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Krystle Cole: Yo trabajaba de stripper en un local llamado Club Orleans. Todd no frecuentaba los clubs de strip pero sus empleados sí, y uno de ellos vio mi número y le dijo, “Hay una chica allí a la que tienes que ver”. Mi número era interesante, con elementos de bondage. Para el público de Kansas, aquello era algo fuera de lo normal. Me hice gótica porque odiaba Kansas. Durante mi actuación sonaba death metal, yo enrollaba una cadena alrededor del mástil de baile y luego me azotaba con ella. Quería rebelarme contra todo lo que Kansas representaba. Tom vino al local y me di cuenta de que no era como los demás clientes, no quería que le hiciera “lap dance” ni nada por el estilo. Se limitaba a sentarse en la sala VIP y a darme mucho, mucho dinero. Una noche, finalmente, me preguntó si quería ver dónde vivía. En los clubs de strip te repiten siempre una regla: “Nunca vayas a casa de un cliente, acabarás troceada y violada”. Me puse nerviosa, pero aun así dije, “Vale, iré”. Condujo varias horas y llegamos a unos enormes portones metálicos con alambre de espino en la parte superior. Había al menos diez cámaras de seguridad en el exterior, y sensores de movimiento. No había ningún otro edificio a la vista, y la entrada al silo era lo bastante grande como para cobijar un semicamión. Yo alucinaba mientras me llevaba al interior.
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Cuando conocí a Leonard y a Todd, poco después de entrado el 2000, su historia era que ambos eran unos excéntricos inversores de banca. Todd me contó que había estado acumulando comida y armas, en previsión de lo del “efecto 2000”. Tenía en el silo todo lo necesario para sobrevivir a un apocalipsis. Me explicaron que tenían maletas repletas de moneda extranjera y billetes de mil dólares porque el sistema financiero de Estados Unidos estaba al borde del colapso. Derrochaban dinero, conducían Porsches, me compraron ropa de Armani y no tuve que volver a trabajar en el club. Aquí, en Kansas, no te educan para escudriñar a la gente por si acaso miente, ¿sabes?Te dijo que era un inversor de banca convertido en survivalista preparándose para el colapso financiero post-efecto 2000, pero, ¿cómo explicaba los kilos de MDMA?
Los tenía ocultos. Al principio nunca vi nada. Yo, virtualmente, no tenía ninguna experiencia con las drogas. Bebía alcohol y fumaba hierba, pero ni siquiera había oído hablar del MDMA. Me dijo, “Pruébalo una vez, te gustará”. Y vaya si me gustó… aunque entonces sólo vi pequeñas cantidades. Llegado un momento empecé a sospechar que algo más había, aunque no sabía qué. Todos estaban muy nerviosos. Si hablabas de drogas por teléfono, o visitabas páginas web sobre drogas, luego había una gran sesión de comedura de coco. No fue hasta más tarde que me enseñaron su alijo de drogas y descubrí la existencia de un laboratorio de LSD y uno de MDMA. Pero nunca hubo registros ni detenciones.
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Técnicamente, en cierto punto, sí llegó a fabricar muelles en el silo. Empleados suyos declararon haber fabricado, pero básicamente era una tapadera.¿Tú llegaste a ver muelles?
No. En el silo nunca vi ni uno, pero la madre de Todd tiene una fábrica de muelles en Tulsa, y los hacen para la NASA. Eso es cierto.


La especialidad de Todd eran las triptaminas. Hacía extractos de Mimosa hostilis, pero también podía producir DMT sintético. Estaba muy orgulloso de todos los compuestos químicos que tenía. Si gozabas de su confianza podías llegar a ver su enorme “biblioteca” de sustancias, cientos de drogas diferentes. Esto fue en 2000, antes de que la mayoría de estas sustancias pudiesen comprarse online como productos químicos de investigación. Todd iba por el lugar dándole material a todo el mundo, y nosotros, pues… “¡Trae!”. Ignoro qué eran la mayoría de esas cosas. Yo estaba tomando muchas sustancias diferentes; era como vivir en un monasterio enteógeno. No tenía que trabajar. No tenía que preocuparme de pagar facturas. No tenía que hacer otra cosa que tomar psicodélicos. Tuve oportunidad de probar toda clase de productos poco habituales, como ALD-52 y vino de cornezuelo y cosas nuevas que ni conocía ni de las que nunca he vuelto a oír hablar. ¿Puedes decirme cuáles eran algunas de esas sustancias novedosas?
