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La invisibilidad de los homosexuales en el fútbol español

A pesar de todos los avances, salir del armario sigue siendo un tabú para los deportistas de élite en España. Los atletas de otros países que lo hicieron marcan el camino a seguir.
21.5.15
Foto de Thomas Bohlen, Reuters

En toda la historia del fútbol profesional español nunca ha competido un gay. Como esta afirmación tiene grietas por todos lados, hasta en los artículos indefinidos, mejor la cambiamos por esta otra: ningún futbolista ha salido del armario públicamente en toda la historia del fútbol español profesional. Y aquí, señoras y señores, se encuentra el problema.

En otros ámbitos como la política, la ciencia o la comunicación vemos salir del armario a personas a menudo, pero no sucede tan frecuentemente en el mundo del deporte —y directamente no sucede nunca en el fútbol español. Por lo menos, en el profesional. Quizá sea el momento de analizar porqué nadie ha querido o se ha atrevido a salir del armario.

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"El fútbol es un núcleo de resistencia del machismo", afirma Vicent Borràs, vicepresidente de FLG (Associació de Famílies Lesbianes i Gays de Catalunya). En la misma dirección se expresa Rubén López, vocal de comunicación de la Comisión Ejecutiva de FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales): "uno de los pocos campos aún plenamente machistas es el fútbol. Los que juegan a él se da por supuesto que tienen que ser hombres con virilidad".

Por su parte, Paco Jémez, entrenador del Rayo Vallecano, un club que siempre se ha caracterizado por su compromiso con los problemas de la sociedad, explicó en una rueda de prensa que "no estamos preparados para que un futbolista reconozca su homosexualidad".

Todos recordamos los insultos de "Guti maricón" o los rumores sobre la homosexualidad de Pep Guardiola en el fútbol español. Lo curioso del caso es que ninguno de los dos ha resultado ser homosexual y que se utilizaba esa hipotética condición para ofenderles. Algo parecido le ha sucedido a Manuel Neuer, el portero del Bayern de Múnich y de la selección alemana: a pesar de aparecer a menudo públicamente con su novia, Kathrin Glich, una parte de la opinión pública lo considera gay por unas declaraciones en las que animó a los futbolistas homosexuales a salir del armario. La prensa peruana lo llegó a considerar 'el Ricky Martin del fútbol' y los estadios de los equipos rivales aún hoy usan el rumor para atacarle.

Su compañero de equipo Phillip Lahm también consideró que sería "valeroso que un futbolista saliese del armario", pero su afirmación no provocó tantos rumores, quizá porque ya estaba casado con una mujer cuando la pronunció. Mario Gómez, jugador de la Fiorentina y compañero de selección de Neuer y Lahm, también se pronunció al respecto afirmando que ser "gay no debería ser tabú".

"El fútbol está asociado a un lenguaje machista. Desde pequeños los niños tienen que escuchar frases como 'pareces una niña' si no van fuertes a las disputas de pelota. Parece que en todo momento tienen que demostrar su virilidad y lo machotes que son. También se mira mal a los niños que no juegan al fútbol en el patio de la escuela y sus compañeros muchas veces les marginan" cuenta Borràs. "Hay un tabú grandísimo entorno a la homosexualidad en el mundo del fútbol. En él se han hecho campañas contra la drogadicción y contra el racismo y la xenofobia, pero no contra la homofobia", añade López.

Un aficionado con la efigie del futbolista Justin Fashanu en los VIII Gay Games de Colonia, en Alemania. Foto de Thomas Peter, Reuters.

Por su parte, Paco Ávila, jefe de Deportes de la Agencia EFE en Barcelona, opina que "seguramente es una cuestión cultural. En otros sectores, por ejemplo en el mundo de la farándula, incluso está bien visto despojarse de cualquier tipo de prejuicios y anunciarlo con mayor o menor discreción, pero en el fútbol, igual por aquello de la virilidad, sigue siendo un tema tabú".

