25 años de nba en méxico

​El segundo vuelo de los Rockets: De México a las Finales de 1995

Por segundo año consecutivo, los Rockets de Houston llegaban a México para la pretemporada, y por segundo año consecutivo terminaban en las finales de la NBA.
14 Enero 2017, 11:10am
Ilustración por Iván Zaragoza

Los Rockets de Houston visitaron México por tercera en octubre de 1994. El NBA Challenge de ese año incluyó además a los Spurs de San Antonio, los Supersonics de Seattle y los Clippers de Los Ángeles en un torneo que se jugó durante los días 28 y 29 de octubre en el Palacio de los Deportes con un lleno total. La diferencia con los años anteriores es que el equipo campeón visitaba por primera vez el país, pues los Rockets tenían poco más de tres meses como campeones después de haber derrotado en siete juegos a los Knicks de Nueva York.

Suena increíble, si se piensa: tener a los campeones de la NBA en México. Pero era 1994 y para México aquel año fue más que surrealista. Tuvimos crisis políticas de alto nivel, luego el "error de diciembre" y en medio de todo ello el mito de un animal fantástico conocido como el Chupacabras. Eran tiempos extraños de verdad.

Para los aficionados al basquetbol no era menos extraño. Un año antes dos adolescentes habían asesinado al padre de Michael Jordan, figura clave en su desarrollo como basquetbolista. Aunado a problemas personales, Jordan dio una conferencia de prensa en la que anunció que había perdido su deseo por el basquetbol. Fue un golpe brutal para todos. Después de tres campeonatos, el Rey se iba y la NBA quedó huérfana durante dos años.

Sin Jordan, los Bulls de Chicago quedaron al mando de Scottie Pippen, quien probó su calidad siendo prontamente candidato al MVP. En las finales, sin embargo, fueron los hombres grandes los que predominaron, pues ante la ausencia del dúo Jordan-Pippen, la presencia de un buen centro fue la constante en las finales de aquellos años. Por ejemplo, entre el MVP a Jordan en 1991 y el otorgado a Steve Nash en 2004, seis de los premiados eran centros o postes: Hakeem Olajuwon, Charles Barkley, David Robinson, Karl Malone, Shaquille O'Neal y Tim Duncan. Por supuesto también fueron los años de Patrick Ewing, Dikembe Mutombo, Alonzo Mourning y Vlade Divac, por mencionar a los más prominentes.

Entre esta pléyade, y ante la ausencia de Jordan, nadie brilló más que el líder de los Rockets de Houston, Hakeem Olajuwon. Y lo hizo categóricamente. En la temporada 1993-1994 igualó el récord que Jordan impusiera en 1988 al conseguir ser nombrado Jugador Más Valioso así como Jugador Defensivo del Año en la misma temporada. Ese liderazgo fue lo que lo llevó a conseguir el campeonato de los Rockets en la temporada de 1993-94, dominando por completo a Patrick Ewing y bloqueando el tiro de tres de John Starks que le habría dado a los Knicks su tan esperado campeonato.

Para la temporada de 1994-95 los Rockets no tuvieron el mismo desempeño que el año anterior. David Robinson, Patrick Ewing, Shaquille O'Neal, Charles Barkley y Karl Malone se ponían en su camino. Al finalizar la temporada, los Rockets terminaron como sexto de la Conferencia del Oeste, con 47 victorias y 35 derrotas, el mismo récord de los Bulls de Pippen. Por encima de ellos se colocaron nueve equipos, principalmente los contendientes a su corona: los Spurs de San Antonio, los Suns de Phoenix, el Jazz de Utah, y un joven equipo Orlando Magic liderado por la sensación de la temporada: el dúo compuesto por Shaquille O'Neal y Penny Hardaway.

Pese a la agridulce temporada, los Rockets contaban con una ventaja sin igual, que completaba su eficacia de tiro desde el perímetro: la madurez del juego de Hakeem Olajuwon. Fue esta madurez la que impulsó a los Rockets a saltar desde el sexto lugar de la conferencia a las finales de la NBA contra el Magic. Y así, por segunda temporada consecutiva, los Rockets montaban un campamento de pretemporada en México, y por segunda temporada consecutiva, terminaban encarrilándose hasta las finales. Fue algo sin precedentes que dejó una marca especial para los aficionados mexicanos, poder ver a las figuras más dominantes de la NBA en su país para seguirlos a lo largo de la temporada en búsqueda del trofeo Larry O'Brien.

La hazaña de Hakeem Olajuwon y compañía no puede ser comprendida sin entender su maestría ofensiva y defensiva. Ofensivamente, Olajuwon era dueño del mejor juego de pies entre todos los centros de la NBA, una habilidad que se remonta a sus años como jugador de futbol y balonmano. Gracias a ese juego de pies fue que Olajuwon pudo dominar en la pintura, atraer la marca y dar juego a los magníficos jugadores de perímetro con los que contaban los Rockets, como Robert Horry y Kenny Smith.

Gracias a esa madurez en su propio juego fue que Olajuwon pudo dominar en la primera ronda al Jazz de Karl Malone:

A los Suns de Charles Barkley en la segunda:

Y en la final de conferencia a los Spurs de Rodman y Robinson:

Con semejantes antecedentes no sorprende que en la final de la NBA los Rockets barrieran en cuatro juegos al Orlando Magic de Shaquille O'Neal.

La historia, es verdad, pudo haber sido diferente desde el primer juego si Nick Anderson no se hubiera derrumbado cuando el Magic más lo necesitaba:

En su primera aparición en unas Finales de la NBA, el Magic aventajaba por tres puntos a los campeones. Habían desaprovechado una ventaja de veinte puntos pero con diez puntos sólo necesitaban que Anderson aprovechara sus dos nuevos tiros libres. Ya había fallado dos y en este momento toda la responsabilidad estaba sobre él. Disparó y falló. Disparó nuevamente y volvió a fallar. Kenny Smith recuperó el rebote y tras un tiempo lograron armar una jugada para empatar el partido y ganarlo, en tiempo extra.

Semejante derrota daría al traste con las aspiraciones del Magic. No sólo habían perdido en casa, habían perdido de manera patética y siendo un equipo joven jamás encontraron la fuerza ni el ánimo para confrontar a un equipo de veteranos probados. Para Penny Hardaway sería su única oportunidad para alcanzar la gloria; para O'Neal una dura lección a manos de un centro imbatible ofensiva y defensivamente:

Finalmente los Rockets y Olajuwon encarnarían, en ausencia de Jordan y los Bulls, dos características típica de aquellos equipos creados para triunfar, la resiliencia y el carácter. Fue el segundo vuelo de los Rockets, un vuelo difícil desde el despegue pero por ello mismo más dulce cuando lograron alcanzar el cielo de la NBA.

La temporada de 1994-95 de los Rockets comenzó en México y terminó con el bicampeonato de Houston. Han sido 25 años de la NBA trayendo leyendas al país, y las próximas historias por escribirse en México son el 12 y 14 de enero para celebrar los 25 años de la NBA en México. Aquí pueden encontrar los boletos.