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El viaje más frío del mundo: cuatro estudiantes se enfrentan a un reto extremo en Islandia

Cuatro estudiantes británicos, todos ellos menores de 21 años, van a intentar una de las travesías más complicadas del mundo: cruzar Islandia en invierno. Los expertos la definen como "la expedición del año... si no de la década".

por Eli Kurland
22 Diciembre 2015, 10:00am

Photo by Kieran McNally

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El 2 de diciembre, Charlie Smith y su banda llegaron a su hotel en Akureyri, Islandia. En la calle, la temperatura aún era sostenible teniendo en cuenta las medias de la isla: entre 1 y 2 grados centígrados. Nevaba ligeramente a medida que caía la noche después de un día muy corto.

El equipo, formado por cuatro aventureros británicos —todos ellos estudiantes menores de 21 años—, estaba a punto de cruzar la isla de norte a sur, sin apoyo externo, tirando de su equipo en los trineos. Esperaban que este largo viaje de 350 kilómetros durara alrededor de un mes; nunca antes lo había hecho nadieen invierno.

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Mientras tanto, 800 kilómetros al sur de Akureyri, una fuerte depresión se dirigía hacia el noreste a través del Atlántico. La tormenta, llamada Desmond, se movía velozmente hacia el sur de Islandia. Los meteorólogos y los equipos de rescate no estaban seguros de las consecuencias que tendría sobre el país... y sobre los cuatro hombres de la expedición.

"Como se forman huracanes a menudo y muchos están simplemente de paso, hacer pronósticos con más de dos días de antelación es pura especulación", explica Brando Arnarson, un miembro de la Asociación de Búsqueda y Salvamento de Islandia (ICE-SAR) que había colaborado con los británicos cuando preparaban su aventura. "Si se les da un aviso previo y luego el huracán no se produce, la siguiente advertencia ya no será creíble".

Smith y su equipo se calzaron los esquíes el 3 de diciembre. Tras tres días, el huracán Desmond finalmente se dirigió a Islandia. El equipo del ICE-SAR envió una advertencia urgente, a través de un teléfono por satélite, y les aconsejó a buscar refugio en la ciudad de Kópasker, a unos 15 kilómetros de su posición. Al día siguiente, el grupo esquió hasta la pequeña ciudad y se encerró en una casa para esperar a Desmond.

Fue el mayor huracán que Islandia hubiera experimentado en 25 años. La velocidad del viento alcanzó los 260 kilómetros por hora. Sorprendentemente, sin embargo, lo más preocupante para el equipo fue la lluvia: en esta época del año, el agua rápidamente se convierte en hielo. Una tienda de campaña cubierta de hielo se transforma inmediatamente en un plástico semi-rígido que es prácticamente imposible de almacenar. Además, hay que ir con mucho cuidado con el resto del equipo: si se hielan, los agarres de los esquíes podrían fallar.

Los cuatro británicos no tuvieron más remedio que refugiarse en una casa y revisar su hoja de ruta para tener en cuenta todas las variables. Poco después mandaron una nota de prensa: "El equipo decidió detenerse durante hoy y mañana para reevaluar y reorganizar su estrategia".

El jueves, 10 de diciembre, el equipo salió de Akureyri para intentar por segunda vez el "viaje más frío del mundo".

Stefan Rijnbeek, Angus Dowie, Charlie Smith y Archie Wilson, los cuatro expedicionarios.

El reto de esta expedición, que sus participantes han llamado The Coldest Crossing ("La Travesía Más Fría") es aún más impresionante teniendo en cuenta la edad de sus miembros. Charlie Smith, de 19 años, es el líder; se trata de la persona más joven en cruzar Islandia de norte a sur sin apoyo... aunque cabe decir que lo hizo en verano. Stefan Rijnbeek, de 20 años, se pasó la mayor parte de sus inviernos escalando montañas en Rusia; Angus Dowie, de 19 años, es un corredor de maratón. El menos preparado es Archie Wilson, también de 20 años, que sin embargo tiene experiencia en el mundo del senderismo.

Lo que les falta en edad lo compensan con su preparación.

