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Cultura

Estudiantes arremeten con nuevas fuerzas en Chile

Entrevistamos a Eloísa González, el genio anarquista de 17 años.
31.8.12

Si alguien pensó que los estudiantes chilenos se habían cansado de luchar por una educación gratuita y de calidad, estaba olvidando la misma esencia del movimiento: la juventud.

La prematura primavera trajo consigo marchas, huelgas de hambre, tomas y paros a nivel nacional, dándole más dolores de cabeza al gobierno de Sebastián Piñera que ha hecho poco caso de las demandas y que en la última encuesta apareció respaldado por sólo el 27 por ciento de la población.

Todo comenzó el 8 de agosto, con una masiva marcha no autorizada convocada por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) en el centro de Santiago. La manifestación inmediatamente se transformó en un enfrentamiento entre estudiantes y carabineros, que terminó con tres buses públicos quemados, 75 personas arrestadas y 49 policías heridos.

Luego los secundarios [que en México equivaldría a los estudiantes de bachillerato] comenzaron a tomar las escuelas en Santiago y en regiones. Para recuperarlas, el gobierno decidió enviar a Fuerzas Especiales, provocando desalojos violentos, acusaciones de abuso sexual y más arrestos. Y a las pocas horas, los estudiantes volvían a tomar las escuelas.

El 24 de agosto los secundarios protagonizaron marchas simultáneas en distintas comunas de Santiago y el resto del país, y finalmente el 28, se realizó un paro y marcha masiva en el centro de Santiago que fue más pacifica que las anteriores, pero que de todos modos terminó en disturbios. 

Según una encuesta nacional realizada esta semana, el 82% del país está a favor de las demandas de los estudiantes y 81.4% está en desacuerdo con la forma en que el gobierno ha enfrentado el conflicto estudiantil.

Esta encuesta también reafirma lo que ya se venía viendo, que el movimiento tiene una nueva líder. Mientras Camila Vallejo discutía en Valparaíso por la reforma tributaria, Eloísa González tomaba Santiago.

Eloísa, que tiene 17 años, ha captado la atención de los medios no solo por ser mujer y pelirroja, sino que también porque dice no militar con ningún partido político, por decir que ni ella ni sus bases creen en el voto como instrumento de cambio, por ser bastante seria y por decir abiertamente que es lesbiana.

Vice: ¿Cómo te fuiste convirtiendo en la cara del movimiento estudiantil?
Eloísa: Bueno, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) lleva un tiempo existiendo, pero creo que fueron los dimes y diretes entre las mismas autoridades hacia nosotros, porque fueron ellos los que empezaron a tildarme como liderazgo negativo y a personificar, lo que generó que los medios pusieran más atención hacia mi persona.

¿Por qué que te tildaban de liderazgo negativo?
Porque la ACES tiene la capacidad de mover a muchos estudiantes secundarios, lo que significa un riesgo para ellos. Además nosotros apuntamos directamente a lo que más les duele, que son las elecciones municipales del 28 de octubre. Nosotros les pusimos el ultimátum que si no solucionan, vamos a incidir en las elecciones del 28. La consigna que tenemos es “si no cambian la educación de Pinocho, funaremos el 28” [En Chile dicen "funar" a las manifestaciones públicas de repudio].

Eso porque los secundarios están particularmente pidiendo la desmunicipalización de las escuelas. ¿Puedes explicar por qué?
En Chile, después de la dictadura, los liceos pasan a manos de los municipios, lo que significa que son los municipios quienes administran los recursos y, por lo general, estos recursos nunca son destinados a la educación. Además que los municipios no son especialistas en los procesos educativos, por lo tanto no son quienes debieran estar a cargo de la educación. Por eso nosotros exigimos que los liceos pasen a manos del estado, pero a organismos estatales descentralizados, es decir, que estén en las comunas, para que la gente de la comunidad tenga incidencia en las decisiones.

¿Qué te pasa a ti con esta fama repentina?
Igual es impactante porque de partida, cuando asumí el cargo, no pensé que se iba a personificar tanto. Se busca saber mucho de mi vida personal, cosa que no quiero, porque nosotros somos una asamblea horizontal, por lo que yo no soy la que lidero el movimiento.

Al mismo tiempo representas más que al movimiento estudiantil, por ser mujer y ser lesbiana.
Sí, eso ha generado mucho cariño en la población chilena. Lo pude ver ayer [28 de agosto] en la marcha donde la gente se acercaba a saludar, a felicitar. Y para los chiquillos es importante porque represento un poco todo lo que ha sido dejado de lado por este sistema neoliberal, y es también una critica muy profunda hacia el sistema en sí. Que sea lesbiana, que sea mujer, que sea menor de edad, que sea secundaria y que esté luchando por una educación de excelencia gratuita igual es impactante en una sociedad que es machista, que es homofóbica y que es una sociedad de mercado.

¿Cómo evalúas la situación actual del movimiento luego de la marcha de ayer y todo lo que ha pasado en agosto?
Ayer fueron 180 mil personas las que salieron a las calles, fue mucha gente. Nosotros hacíamos el análisis hace unos meses atrás que el segundo semestre iba a reventar un nuevo movimiento. Y partió con las convocatorias que hicimos el 8 de agosto, que fue multitudinaria, pero además sin permiso. Luego las marchas multisectoriales que también fueron una demostración de fuerza porque nunca habíamos visto, en comunas como Ñuñoa o San Miguel, a tres mil personas en las calles. Y luego el 28 que también fue una demostración de fuerza. Esto demuestra para nosotros que el movimiento va en ascenso.

