El Toro de la Vega demuestra lo garrulos que somos en España

Entrevistamos a Ruth Toledano, la periodista de eldiario.es agredida este año durante la celebración del Toro de la Vega, la única fiesta de interés cultural a la que no acude ni un solo turista.

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sep. 19 2014, 9:04am

Imágenes vía PACMA

Este martes, gracias a una parte de los habitantes del pueblo de Tordesillas, los españoles volvimos a quedar como unos bárbaros descerebrados. Las imágenes de un montón de hombres montados a caballo matando a un toro con enormes lanzas llenaron los informativos y portadas de medio mundo.

La “fiesta” del Toro de la Vega es un símbolo de muchas cosas y plantea un montón de dudas que van mucho más allá del maltrato animal. Nuestros gobernantes lo apoyan, lo subvencionan e inventan mil artimañas políticas para que continúe. La policía presencia las agresiones a los activistas a favor de los animales impasible, defendiendo a los torturadores. Y, quizá lo más grave e incómodo, nos pone un espejo delante en el que vemos la irracional violencia que muchos guardan en sus tripas y que descargan a lanzazos sobre un animal que nunca será consciente todo lo que su muerte simboliza.

Cada año, la celebración del Toro de la Vega es más anacrónica, más casposa y más garrula, pero también es más violenta, más peligrosa y más absurda. Este año hubo pedradas. Si se celebra una nueva edición la tensión irá en aumento. ¿Qué dirán los responsables de permitir esto si alguna vez se produce una muerte?

Para hablar un poco del tema, nos pusimos en contacto con Ruth Toledano, la activista a favor de los animales y periodista de eldiario.es que fue agredida este año en Tordesillas.

VICE: Lo primero Ruth, ¿cómo estás?

Ruth Toledano: Físicamente estoy bien, me duele un poco la espalda por el puñetazo que me dieron. Tengo la zona dolorida pero no tiene mayor importancia.

¿Y de ánimos?

Anímicamente estoy mal, estar expuesta a un nivel de violencia tan grande me deja tocada. Ayer estaba muy acelerada y hoy estoy de bajón. Ha sido una vivencia personal y social muy desagradable. Pero bueno, la intimidación es algo habitual en esta fiesta.

Además cuando estás ahí y ves lo que la policía protege y lo que los políticos no afrontan, lo que la Junta de Castilla y León acepta y reconoce como algo de interés turístico… Lo que la gente que tiene el poder permite…

¿Y no crees que estamos llegando ya a un punto insostenible?

Estoy segura, y esa es una de las cosas positivas que he sacado de la experiencia de este año. El Toro de la Vega es insostenible desde el punto de vista ético, pero también político y social. Eso se ve, por ejemplo, en la llamada de Pedro Sánchez en Sálvame. Jorge Javier, un referente queramos o no de la sociedad actual, ha obligado al futuro candidato a la presidencia a pronunciarse sobre el tema.

La gente de Tordesillas sabe que les queda poco tiempo, pero van a morir matando. Antes se cebaban con el animal, pero ahora la violencia se ha extendido a los periodistas, a la gente que no es del pueblo y a los activistas a favor de los animales, por supuesto.

Es curioso que sea una fiesta de interés turístico y sin embargo no quieran que vaya gente de fuera.

Eso lo explica todo, es una fiesta de interés turístico a la que no va ni un solo turista. Un sinsentido.

 

¿Cómo es el ambiente ese día en Tordesillas?

La violencia que se respira en el pueblo es brutal. Una violencia ciega y un machismo atroz que se manifiesta claramente en los insultos. Las mujeres somos todas unas putas y los hombres unos maricones. Pero con su caspa, con su garrulismo, los partidarios del Toro de la Vega han conseguido que toda la sociedad levante la voz para que esto termine.

La situación cada año es más tensa, este año ha habido una chica herida por una pedrada. ¿Crees que en el caso de que haya una edición al año que viene la situación se podría ir de las manos?

Por supuesto, pero es que en realidad no hubo solo una persona herida. Yo vi al menos a 3 chicos con la cabeza abierta porque los defensores de esta salvajada se liaron a tirar piedras. No es la primera vez que lo hacen.

¿Y qué dicen los políticos? ¿Cómo puede el ayuntamiento aguantar esto?

La situación es políticamente insostenible. El alcalde defiende algo que no tiene ni pies ni cabeza, que su localidad sea conocida como un lugar violento y salvaje en todo el mundo, ya que la noticia se ha difundido en muchísimos medios internacionales. Es una actitud absurda, numantina.

En Tordesillas se está haciendo una exaltación de la violencia muy extraña, en cualquiera de sus manifestaciones. A mí me interesa el maltrato animal, pero que la comunidad de Tordesillas lo defienda de esa manera tan violenta es lo más escalofriante. Por ejemplo, Gerardo Abril, el presidente del Patronato del Toro de la Vega (que estuvo presente durante mi agresión), tiene una escuela de lanceros en la que se enseña a los niños pequeños a matar a un toro con lanza.

Claro, si el alcalde decidiera eliminar la fiesta perdería las elecciones, ¿no?

