Investigación

¿Qué tan enfermo acabarás si nadas en una alberca llena de orina?

Porque las investigaciones muestran que todas las piscinas están llenas de pipí.
4.4.17
Mike Powell/Getty Images.

Este artículo fue publicado originalmente en Tonic, nuestra plataforma dedicada a la salud.

Llamemos a las albercas públicas por lo que realmente son: enormes inodoros compartidos en los que nos gusta chapotear y degustar margaritas. Alrededor de una de cada cinco personas admiten orinar en la piscina, lo que significa que cuatro de cada cinco mienten al respecto. Además, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) encontraron que el 58 por ciento de las albercas comunales contienen E. coli (léase: partículas de popó).

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La mayoría de nosotros —incluyendo a Michael Phelps— cree que es genial, debido al cloro que le agregan al agua para matar gérmenes, pero esos esfuerzos de limpieza no siempre son una apuesta segura, dice Christopher Saddler, un médico de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin. Un informe del CDC encontró que ocho de cada diez albercas incurren en al menos una violación de salud o seguridad (como no tener suficiente desinfectante en el agua), y una de cada ocho son clausuradas inmediatamente después de una inspección de salubridad. Esto quiere decir que nuestros hábitos son asquerosos y las autoridades de las piscinas no están haciendo lo suficiente para combatir nuestro flagrante desinterés por el aseo. Pero, ¿puedes enfermarte por un chapuzón durante las vacaciones de primavera?

Primero hay que hablar de los efectos de la orina. Hay una gran cantidad: las investigaciones muestran que una alberca de tamaño comercial (de cerca de 840,000 litros) puede contener alrededor de 75 litros de orina. Si bien esta sustancia tiene niveles muy bajos de bacterias y no es probable que te provoque una enfermedad, cuando reacciona con desinfectantes como cloro se forman subproductos químicos que pueden irritarte los ojos (seguro has sentido el ardor) y los pulmones: hola tos de piscina. (Muchos nadadores de resistencia tienen asma, pero se necesita llevar a cabo una investigación más exhaustiva para explorar este vínculo). Así que el hecho de que la mayoría de la gente drene su vejiga en el abismo acuático es bastante desagradable, pero no es suficiente para destruir completamente tus sueños flotantes de minibar.


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La realidad que rodea a la caca, sin embargo, podría hacerte reconsiderar. Excluyendo a los bebés, la mayoría de la gente no se esconde bajo un cisne flotante para expulsar un mojón submarino secreto (elige a tus amigos sabiamente), pero tu cuerpo puede desprender un poco de esta materia marrón; la mayoría de la gente lleva alrededor de .14 gramos de materia fecal a la piscina, según el CDC. (La sugerencia de bañarse antes de sumergirse comienza a parecer menos descabellada). Y la popó que se te mete en la boca, incluso en cantidades muy pequeñas, puede soportar el poder del cloro y causar estragos a tu cuerpo. "La mayoría de las personas que contraen alguna enfermedad gastrointestinal a corto plazo por nadar ni siquiera se dan cuenta de dónde la obtuvieron", señala Saddler, quien admite que está más cómodo en tierra después de estudiar estos hechos.

El parásito más común relacionado con la materia fecal se llama cryptosporidium, que suele provocar de siete a diez días de diarrea antes de que tu cuerpo lo elimine. (Este parásito sigue siendo bastante raro: sólo hubo 874 casos de 2011 a 2012, de acuerdo con los datos más recientes). Las piscinas también pueden contagiar el norovirus, que también causa problemas estomacales. Mientras tanto, la E. coli en las albercas puede producir una toxina llamada Shiga, que —adivinaste— causa diarrea. (Una luz al final de este arco iris manchado de mierda: no puedes contagiarte de VIH o enfermedades de transmisión sexual por nadar cerca de una persona infectada). Sólo te puede dar diarrea, o una estancia en el hospital si tienes afectaciones en el sistema inmunológico.

La conclusión: sigue nadando porque se siente bien, pero mantén la boca cerrada bajo el agua. Y cuando comiences a sentir los efectos de esas cervezas light, hazle un favor a todos y ve a un baño verdadero.