La situación es tan alarmante que algunos profesionales del fútbol, en cambio, sí se han atrevido a expresar públicamente su rechazo hacia la homosexualidad. Son ejemplos de estos casos futbolistas tan mediáticos como Kaká, quien no recibió de forma simpática el ofrecimiento de la revista gay G-Magazine para posar en su portada al ser elegido como el hombre más sexy en una encuesta entre los lectores. Amenazó con denunciarles si usaban su nombre.

Michael Robinson, exfutbolista y presentador de televisión, contestó de la siguiente forma cuando en una entrevista en El País le preguntaron por los motivos por los que los futbolistas no salen del armario: "Diría que para ser jugador de rugby o fútbol se requiere bastante testosterona. No se necesita tanta para diseñar ropa. No es la misma virilidad, digamos".

Los más radicales fueron el delantero italiano Antonio Cassano, que escupió que esperaba que no hubiese "jugadores gays en la selección", y el zaguero Nicola Legrottaglie, de la misma nacionalidad,, que soltó que "la homosexualidad es pecado. Nunca he visto un gay en el fútbol". Incluso el entrenador Marcello Lippi, campeón del mundo al frente de la 'azzurra' en 2006, dijo creer "honestamente" que entre los futbolistas no había gays. Otro seleccionador (y campeón del mundo), el brasileño Felipe Scolari, dijo que "si yo descubriese que uno de mis jugadores es gay, lo echaría de mi equipo".

La escritora y periodista Rosa Montero publicó en abril de 2013 un artículo en El País en el que expresaba ideas como la siguiente: "Viendo los abrazos de los jugadores me quedé pensando en la sorprendente ausencia de homosexuales reconocidos entre ellos. ¡Y luego nos jactamos de que nuestra sociedad es tan tolerante y de que la homofobia ya no existe! De acuerdo: entonces, ¿dónde están los futbolistas gays?".

"Según diversos estudios internacionales, el porcentaje de homosexuales se mantiene más o menos estable en todas las culturas y se mueve en una franja entre el 2% y el 7% de la población", seguía Montero. Un puñado de dimensiones perfectamente visibles, diría yo. Repito, ¿dónde están?".

La periodista y escritora madrileña terminaba su artículo con la siguiente reflexión: "En los JJOO de Pekín 2008 solo hubo 10 atletas declaradamente gays entre los 11.000 participantes. En los JJOO de Londres 2012, 20 atletas entre 12.000. No se puede decir que la cosa progrese a una velocidad supersónica".

Pero, ¿cómo reaccionaría la sociedad si un futbolista profesional español se atreviese a dar el paso? "Existe un entorno homofóbico. Y los futbolistas gays temen la reacción del vestuario y de la afición", explica Borràs. "Habría alguna broma, pero se trataría con respeto", opina López.

¿Y la prensa deportiva? "El tema tendría que ser tratado con respeto, como cualquier cuestión que atañe a la vida personal de los deportistas", considera Ávila. "Al menos tendría que ser así y me encantaría que fuera de este modo, pero no lo sé. Dentro de la prensa deportiva hay diferentes maneras de tratar las informaciones, pero creo que en este caso habría unanimidad absoluta y se trataría con el respeto que se merece".

Puede que algún lector crea que, al fin y al cabo, no importa que ninguno haya expresado su homosexualidad públicamente y que eso atañe únicamente a la vida privada de cada uno. López, sin embargo, avisa que "sería importantísimo para el colectivo homosexual que algún futbolista se atreviera a dar el paso. Sería un enorme paso contra la homofobia". En el mismo sentido se expresa Borràs, quien argumenta que "para el conjunto de la sociedad es bueno que cualquier ídolo de masas salga del armario. Sería buenísimo que un futbolista profesional lo hiciese, claro. Sería un ejemplo formidable para las personas anónimas que aún no se han atrevido a salir del armario".