Por supuesto. Electoralmente lo tendría muy crudo, imposible ganar. Aquí se ve cómo se ejerce la política en algunos lugares, como un simple ejercicio de aritmética política, sin ética ninguna.

Aparte de esto, el alcalde pertenece al PSOE, un partido que se supone que quiere ser una alternativa nueva, diferente. Que pretende recuperar un terreno electoral que ha perdido… Como partido no pueden permitirse algo así.

¿Es el Toro de la Vega la peor de las fiestas en las que se maltratan animales en España?

El Toro de la Vega no es la peor de estas fiestas, para mí son peores las becerradas, en las que se maltrata a auténticos cachorros de toro y que se celebran en media España. El Toro de la Vega para el activismo es sobre todo un símbolo, especialmente bárbaro por el tema de las lanzas y demás, de la crueldad y la violencia, pero finalmente es solo un símbolo entre las miles de fiestas en las que se torturan animales.

Estas son las fiestas que defiende el gobierno actual a través del Ministerio de Cultura dirigido por Wert. Intentaron hacer de la tauromaquia en todos sus formas un bien de interés cultural y no lo consiguieron, fue entonces cuando crearon el Plan Pentauro, un plan que consiste proteger, subvencionar y apoyar de diversas formas todo lo relacionado con los toros, gracias al cual hay toreros que se pasean por los colegios y las universidades hablando de tortura animal. Este plan fue redactado por la Mesa del Toro, un lobby taurino. Y los responsables de que esto haya tirado para adelante son tanto el PP como el PSOE.

Este año se intentó impedir que se soltara al toro utilizando el propio reglamento del Toro de la Vega. Si hay un obstáculo que impide que el toro salga sin que peligre la integridad de la gente antes de las 12 de la mañana el acto se suspende.

Es absurdo poner un reglamento a una barbaridad así, pero una más de las contradicciones de esta fiesta bárbara es que en teoría tiene un reglamento muy concreto, pero que siempre se incumple. No lo conseguimos que llegaran las 12 por 20 minutos, aunque no sé si igualmente hubieran parado el tema.

Pero ¿todo el pueblo apoya esto? Parece imposible.

Qué va. Lo que pasa es que en Tordesillas se respira miedo y silencio. Claro que hay gente que está en contra de esta barbaridad. Cada año el PACMA (Partido Animalista) recibe muchísimos mensajes de gente del pueblo. Todas las historias que cuentan son similares, quien está en contra no puede hablar por miedo. Hay que tener en cuenta que esta gente vive allí todo el año. Los activistas vamos un día y luego nos vamos, pero no es lo mismo cuando te encuentras con esta gente todos los días por la calle. Si tuviera que vivir en Tordesillas temería por mi seguridad, la de mi casa, la de mis perros… La violencia está ahí y deberían ser las autoridades quienes la combatieran, el alcalde, la policía, pero no lo hacen.

Sí, hablemos de eso, ¿cómo se comporta la policía en todo esto?

La policía se dedica a proteger a los del pueblo. Defiende a quienes van a linchar a un pobre animal en lugar de a quienes son agredidos por intentar defenderlo.

Este año parece que la violencia ha sido mayor a la de otros años, más heridos y en general los vídeos son terribles. ¿Por qué crees que ha pasado esto?

Es cierto, este año la agresividad ha llegado a otro nivel y yo creo que es por dos razones principales. La primera es que ellos ven que se les acaba la historia, la presión social está llegando a un nivel insostenible y cada vez es más difícil defender esta salvajada.

Y la segunda es lo que ocurrió en el pregón. El pregonero que estaba previsto, Leo Harlem, rechazó serlo en el último momento y entonces buscaron rápidamente un sustituto. Resultó ser André Viard, el líder del lobby taurino en Francia. Un tipo violentísimo que siempre que puede cuenta que los antitaurinos en Francia quisieron quemar su casa con sus hijas dentro. Un hecho que nunca jamás ha sido corroborado ni por la policía ni por ningún medio de comunicación. Bien, pues este hombre en el pregón jaleó al pueblo contra los defensores de los animales, comparándolos con terroristas.

Animó a los habitantes de Tordesillas a transmitir la cultura del toro a sus hijos porque era un símbolo de la lucha de las minorías. Todos estos mensajes calentaron mucho el ambiente en el pueblo y los responsables de eso son el alcalde y el presidente del patronato del Toro de la Vega.

¿Qué crees que va a pasar al año que viene? ¿Habrá sido este el último año del Toro de la Vega?

Es lo que yo deseo, pero no sé si será posible. Pero desde luego si finalmente se lleva a cabo se va a armar una muy gorda. Este año había unos 200 guardias civiles. ¿Cuántos habrá que mandar el año que viene? Es absurdo.

También es verdad que cada año somos más los activistas que vamos a Tordesillas a intentar impedir que salga el toro. Estoy segura de que si al año que viene en lugar de 200 somos 2.000, o 20.000, habrá llegado el final del Toro de la Vega. Así que animo a que la gente sea valiente y haga oír su voz. Al fin y al cabo la razón y el sentido común están con nosotros.

Gracias Ruth.

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