Bueno, no he podido hablar de esas sustancias durante largo tiempo, pero puesto que el estatuto de limitaciones ya ha expirado, ahora sí puedo. Había una en concreto que nadie había probado antes. Algo totalmente nuevo. Lo que experimenté con ella está más allá de lo que pueda describir. Era como mirar… Como si convirtiera la realidad en… En fin, era la realidad, pero como una capa por encima de la realidad. Es difícil de explicar, pero cuando se disiparon sus efectos sentí como si le hubiera mostrado a mi cerebro un conmutador psicológico que podía accionarse a voluntad para entrar en un estado alterado. ¿Cómo se llamaba esa sustancia?
Todd no le puso nombre a la mayoría de sustancias que creó, pero ésta era un nuevo análogo del 5-Me O-MT. Me envió cartas desde la cárcel describiendo la síntesis en lenguaje en clave; según parece, podía hacerse con una lámina de rodio electrificado en una pecera de 75 litros.1 También dijo que era una molécula especialmente sensible, propensa a la degradación, y que por tanto, cuando se almacenaba ese “libro” en concreto en una de sus “bibliotecas”, había que hacerlo “con una portada sobre la que no incidiera la luz”. Había otras sustancias novedosas. Leonard creó un análogo del LSD llamado “diazedina”, pero tampoco sé con exactitud qué era. ¿Estás familiarizada con el ácido lisérgico 2,4-dimetilazetidida?2****
No, pero eso era a lo que llamaban diazedina. Leonard se la dio a Todd en una botella de Everclear para que hiciera pruebas, y la dosis solía ser lo que cupiera en el tapón. Parece que la diazedina no era factible a gran escala porque los costes de producción eran demasiado altos para ser rentable. Lo de la diazedina provocó estrés a Todd y Leonard; ambos tenían expectativas muy altas de que se convirtiera en una alternativa al LSD. 1 En las cartas que escribió en prisión, Todd describe haber utilizado 5-Fluoro- MT y 6-Fluoro- MT. El primero está disponible a nivel comercial en pequeñas cantidades, y el segundo, del que se dice que es “una bestia”, lo distribuía el grupo de Leonard. Ambos son psicoactivos, pero ninguno podía producirse con los precursores y peceras con rodio electrificado de las que habla Todd.__ 2 El ácido lisérgico 2,4-dimetilazetidida (aka LSZ) pertenece a un grupo muy pequeño de psicodélicos serotonérgicos que exceden en potencia al LSD. Dejando aparte que “diazedina” sea una contracción léxica de “dimetilazetidina” (diazedina< dimetilazetidina), el primer documento en que se describe la química y farmacología del LSZ procede de un laboratorio en la universidad de Purdue, donde Leonard había previamente estudiado con el reputado químico David Nichols como profesor. Aunque ese documento se publicó después del arresto de Leonard, es muy probable que ya estuviera al tanto de la investigación preliminar. Cuando le pregunté al Dr. Nichols si creía que Pickard podía haber producido LSZ, respondió, “Leonard conocía nuestro trabajo, de eso estoy seguro”. Rumores de que LSZ estaba siendo distribuido en papel secante (supuestamente con el nombre λ) han circulado durante años, aunque pocos informes confirmados de su existencia. Por supuesto, el nombre diazedina es ambiguo y podría estar refiriéndose a cualquier cosa, pero me apostaría un kilo de hexafluorofosfato de benzotriazol-1-yl-oxi-tris-pirrolidino-fosfonio a que el LSZ y la diazedina son la misma cosa.__
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Tampoco Leonard es inocente en esta historia. Es horrible que esté cumpliendo cadena perpetua por algo que ni siquiera debería ser delito, sino un servicio con un gran efecto positivo en la humanidad, pero tampoco es un ángel. Muchos le pinta como una especie de monje budista que jamás haría nada malo, pero la verdad es que tanto él como Todd eran traficantes de drogas al más alto nivel. Ninguno de ellos era bueno. Por lo demás, no creo que Leonard fuese jamás un asesino. ¿Parecía Leonard la clase de persona que se involucraría en el tráfico de heroína?