¿Cómo evalúas lo que se ha logrado hasta el momento?
Bueno en términos de demandas no se ha logrado mucho. Pero sí hemos logrado revelar la verdadera cara de la clase política, una clase política que después de la dictadura sólo ha profundizado un modelo que fue impuesto en dictadura, que habla de democracia pero que no la ejerce, que se afianza en el poder, que solamente vela por los intereses de las grandes empresas y trasnacionales en Chile.

¿Qué cambio buscan?
Tenemos una propuesta que plantea un cambio profundo en la educación, pero para poder aplicar esa propuesta, se requiere un cambio profundo en el sistema económico, político, social y cultural que dejó la dictadura. Por lo tanto estamos abogando por un cambio mucho más profundo y que requiere del conjunto de la sociedad chilena.

Por ejemplo, tú dices que no quieres votar.
Para nosotros nunca ha servido el voto porque históricamente en Chile nunca han servido los procesos electorales. Tuvimos una votación democrática, donde salió elegido un presidente de izquierda, Salvador Allende, y ¿cuánto valió el voto si al fin y al cabo hicieron una dictadura y sacaron al presidente? En Chile el voto nunca ha sido una expresión de democracia o de la voz del ciudadano. Por lo tanto para nosotros no es por la vía institucional donde se generan los cambios si no mediante asambleas territoriales, organizaciones estudiantiles, sindicatos, que es donde realmente se ejerce la democracia, donde recuperamos lo que es nuestro: educación, salud, trabajo y vivienda.

Me decías que este es un movimiento sin cabeza, un movimiento horizontal.
Sí, la gente se extraña cuando uno le dice que en la Asamblea no hay una mesa ejecutiva, no hay un líder único. En Chile el modelo asambleísta está causando repercusión y está demostrando ser efectivo en distintos casos y nosotros creemos que eso es lo que planteamos como alternativa política.

¿Escuchaste hablar del movimiento estudiantil en México?
Sí, he escuchado hablar del movimiento Yo soy 132, pero la verdad es que no hemos generado contactos concretos con los compañeros allá en México, lo que sería bastante interesante, porque sobre todo en Latinoamérica, las luchas que se están dando en los distintos países son bastante similares.

¿Te sientes como la nueva Camila Vallejo?
Nooo, de hecho me incomoda mucho cuando se me compara con Camila Vallejo porque somos de sectores distintos. Ella es militante de la juventud comunista, yo no soy militante de ninguna organización, soy una militante social, se podría decir. Vengo de una realidad mucho más distinta que la Camila y tengo ideas políticas distintas a ella. Ella está apostando por las elecciones municipales del 28, está apostando a la institucionalidad. En nuestro caso no.

¿Importa que seas mujer?
En Chile importa. Entre nosotros da igual si la vocera es mujer o hombre, lesbiana o no. No existen minorías para nosotros. Yo creo que la diferencia fundamental es que represento un sector más de izquierda en Chile.

¿Cómo defines izquierda?
Rechazar a un sistema capitalista. Criticar al sistema de mercado. Proponemos que desde la educación uno puede generar un cambio, por lo tanto debe ser gratuita.

¿Qué hacer con el tema de la violencia, que molesta a mucha gente?
Aquí la violencia se explica. Porque tenemos la violencia real que nosotros vemos de carabineros [policías]  y del estado hacia los estudiantes, hacia aquellos que se movilizan. Tenemos el caso de compañeras secundarias que han sido abusadas sexualmente por carabineros, el día de ayer un carabinero empujó a un menor de edad de 15 años por un puente, rompiéndole las dos piernas. Ese tipo de violencia cruda que vemos día a día, no sólo para las convocatorias, para nosotros esa es la situación de violencia. El hecho de que haya estudiantes que se defiendan de esa violencia, porque nosotros lo vemos de esa forma, no es algo que nosotros deseamos que ocurra, pero es algo que está ocurriendo por culpa o responsabilidad de las autoridades o de carabineros.

¿Los observadores de derechos humanoshan ayudado para controlar la violencia de carabineros?
Solamente para presionar, pero la verdad es que no hemos visto mucha diferencia. El día de ayer secuestraron a un periodista, un carabineros de civil en un auto, se lo llevaron detenido y no lo soltaron hasta hoy en la mañana. Sólo logran contener, pero no lo impiden.

La mayoría de los liceos emblemáticos están en toma o en paro, hay una convocatoria para este sábado para otra marcha… ¿Qué sigue?
Esto va en ascenso. Los colegios se van a seguir tomando, va a radicalizarse el movimiento, va a aumentar la efervescencia. Pero esto apunta a un cambio político y no solo a la demanda en educación. Es una crítica directa a la clase política que son los responsables de que no haya solución en la educación actualmente.

¿A qué llamas radicalizarse?
Ampliarse a otros sectores. Trabajadores, profesores, estudiantes universitarios… al conjunto de la ciudadanía.

¿Estás a favor del aborto?
Sí.

¿Del matrimonio homosexual?
No estoy a favor del matrimonio, pero tiene que haber igualdad de condiciones. El que quiera casarse, debiera poder.

Eres menor de edad, ¿qué dicen tus padres de todo esto?
Me apoyan cien por ciento. Evidentemente están preocupados porque me han seguido y me han presionado, pero tenemos apoyo de diversos sectores sociales, entonces ellos están contentos con eso.

¿Tienes pareja?
No, estoy soltera.