Cultură

Por qué es buena idea masturbarte durante el parto

"A medida que nos vamos deshaciendo de la vergüenza que conlleva el nacimiento y aceptamos nuestra sexualidad, nuestros partos irán mejorando y serán más seguros".
7.4.16

Angela Gallo durante el parto. Foto cortesía de Lacey Barratt Photography

Si pides a las mujeres que te cuenten cómo fueron sus partos, ninguna te dirá que fue una experiencia placentera. Dar a luz es complicado, doloroso y, para muchos, carente de sensualidad. Así que cuando Angela Gallo, fotógrafa y asistente de parto de Melbourne, escribió una entrada en su blog exaltando los beneficios de que las mujeres se toquen a sí mismas durante el parto, las reacciones no se hicieron esperar: aparecieron infinidad de artículos y comentarios de usuarios horrorizados y conmocionados.

Gallo, por su parte, dijo que se sentía afortunada por poder dar a luz a su segundo hijo de la forma que ella quería: tocarse, para ella, fue solo una pieza del rompecabezas.

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"Con mi primer parto, no supe entender mi cuerpo a un nivel fisiológico, por eso creo que fue un sabotaje a mí misma", me dijo. Gallo describió su primer parto en un hospital como una "lluvia de intervenciones": veinte horas de parto seguidas con contracciones inducidas por pitocina y epidural, y tres horas empujando que culminaron en el parto asistido de una niña sana.

Para el segundo nacimiento, optó por dar a luz en casa, asistida por su esposo y una comadrona.

"A medida que me acercaba a la transición, hacia el final del parto, me sentía cada vez más vulnerable y estresada: fui a la ducha para aliviarme un poco y mi marido me preguntó si me apetecía practicar sexo. Le dije que no. Fue paciente y me recordó que podía estimularme yo misma. Desde el momento en el que empecé a estimularme el clítoris, los periodos de descanso entre contracciones fueron más placenteros y pude usar más fuerza para llegar al clímax de las contracciones". Gallo describió la sensación más como "eliminar el tope" del dolor que como satisfacción sexual.

Las hormonas generadas durante el parto y la práctica sexual son idénticas

Más allá de la concepción, raramente se habla de o se da validez a la conexión entre el sexo y el nacimiento. Lo que la mayoría de nosotros sabe sobre el nacimiento suele ser que es a) doloroso y b) humillante. En pocas palabras, en los Estados Unidos, donde cerca del 99 por ciento de los nacimientos ocurren en hospitales o entornos clínicos, no hay espacio para la sexualidad en la sala de parto.

Y sin embargo, "el bebé sale por el mismo sitio por el que entró", como dice, entre otros, Kate Dimpfl, fundadora de Holistic Childbirth.

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"Las hormonas generadas durante el parto y la práctica sexual son idénticas", explicó Dimpfl en su charla de TEDx, titulada "We Must Put the Sex Back into Birth" (Debemos volver a incluir el sexo en el nacimiento). En su exposición, señaló que la oxitocina viene, literalmente, del griego "nacimiento rápido". La oxitocina se libera durante la excitación sexual y el orgasmo, pero también durante el nacimiento. El contacto con el recién nacido y con la lactancia ayudan a liberarla. La oxitocina reduce el dolor.

Hay fármacos ––como la pitocina, la que se administra con más frecuencia en los hospitales para acelerar el parto–– que emulan el efecto de la oxitocina, creando contracciones más fuertes y frecuentes.

"Durante el parto, casi todas las mujeres sufren innecesariamente porque somos muy ignorantes con respecto a nuestro cuerpos. El nacimiento es un proceso mediante el cual tu cuerpo recicla sistemas y los ubica en el lugar correcto para sacar al bebé", dijo.

Al inlcuir la sexualidad en el proceso, ¿el parto se hace más placentero en vez de doloroso? Tal vez no, pero existen varias pruebas anecdóticas que sugieren que es posible.

"Durante el trabajo de parto me estimulé y practiqué sexo", dijo Laura Kaplan Shanley, autora de Unassisted Childbirth (Parto sin asistencia). "A medida que nos vamos deshaciendo de la vergüenza que conlleva el nacimiento y aceptamos nuestra sexualidad, nuestros partos irán mejorando y serán más seguros".

La página de Shanley está llena de historias como esta: mujeres besando a sus parejas a la luz de las velas; teniendo encuentros sexuales relajados; experimentando orgasmos durante el parto en casa. Y aunque seguramente te cueste encontrar expertos que apoyen los nacimientos sin asistencia ––es decir, en casa, sin presencia de un médico o una partera–– el núcleo de la filosofía de Shanley se deriva de un concepto que existe desde hace milenios. Lo nuevo es lo otro.

Los defensores del parto natural, como Ina May Gaskin, llamada frecuentemente "la madre de las parteras modernas", apuntan a una serie de cosas sencillas: quitarle el miedo al parto, promover los nacimientos con poca intervención y abordar el dolor del parto por medio de técnicas como respiración, besos, masajes, estimulación de los pezones y otros.

Dimpfl reconoció ciertas verdades conocidas desde hace mucho sobre el uso de la sexualidad como herramienta para el parto. Por ejemplo, el sexo puede producir un aumento de la oxitocina y el semen puede suavizar el cuello uterino. Pero ella también hizo énfasis en la importancia de incorporar el sexo al acto de dar a luz por razones más generales:"Si consideramos el nacimiento como un acto sexual, el comportamiento de la persona que lo asista se comportará de forma distinta, por ejemplo pidiendo permiso para tocar".

"Un tercio de la población de EUA afirma haber tenido un parto traumático. Ignorar la sexualidad provoca un enorme daño para la mujer", concluyó Dimpfl.