Probablemente no, ¡pero tampoco parecía alguien capaz de traficar con LSD! Leonard era un gran simulador. Nunca le vi tomando drogas, ni siquiera hablando de ellas. Lo único que una vez me dijo fue, “Deberías ir a raves. Te gustarían”. Eso fue lo único remotamente relacionado con las drogas que alguna vez me dijo antes de su arresto. ¿Te permitió Todd en alguna ocasión ver el proceso de síntesis de alguna droga?
Bueno, pude ver indol; kilos y más kilos de indoles. Vi vasijas y equipo de laboratorio y cosas que estaban en sus últimas fases de síntesis o purificación. Y también vi jarras llenas de vino hecho con cultivos de cornezuelo, pero nunca, ni una vez, entré en los laboratorios ni pude ver de cerca una síntesis. Creo que llegué a conocer a Todd mejor que nadie, pero aun así no confiaba en mí lo bastante como para llevarme a su laboratorio.
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Todd me contó distintas versiones. La información oficial dice que blanqueaba dinero y se ocupaba de los asuntos financieros. Al principio me dijo que era el jefe de seguridad de la Hermandad del Amor Eterno, pero cuando empezó a confiar más en mí, me explicó que también era químico, el responsable de fabricar LSD “pelusa blanca”, y que Leonard producía grandes cantidades de LSD “lavanda” para poner a la venta.3Todd también se encargaba de la producción de DMT. Una vez escribiste que Todd sintetizó una cosa llamada “ácido de brea negra”, que provocaba ataques de apoplejía. ¿Por qué suministrar algo así a la gente?
Sí, ya; no sé lo que era. Una sustancia con muy mal aspecto. No era cristalina sino una especie de brea, negra como la tinta. Cuando intentabas disolverla en una solución, se volvía de este color. Esto fue hacia el final, cuando empezó a perder la chaveta. Fabricó un montón de triptaminas muy venenosas que provocaban ataques a la gente. El estrés de los juicios y los años de negocio y de turbios tratos con el gobierno le acabaron pasando factura. En cuanto a por qué le daba eso a la gente, bueno, ¿por qué hizo Todd todo lo que hizo? Porque estaba mentalmente enfermo. Era un sociópata. He estudiado psicología y sé la definición exacta del término. Sé que hay un tanto por ciento muy pequeño de la población al que se pueda calificar de sociópatas. Todd lo era. En un momento dado, Todd llegó a afirmar que había inventado una vacuna contra el VIH y a ofrecer inyecciones gratis a todos vuestros vecinos, ¿verdad?
Sí. Cuanto más grande era la mentira, más probabilidades de que no le pasara nada. Yo había estado tomando tanto MDMA que temía haber sufrido algún daño cerebral, de modo que acudí a un médico naturópata buscando un tratamiento. El médico me prescribió varias infusiones diferentes de vitamina IV. Cuando me vio con la IV, Todd quiso experimentar con sus propias infusiones de vitaminas, pero añadiendo psicoactivos a la mezcla. Acudía a una consulta naturópata—imagínatelo, con gente mayor sentada en una sala haciendo terapia de quelación—y echaba una solución de DMT en su botella gotero de vitamina IV. Ajustaba el flujo del líquido, aumentándolo para tripar más y luego reduciendo el flujo hasta recobrar la normalidad; es decir, surfeando la ola del colocón. Simplemente se sentaba ahí, con los ancianos, tripando durante horas mientras todos pensaban que estaba haciendo terapia de quelación. Pero nunca perdía el control. A mí no se me ocurriría hacer algo así. Ni a mí…
Una cosa es fumar DMT y que ahí quede todo, pero hacer un viaje de DMT de varias horas con una aguja en el brazo no me suena atractivo. Aunque, eso sí, una vez has viajado bastantes veces, puedes convertir el viaje en una experiencia placentera sin que importe el entorno en el que estás. Por ejemplo, cuando Todd se volvió violento sabía que yo intentaría escapar, así que empezó a poner trampas psicodélicas en casa. Quería que otras personas pensaran que me estaba volviendo loca, o quizá que yo misma dudara de mi propia cordura. Leonard me dijo que Todd debía haber impregnado los pomos de las puertas con sustancias psicoactivas. Como resultado de estas trampas tuve un viaje que duró tres días, cada día más potente que el anterior. Fuera lo que fuese esa sustancia, era la cosa más potente que jamás hubiese tomado. Es muy desagradable ir a dedicarte a tu rutina diaria y de repente encontrarte inexplicablemente sumergida en un viaje +++.4 Volada más allá de lo increíble. Y, aun así, en ciertos aspectos no fue una mala experiencia. Recordé que la vida no es más que una risita cósmica en el aliento del universo. Cualquier experiencia psicodélica tiene potencial para ser buena… excepto si hay una persona encima de ti, literalmente clavándote agujas, estrangulándote y gritando, que es lo que hizo Todd. Eso fue difícil de sobrellevar, ¿sabes? No hay modo de convertir eso en algo bueno. 