"Imaginaros el niño del cual se mofan sus compañeros por tener costumbres poco masculinas. Quizá haya gente a su alrededor que tenga como referente justo el futbolista que sale del armario. Ese hecho le haría replantearse a su compañero hasta su masculinidad. Porque desde su visión machista, ¿cómo podría ser que su referente, la persona que él quiere ser de mayor, sea gay?", apostilla Borràs.

El nadador australiano Ian Thorpe levanta su medalla al lado del estadounidense Michael Phelps en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Foto de Reuters Images.

Los futbolistas homosexuales existen, por supuesto que existen. El mismo Gerard Piqué declaró en una entrevista que él conocía compañeros de profesión gays que no se habían atrevido a dar el paso. En otros países, como Alemania, sí que se han dado casos de futbolistas que se han atrevido a salir del armario, aunque con un condicionante: lo hicieron público en el momento de su retirada.

Este es el caso del alemán Thomas Hitzlsperger, que jugó en la Serie A, la Premier League y la Bundesliga. Se puede considerar el jugador de fútbol más mediático que ha salido del armario. Hitzlsperger hizo el anuncio en enero del 2014. El diputado alemán Volker Bech, representante de los Verdes, lamentó que el jugador muniqués hubiese tenido que esperar a decirlo al momento de su retirada: "El fútbol es uno de esos ambientes culturales donde predomina una idea arcaica de la masculinidad, según la cual si no eres heterosexual no puedes jugar. Aún se debe crear un ambiente seguro para que los jugadores puedan expresar libremente su opción sexual. Creo que si un jugador está en activo y declara abiertamente su homosexualidad lo tendrá difícil, de ahí el caso de Thomas Hitzlsperger".

Justin Fashanu, jugador inglés, fue el primer futbolista famoso que se identificó públicamente como homosexual. Lo hizo en una entrevista en el diario británico The Sun en 1990. El mundo del deporte se metió con él después de esas declaraciones, poniéndose las manos en la cabeza por no comprender el motivo por el que en un equipo de fútbol pudiese jugar una persona homosexual.

Fashanu tuvo que soportar las bromas de sus compañeros de equipo y los insultos del público durante los partidos. El Torquay fue uno de los pocos equipos que le dio una oportunidad después de sus declaraciones. Más tarde jugó en el Airdrieonians escocés, de allí pasó al Trelleborg sueco y posteriormente regresó a Escocia de la mano del Heart of Midlothian. Finalmente probó suerte en Oceanía, bien lejos. Durante todo ese periplo tuvo muchos problemas con la prensa rosa, hasta que en marzo de 1998 fue acusado de violencia sexual por un joven de 17 años. Un mes más tarde fue encontrado ahorcado en un garaje abandonado.

"Me he dado cuenta de que ya he sido condenado como culpable. No quiero ser más una vergüenza para mis amigos y familia", escribió Fashanu en su nota de su suicido. Su culpabilidad nunca se demostró. Finalmente, de hecho, se terminaron desmintiendo algunas de las informaciones que había dado la prensa.

Wilson Oliver, Robbie Rogers y Olivier Rouyer son algunos de los otros futbolistas que han salido del armario. En otras disciplinas son bastantes los deportistas que han hecho pública su homosexualidad: el nadador Ian Thorpe, el jugador de la NBA John Amaechi, el patinador artístico Johnny Weir, las tenistas Amelie Mauresmo y Martina Navratilova, el boxeador Orlando Cruz o el jugador de la NFL Michael Sam se han atrevido a dar el paso y hablar abiertamente de su condición sexual.

No ocurre así en el deporte español, donde los atletas suelen temer ser repudiados por sus compañeros, por su afición o hasta por sus patrocinadores. Quique Sarasola, exjinete con tres diplomas olímpicos y cuatro veces campeón de España, es el referente de más renombre y el primer deportista de élite español que hizo pública su condición: fue en 2003, en la portada de la revista Zero.

"Hay un camino importante por recorrer, y si los deportistas tienen que ser los espejos donde se miren las futuras generaciones, estaría bien que este tipo de cuestiones se trataran con total naturalidad", concluye Paco Ávila.

Este artículo se publicó originalmente en VICE.com.