Quizás por la profusión de noticias alrededor del dictador —o quizás porque el miércoles fui a un restaurante de cocina fusión y la cena me sentó fatal, no sabría decir—, el caso es que esta semana tuve una pesadilla rarísima. En ese 'sueño de la razón' se me apareció un monstruo, un ser repugnante con cuerpo de gnomo y la cabeza de Franco que se miraba al espejo con una sonrisa presuntuosa. Recuerdo que al cuello llevaba la medalla de plata de la prueba de tiro de los Juegos Olímpicos de 1952.Lo más terrible, sin embargo, era su voz, una mezcla entre la imitación del programa 'Polònia' y Gollum diciendo "mi tesoro". La voz en cuestión solo decía una frase ad nauseam: "Lo importante es participar, lo importante es participar, lo importante es participar…", repetía.¿Por qué os estoy contando esto? Pues porque esta terrible visión, además de náuseas, me causó una profunda curiosidad, así que empecé a investigar. ¿Qué habría hecho Franco en Helsinki'52? ¿Qué tendría que ver el dictador con los Juegos Olímpicos, y con el deporte en general?Más deportes: El escándalo del 'dopaje de Estado' amenaza el imperio ruso en el atletismo
Francisco Franco jugando al golf: la típica imagen de un hombre profundamente preocupado por un país en ruinas, por supuesto. Imagen vía Twitter.
El deporte según Paco
La selección española que logró la plata en los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920. Imagen vía WikiMedia Commons.
Fernández Nares, S. 'La educación física en el sistema educativo español'. Universidad de Granada, 1993La imagen física se utilizó como sistema de propaganda. Se trataba de crear una mitología emotiva para las clases medias que actuase como pantalla para ocultar lo conflictivo y transformar la realidad en una imagen de la unidad, el orden y la jerarquía.
Una imagen metafórica: el teniente general José Moscardó aparentando ser un personaje importante frente a un montón de ruinas. Moscardó fue nombrado presidente del COE y Delegado Nacional de Deportes para recompensar los servicios prestados a los golpistas en la revuelta militar. Imagen vía Wikipedia Commons.
Gollum sin anillo pero con medalla
José Moscardó —segundo por la derecha, con una gorra de plato inmensa— de fiesta con unos colegas: Ramón Serrano Suñer —segundo por la izquierda; conocido como el "Cuñadísimo" por ser familiar de la esposa de Franco— y Heinrich Himmler —primero por la izquierda; comandante de las SS nazis y responsable del Holocausto—. Imagen vía WikiMedia Commons.

Boletín Oficial de la Delegación Nacional de Deportes, 1952.La realidad es que España llegó a las Olimpiadas de Londres y Helsinki sin atletas verdaderamente preparados, y como era de esperar los resultados fueron bastante patéticos. La falta de recursos y el escaso interés real de las autoridades en el deporte obligó al régimen a vender que se había ido allí "a participar".Por si eso fuera poco, en una muestra de sus inclinaciones ideológicas, la delegación española se dedicó a saludar a las autoridades militares —especialmente en Helsinki— y a visitar cementerios para homenajear a los héroes nacionales de cada país… con la esperanza de que la religión católica lavara la cara del régimen opresor. De cara al interior, las autoridades dieron la culpa a esos fracasos a los arbitrajes y a otros factores, fortificando la unión entre los ciudadanos de que en realidad 'podríamos haber tenido más suerte'.***Al conocer todo esto, poco a poco empecé a entender los porqués de la pesadilla que había tenido —más allá, insisto, de los fideos con salsa Teriyaki del miércoles—. La medalla, el espejo, la voz, la presunción, el "lo importante es participar"… todo era una gran alegoría de la miseria de un régimen obligado a aparentar para mantener callados a sus ciudadanos. La celebración y el deporte, para el nacionalcatolicismo, no eran más que útiles métodos de represión al fin y al cabo.Como cuando estás obsesionado con una canción que te resuena en la cabeza todo el día y la única solución es escucharla, la investigación me resolvió los porqués de la pesadilla. Sin embargo, por alguna razón el malestar no se me fue al conocer sus porqués. Inevitablemente me pregunté si habíamos cambiado tanto desde entonces, si ahora por fin entendemos el deporte con nobleza, si hemos dejado de utilizarlo como cortina de humo para tapar otros problemas.Si bien en algunos deportes se esperaba una mejor clasificación, España quedó en el puesto 41, con muchos países por detrás
El Dr. Strangelove y sus problemas en extirpar la 'semilla' fascista que contamina su día día. Imagen vía Flickr.