3 “Pelusa blanca” y “lavanda” son términos empleados para denotar distintos grados del LSD, siendo el primero el de mayor pureza y el segundo de pureza media a baja. Estos nombres derivan de la aparición del LSD cristalino, pero debe hacerse notar que esta es nomenclatura propia de acidheads, no está basada en ningún tipo de análisis químico formal. No está claro que Todd fuese realmente capaz de producir pelusa blanca. A pesar de gozar de inmunidad total, en el juicio declaró que no podía sintetizar LSD. Siempre me he preguntado si a Todd simplemente le gustaba verse como una figura patriarcal a lo Alexander Shulgin o si toda su imagen de químico no era otra cosa que un elaborado engaño. Todd consideraba a Dennis McKenna un amigo personal, de modo que le pregunté a éste qué opinaba al respecto. McKenna dijo, “Skinner afirmaba ser muchas cosas que no era. Por lo que yo sé, químico era una de ellas”. 4 Alexander Shulgin desarrolló una escala de cinco puntos que iba de +/- a ++++, indicando la +++ esto: “No sólo la cronología y la naturaleza de la acción de una droga están claras, si no que ignorar su acción no es una opción. El sujeto está totalmente inmerso en la experiencia, para bien o para mal”.
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Sí, por completo. Eso es exactamente, palabra por palabra, lo que Todd me dijo. En lo más alto de la pirámide no hay división entre distribución de drogas y lucha contra ellas. Un 54 por ciento de la población reclusa ha recibido condenas por delitos relacionados con las drogas. Las ventajas que suponen estos prisioneros y el dinero que generan a través del sistema judicial son absolutamente enormes. Sin químicos que produzcan drogas, la DEA no puede sacar beneficio de las detenciones que hacen. Arrestando a los que están en los escalones más bajos y, al mismo tiempo, manteniendo la producción, pueden sostener la agencia. Sin esos químicos, la organización se desintegraría. Si trabajaban con los dos y sacaban provecho de las detenciones de poca monta, ¿por qué arrestaron a Leonard?
No tengo pruebas de que trabajaran con Leonard durante el registro del silo, pero en el pasado sí lo habían hecho. Creo que le arrestaron porque Todd acudió directamente al jefe de la DEA en Washington, DC, y obtuvo un acuerdo de inmunidad. Para entonces todo había alcanzado un volumen demasiado grande. No había forma de que Leonard saliese de esa. Todd recibió inmunidad total. Parece como si sus conexiones con el gobierno fueran tan fuertes que se creyese invencible. Al final le echaron el guante no por algo relacionado con el LSD sino por torturar a tu ex novio, ¿no?
Cierto. Creo que la inmunidad legal empezó a volverle loco. Ahora está en la cárcel de por vida por lo que le hizo a mi ex novio, Brad. Tras el juicio intenté alejarme de Todd, porque psicológicamente se estaba desmoronando. Quería que volviese con él y no aceptaba un no por respuesta. Me metió a la fuerza en su coche y amenazó con lanzarnos por el borde de un puente. Fui a la policía y obtuve una orden de alejamiento temporal, pero eso sólo hizo que Todd se cabreara más. No tuve más remedio que acudir a la DEA. Sabían que había sido pareja de Todd y estuvieron más que contentos de recibirme. Entré en sus oficinas con Brad y confesé todo. Les conté que yo traficaba con MDMA, la ubicación de uno de los laboratorios de MDMA de Todd, sus malos tratos y que me había inoculado drogas. Resultó que Todd había drogado a más gente y también habían ido a la DEA; tenían pruebas más que suficientes contra él. Les dije a los agentes, “No me importa si voy a la cárcel unos años por autoincriminarme, al menos no me pasará nada más, ni le pasará a otros”. Fue la cosa más difícil que jamás he tenido que hacer, pero no me quedaba otra opción. Todd me iba a matar, o mataría a alguien. Pero los agentes no hicieron nada. Convenientemente, Todd me llamó dos días después. Dijo que sabía que había ido a ver a la DEA. Estaba loco de ira. Por eso nos secuestró a Brad y a mí. ¿Qué ocurrió durante el secuestro?
