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Pasar 'Un día en la ciudad' es mejor que dar la vuelta al mundo

El documentalista Àlex Lora recopila imágenes que le envían desde 30 ciudadespara dar forma a un documental que nos pone las pilas sobre nuestra falta de educación medioambiental.

Andrea Palacios

Este mundo está lleno de propuestas de ocio cansinas y por eso sabemos apreciar los planes divertidos que invitan de verdad a despegar el culo del sofá. Cada semana, AXE te descubre la cultura, viajes, tendencias y arte que hacen que valga la pena vivir. Soñemos con un planeta menos asqueroso.

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El calor otoñal que nos alarga el verano, el derretimiento de los polos o ese vecino al que no "le interesa" reciclar, son problemas que nos preocupan a todos o deberían -unos grados de más en noviembre tampoco son para tanto, o sí...- pero de los que pocos se ocupan. Es así, todos escuchamos que dentro de unas décadas, como sigamos a este ritmo, estaremos viviendo en barcos porque nos terminará de hundir el mar (o la basura). En tu comunidad son solo unos pocos los interesados en separar el vidrio, el cartón y los deshechos. Lo mismo sucede a mayor escala con el planeta Tierra. Algunos países son radicales en la protección del medio ambiente, mientras en la otra esquina hay otros a los que "les falta tiempo para estas tonterías".

"Los más damnificados vamos a ser nosotros mismos, que somos los que dependemos del medio ambiente... la Tierra no nos la vamos a cargar, va a seguir estando ahí, como en el carrusel, dando vueltas", es uno de los recelos del cineasta Àlex Lora Celos. Nos pinta el futuro un tanto catastrófico, pero intenta darnos un paseo por el presente ecológico en distintas ciudades del mundo. Al estilo de los fantasmas de Navidad de Charles Dickens, nos guía por ciudades como Belgrado, Toronto, Madrid, Budapest, Cape Town, Copenhague, Belo Horizonte, Dublín, Delhi, Katmandú, Barcelona, Lima, Córdoba, Addis Ababa, La Habana, Amman, Detroit, Hargeisa, México DF, Miami, Nueva York, etc.

Àlex Lora es el responsable de recopilar vídeos de personas anónimas en estas ciudades y vincularlos bajo la premisa de la vida y la conciencia ecológica. Un día en la ciudad es el proyecto que reta a Àlex a sacar sus dotes de hilador y unir estas proyecciones. No nos pareció una tarea sencilla y por eso hemos hablado con el director, que este año además opta a las nominaciones de los Goya al Mejor Cortometraje Documental por Godka Cirka.

VICE: ¿Puedes darnos un 'perfil' de los que te mandaron los vídeos?

Àlex Lora: Dependiendo del vídeo puedo imaginarme ciertas cosas de la persona que hay detrás, pero es pura proyección. Definir a una persona por su manera de observar una porción de la realidad es como hacer Psicología por el color de los ojos de la persona a la que miro. Me aventuraba a catalogar al tipo de participante en diferentes categorías en función de la mirada y la intención, nada científico pero igual si que hay un tipo de observador participante, el que tiene un propósito, el creativo, el reivindicativo o simplemente el participante casual, que sería el opuesto al causal o con propósito.

¿Cómo unes las miradas de países tan diferentes entre sí?

Para mí ha sido muy interesante porque el orden de las imágenes te invita a reflexionar sobre la relatividad de muchas cosas que acaban marcando tu trayectoria vital, así como sobre otros conceptos como el de la narrativa potencial, e incluso sobre hipótesis casi metafísicas como la de los multiversos: al fin y al cabo esta obra podría repetirse de diferentes maneras dado que las combinaciones son infinitas.

¿Cuál es tu visión sobre países que sí son ecológicos, frente otros que prefieren enfocarse en lo que llaman problemas 'mayores'?

Mi punto de vista respecto a la situación actual es un poco pesimista, aunque deseo que tarde o temprano se pueda revertir la situación, frente a la pasividad de los gobiernos, la avaricia, las desigualdades y las pocas acciones que se toman para enmendar el rumbo, me es inevitable desprenderme de la idea de un futuro distópico en el que volvemos a estar sumergidos en una especie de Edad Media. No sé si es algo inherente a la condición humana pero no es fácil tener una conciencia global y me pregunto de qué manera el ser humano va a sobrevivir a esta pubertad tecnológica que puede acabar con nosotros. Por eso este tipo de trabajos colaborativos me interesa.

¿Qué línea conductora sigues?

Mi intención al dirigir esta pieza era la de intentar intervenir lo menos posible y respetar las diferentes miradas, así que la coherencia interna viene dada por un cierto orden temporal. Un día en la ciudad se hilvana a través de una narrativa que responde a la lógica de lo que puede ser un día cualquiera desde que te despiertas por la mañana hasta que te vas a dormir por la noche. Al final se trata de un día aleatorio formado por la subjetividad y experiencias de las diferentes miradas.

¿Cómo se sincronizan los distintos panoramas de una misma ciudad?

Al final te encuentras que muchos vídeos son parecidos o las miradas exploran los mismos espacios o problemáticas en diferentes ciudades, por los que se le podía dar cierta coherencia a la pieza.

¿Has colaborado tú con algún vídeo?

Con imágenes de algún lugar pero es lo de menos, al final es una mirada más.

¿Qué es lo que has sacado en claro de este proyecto?

Más allá del resultado me ha gustado reflexionar sobre el proceso de realizar un documental colaborativo de este tipo, algo en lo que todavía no había. Si es cierto que al final casi todos los procesos del audiovisual son colaborativos pero nunca había partido en ninguno bajo la premisa que Urban-TV planteaba, así que eso ha sido muy enriquecedor.

¿Algún vídeo que haya sido especialmente interesante?

Uno que retrata el día a día de unos niños que se ganan la vida recogiendo basura en Aman.

¿La maquetación mental previa es similar al resultado?

Tenía algunas ideas antes de recibir el material. Después de verlo empecé a reformular la manera de abordarlo para adecuar la narración a lo recibido, pero con la idea de respetar las miradas.El objetivo era editar algo visual que no necesitara de la palabra para ser comprendido.

¿Cumplió tus expectativas?

Las cambió.

¿Qué sentimientos esperas provocar en el espectador de Un día en la ciudad?

Pues la obra es muy abierta y de carácter eminentemente visual, pero espero que en ese fluir de imágenes aparentemente inconexas la gente reflexione sobre algunos aspectos de la vida en la ciudad, que al final son las personas. Cada uno sacará sus conclusiones en función de su sensibilidad o espíritu crítico.

Nosotros tenemos muy buen olfato. Por esos sabemos qué cosas no te puedes perder; si quieres saber de qué hablamos, visita la selección de los mejores contenidos de Axe en Vice.