"Pasé tres horas con los chicos antes de salir para su primer intento", dice Arnarson, del ICE-SAR. "Me parece que a pesar de su edad son bastante razonables, están bien preparados y tienen un excelente equipo. Vi muchas bandas mucho menos preparadas tanto mental como físicamente. No estoy demasiado preocupado por ellos: creo que lo harán muy bien".

Arnarson contactó posteriormente con el equipo en Kopasker. "Les aconsejé que cambiaran su hoja de ruta para tomar un camino en el que un posible rescate sería más fácil. Ellos lo entendieron y me hicieron caso".

Louis-Philippe Loncke, un aventurero belga que fue el primero en cruzar el Death Valley (EEUU) y el desierto de Simpson (Australia) a pie, cruzó Islandia en verano de 2010. Loncke planea hacer lo mismo en invierno, así que siguió de cerca el progreso y preparación de los cuatro jóvenes británicos.

Loncke no se anda con rodeos cuando habla de las dificultades y los peligros que entraña en este proyecto. "Sobre una nota de 10, yo diría que una ascensión al Everest es de dificultad media y le pondría un 5; una travesía por la Antártida es más complicada, y le pondría un 6. Cruzar Islandia... yo le pondría un 9 a ese reto". Si el grupo tiene éxito su travesía en el espacio de un mes, Lonck cree que podría ser "la expedición del año... o incluso de la década".

Islandia desde el espacio en invierno, cubierta casi totalmente de nieve. Imagen vía WikiMedia Commons.

Islandia no solo se encuentra justo al sur del Círculo Polar Ártico, sino que también está ubicada encima de una zona tectónica sensible, lo cual significa que no suele estar completamente cubierta de nieve ni siquiera en invierno. El clima del país es polar, pero también está sujeto a corrientes de aire caliente hacia el norte en movimiento. Esta climatología cambiante durante el invierno hace que el viaje sea especialmente difícil.

"La diversidad del terreno convierte la expedición en un gran reto", dice Loncke. "Si el viento es demasiado fuerte, la tienda puede rasgarse. Si en algunos lugares no hay nieve pero sí arena negra, los expedicionarios podrían sufrir quemaduras. La lluvia puede mezclarse con las cenizas en lugares con escasa nieve, lo que haría imposible esquiar. A veces es necesario mover el trineo por suelo abrasivo", explica.

"En la Antártida, sólo hay hielo y nieve: aquí, los diferentes tipos de terreno y el viento te retrasan más de lo que piensas", prosigue el veterano expedicionario. "Por supuesto, es posible realizar el viaje si uno está bien preparado y tiene mucha fortuna: si todo es perfecto, en resumen. Pero fíjate lo que les ha pasado con el huracán solo empezar: es muy complicado".

Diecinueve patrocinadores han colaborado con la expedición, sobre todo a través de donaciones de materiales y equipos. Uno de los objetivos de la expedición es grabar una película destinada a inspirar a otros jóvenes a seguir sus aventuras: quieren compartir sus emociones y desafíos, pero al mismo tiempo, demuestran que este tipo de proyecto está al alcance de muchas personas si se preparan adecuadamente.

Los distintos tipos de terreno de Islandia convierten el viaje de los cuatro británicos en un desafío aún mayor. Imagen vía The Coldest Crossing.

Renan Ozturk y Taylor Rees, del colectivo Camp4, se ofrecieron como voluntarios para dirigir la película. Rees se unió al equipo incluso antes de comenzar la expedición; Oztur se les unirá al final.

"Renan y yo estábamos interesados en hacer esta película porque queríamos contar una historia diferente", dice Rees. "¿Cuántas veces se graban expediciones protagonizadas por adolescentes de 19 años?".

Rees esperó a que Desmond fuera con el grupo a Kopasker para unirse a ellos. Uno de los cuatro miembros de la expedición original, cuyo nombre no fue revelado, sufrió una infección pulmonar y no pudo iniciar el viaje; Rees dejó Kopasker con los otros tres, pero no escondió sus inquietudes.

"Ahora somos amigos de estos chicos, y quieras que no uno se preocupa por ellos", explicó Rees. "De la noche a la mañana puede aparecer un huracán prácticamente de la nada; es probable que haya uno por semana mientras dure la expedición. Estoy un poco preocupado, pero creo que los chavales saldrán adelante".

Sigue al autor en Twitter: @eli_kurland