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Cultura

Nos explica la santería La Lupe, una estrella del Caribe

Defiende la seriedad de su práctica, aunque reconoce que "hay muchas personas que utilizan a los santos para lucrarse y te mienten haciendo cosas que no son". Además es cantante y cuando sube al escenario la posee una cantante de los 70.

por Andrea Palacios
05 Noviembre 2014, 9:42am

"Yo he sobrevivido a tres guerras, dos tiroteos y varios fuegos", fue la introducción que hizo Morabia a nuestro par de horas de conversación que iban a estar acompañadas de espíritus y sal de fruta en su piso de Sol en Madrid. Morabia es una señora cubana de 74 años que domina distintas artes: la actuación, el canto y la santería. Cuando se tienen tantos oficios es normal tener una agenda repleta y por eso su móvil no deja de sonar, lo que hace que la artista "se ponga de mala sangre".

Pude concertar una cita con ella gracias a una camarera del bar donde actúa los últimos miércoles de cada mes. Estábamos buscando una devota de la santería y la conseguimos, pero lo que nunca imaginamos era que también sería una estrella del Caribe. Quedé por teléfono en su casa en el centro de Madrid, una semana antes de mi visita. Y me sorprendió que no le hiciese ninguna gracia cuando llamé a la puerta. Entre gritos -y algunos insultos para los que me habían dado su número- accedió a charlar conmigo. Luego descubrí que ella no tenía la culpa ese estado de mal humor, aunque en ese momento solo deseaba que no fuera yo la culpable. Estaba así porque es hija de Oshun, o en la sincretización de la santería con el catolicismo, La Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba.

Oshun es un orixa, o Santo de Cabecera, que son los que rigen la espiritualidad de los santeros. Cada uno de estos tiene una serie de características que se reflejan en sus devotos. Morabia, por ejemplo, dice: "Puedo ser la reencarnación del amor y la dulzura o la repugnancia, como estaba hace un rato cuando llegaste. Ésta es la dualidad que caracteriza a Oshun, y a mí que soy su hija absoluta; yo soy muy espiritual, aunque grite y esté histérica. Lo que ocurre con un espíritu cuando se hace un trabajo o un ritual es que baja por ti y él es el que habla, no tú".

La santería es una religión que se adentra en el Caribe con la llegada de los esclavos en la época de la colonias. De ahí el origen africano de los nombres de sus dioses y ritos religiosos. Además, con el tiempo, se ha ido ramificando en distintas prácticas: "Los paleros, los babalaos, los ñánigos... hay unos con los que no me meto porque lo que hacen es horrible, utilizan hasta sangre humana". Algunos de estos grupos utilizan los aches, que son las vísceras o el corazón de un animal como ofrendas a los dioses. Pero me avisa de que "esto no son cosas satánicas, porque no tienen nada que ver con el diablo. Aquí lo único que importa son los muertos, los ancestros que nos protegen".

"Lo que pasa es que con el tiempo han ido cambiando las prácticas. Hay muchas personas que utilizan a los santos para lucrarse y te mienten haciendo cosas que no son, y esto es muy serio", refunfuña Moraiba entre sus dientes y los labios perfectamente maquillados de rojo. Se nota que es una mujer con muchas historias a su espalda, "es que una vez que entras en la santería te comienzan a suceder cosas increíbles, sin ir más lejos, este piso se ha incendiado dos veces".

La casa de Morabia está decorada con fotos de sus familiares y algún que otro souvenir típico que ha traído (o le han traído) de algún lugar remoto. Lo que hace peculiar su decoración son las muñecas de los orixas, los palos tallados y los vasos de agua para los espíritus. Morabia nos asegura que están siempre entre nosotros, que ahí mismo, en el escenario de los incendios, hay varios que nos acompañan.

El espíritu de La Lupe

El punto más excéntrico, si es posible elegir alguno, de la vida de esta multifacética cubana es su energía sobre los escenarios. Morabia es fanática de La Lupe, una cantante de Salvador de Cuba muy famosa en la década de los 70. Ella fue santera, hija también de Oshun, "pero abandonó los santos, los lanzó al Río Mississippi cuando llegó a los Estados Unidos y terminó muy mal. Es que esto es muy serio, una vez que entras no puedes salir, porque el santo te vuelve la cabeza loca o desgracia tu destino".

Por suerte, Morabia nos cuenta que ella mantiene vivo el espíritu de la difunta, y desde que llegó a España hace 22 años todo el mundo la llama La Lupe. "Todos me decían así porque me comportaba como ella en los escenarios, pero yo soy muy original, ni nos parecemos. Ella tenía un carácter y yo otro, solo tenemos en común las religiones, la nacionalidad y que a ambas se nos ha quemado la casa".

Morabia asegura que en su vida diaria es muy distinta a la persona que es sobre la tarima. "Me pongo peluca, me tomo un chupito de ron para dar de comer a los espíritus y salgo como un diablo a hacer las cosas más tremendas". No pude evitar interesarme por estas actuaciones y le pregunté por la última que había hecho. "La última es la que se hace cuando mueres, en la penúltima me saque una teta por ejemplo. Lo sentía así, debí haberme sacado las dos porque ahora se van a creer que solo tengo una, pero, en fin, son cosas que pasan porque estoy poseída en el escenario, algunos dicen que por La Lupe".

Ya cuando terminamos nuestras bebidas, la de ella la sal de frutas que había preparado cuando comenzamos la conversación, decidió mostrarme los altares y bóvedas de espíritus que tenía en su habitación. Mientras me acompañaba a la puerta me explicó detalladamente cada uno de estos artículos y con la dulzura característica de Oshun se despidió de mi.

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