Todd empezó ofreciéndole a Brad obleas, de esas de hacer la comunión, en las que había embebido un análogo de la psilocina. No tengo ni idea de por qué Brad aceptó comérselas. Después le ofreció una droga, una enorme píldora blanca, que dijo que amplificaría los efectos de las obleas psicodélicas. Brad se la tomó y quedó inconsciente 12 horas. A veces Todd le hacía eso a la gente que no quería que participara de la fiesta, engañarles para que se tomaran la píldora que les dejaría inconscientes. Era como un marionetista farmacológico, tiraba de las cuerdas de los demás con distintas sustancias químicas. Después le inyectó a Brad sustancias psicoactivas, una y otra vez; le dio una patada en los genitales y le interrogó sobre lo que le habíamos dicho exactamente a la DEA.

Sí, al menos ése era su plan. Le ponía a Brad inyecciones de IV DMT, le interrogaba, le atormentaba psicológicamente. Todd decía, “Podemos dejarle aquí y conseguir que vuelva a confiar en nosotros”. Yo le respondía, “No, no podemos. ¡Hay que llevarlo al hospital”. También a mí me inyectaba lo que él decía que era pentotal sódico. Estaba muerta de miedo. Pensar que alguien puede utilizar psicoactivos para lo que él los estaba utilizando… Fue horrible. Cuando aquello terminó, Brad tuvo que ir al hospital para recuperarse del daño que la patada le había causado a sus genitales, pero yo tuve que quedarme con Todd un mes entero. Me drogó, me violó, me sodomizó. Me hizo cosas horribles. ¿Dónde está Brad ahora?
No lo sé. Nuna más he vuelto a tener contacto con él. Poco a poco se fue convenciendo a sí mismo de que yo era una satanista y, tras unas semanas en el hospital, empezó a decir cosas como: “Krystle hacía misas negras sobre mi cuerpo moribundo”. Asumo que me odia y, si alguna vez tiene ocasión de dar su versión de la historia, probablemente dirá que soy una mujer malvada, una malévola adoradora de Satán que estaba compinchada con Todd desde el primer día para hacer cosas terribles. ¿Hacías misas negras sobre su cuerpo moribundo?
Qué va, ¡le estaba administrando CPR! Brad estuvo simultáneamente bajo los efectos de cantidades enormes de psicoactivos y barbitúricos, así que sus recuerdos de aquella experiencia traumática están seriamente distorsionados. Estuvo al borde de la muerte. Sé que debería haber llamado a la policía, pero no lo hice porque Todd llevaba consigo unas jeringuillas llenas de no sé qué droga y amenazaba, “Si se te ocurre llamar a la policía, le inyectaré esto a Brad y estará muerto mucho antes de que pueda llegar nadie a rescataros”. Hice lo que estuvo en mi mano para sacarle de esa situación. Y por eso sigue vivo. Después de oír estas historias de Todd como un sociópata y un megalómano, no entiendo cómo pudiste enamorarte de él.
Bueno, al principio era encantador. Tomar drogas con él era diferente a hacerlo con otra persona. Había telepatía entre los dos. Juntos experimentamos a Dios. Creí de corazón que era la persona más espiritual que existía, y me enamoré. Los dos primeros años estuve dispuesta a pasar por alto las cosas malas que empecé a ver en él. Ahora veo que simplemente me estaba manipulando. No era más que una chica tonta. Todavía tengo cicatrices psicológicas por todo lo que pasó. Todd está encerrado de por vida porque no hizo cosas buenas. Los psicodélicos no son para eso. Escribí Lysergic para enseñar a la gente a tener cuidado de con quién hacen trips, con la esperanza de que no cometan los mismos errores que yo. Yo, con Todd, escogí el peor compañero de viaje.
