente, al menos en un sentido figurativo. Asumió su poder, asumió su manto de respeto. Por supuesto, lo que le ha molestado estos últimos sietes episodios es que Mike nunca lo vio así. Siempre lo vio como: “Contrólate, Walter. No eres tan grande. Matar a Jesse James no te convierte en Jesse James”. Es un gran peso para Walt que Mike nunca lo respete.

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En el programa hay cierto grado de incompetencia por parte de los agentes de la DEA, como el hecho de que Hank no pueda oler lo que está pasando con Walter, cuando se supone que es alguien que cuida tanto todos los aspectos de su vida. Y el resto del departamento no sospechaba nada de Gus Fring. ¿Crees que eso reflejo algo de verdad sobre la DEA en al vida real?
No, no. ¿Ubicas esa ilusión óptica en la que ves una vasija o dos caras? Yo veo la vasija y tu ves las dos caras. Pero puedes interpretarlo como quieras. Como yo lo veo, la DEA que aparece en el programa es razonablemente inteligente y trabajadora. Hacen muy bien su trabajo. Es sólo que Gus Fring es un villano tan inteligente, como villano de James Bond. Y Walter White tiene este camuflaje perfecto con el que se puede esconder a plena vista, bajo las narices de su cuñado. En nuestro mundo, Hank es el agente más inteligente de la DEA, pero tiene ese punto ciego con su cuñado.

¿Cómo tiene eso sentido?
Sigue ese comportamiento tan antiguo según el cual juzgamos a las personas la primera vez que las conocemos. Hank conoció a Walt hace muchos años, sino es que décadas, antes de que Walt decidiera convertirse en un capo de la droga. La opinión de Hank sobre Walt está grabada en piedra. Hank ve a Walt como alguien dulce, alguien demasiado listo para su propio bien y una inocente palomita cuya esposa lo engaña. Hank piensa que comete muchos errores. Si ese momento llegara, le sería muy difícil aceptar la realidad sobre Walt. En cuanto a la DEA, en nuestras mentes nos esforzamos mucho por establecer qué tan brillante era Gus. Como el juego de ajedrez que está jugando, en cuántos movimientos está pensando. Siempre regreso al Padrino. Gus Fring trabajó muy duro para mantener su actividad criminal escondida. Nunca fue ambicioso, siempre tuvo cuidado, siempre fue muy cauteloso. Era un juego largo y profundo. Hizo amigos en la DEA y donaba dinero a sus causas. Probablemente habría funcionado para siempre, si Walt no hubiera entrado a la escena y arruinado todo.

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¿Crees que hay muchos criminales así de brillantes en la vida real? 
No lo creo. Trabajé en un programa policiaco hace diez años y muchos oficiales nos ayudaban como consejeros técnicos. Recuerdo que le pregunté a un detective de homicidios de la policía de Los Ángeles: “Has visto todas las películas y series que yo, en las que hay una mente maestra criminal que está siempre diez pasos delante de la policía. ¿Alguna vez te has topado con una mente maestra criminal en la vida real?” Me dijo: “No, ¡la mayoría son unos idiotas! Y gracias a Dios lo son, porque tenemos tantos trabajos y hay tantos malos allá afuera que si hubiera una mente maestra quizá no sabríamos que existe. Quizá nunca lo atraparíamos, porque nuestra carga de trabajo es tan grande y hay tantos crímenes que resolver. La mayoría de los criminales son unos imbéciles”.

Entonces, ¿crees que la guerra contra las drogas sea efectiva? ¿En especial en la frontera con México?
Soy un poco agnóstico con ese tema. No sé si es la mejor opción. Tampoco sé si despenalizar ciertas drogas sea la forma. Uno pensaría que yo tendría una opinión fuerte al respecto, pero paso toda mi vida pensando en un personaje y no en la política. Sé que hay muchos hombres y mujeres bien intencionados que intentan detener el flujo de drogas y sé que estos cárteles en México, por usar un ejemplo, son la causa de mucho dolor, sufrimiento y muerte. ¿La mejor opción es golpearlos más fuerte y seguir penalizando todo, o debemos sacarlos del mercado con la legalización? Quién sabe.

¿Alguna vez has probado el cristal?
No, definitivamente no. Supongo que sería una persona de drogas relajantes, más que activas.

¿Cuál es tu droga favorita?
[Chica de relaciones pública interrumpe"Abdullah, lo siento pero tenemos que terminar, porque a Vince se le hace tarde para todo”.

Mierda.

@imyourkid

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