La pesadilla inmobiliaria

La pesadilla inmobiliaria del mes: ‘La fortaleza de la soledad’ o 15 m² de tristeza

No es un zulo, no es un ataúd, no es una caja de cartón. Es tu nuevo hogar.

Pol Rodellar

Pol Rodellar

'La pesadilla inmobiliaria del mes' es una sección en la que denunciamos los abusos más flagrantes y los pisos más sorprendentes del mercado inmobiliario en España.

Con el deprimente panorama actual del mercado del alquiler de viviendas en cada vez más ciudades de España, nos hemos visto en la obligación de consagrar un nuevo espacio donde mostrar todas aquellas obras de arte que pululan por ese guateque infernal de portales de internet dedicados al alquiler de pisos: viviendas céntricas a precios exagerados; zulos oscuros donde desarrollar una profunda tristeza y morir; proyectos arquitectónicos vanguardistas en los que el baño se encuentra en la cocina y aberraciones similares.

Encontrar un hogar decente en el que vivir resulta una tarea complicada en esta era de la gentrificación y la turistificación, y estamos en ese punto en el que tenemos que decir adiós a la idea de ciudad como espacio articulado para la ciudadanía y entender que el nuevo modelo a partir del cual se desarrollan es, únicamente, el valor económico. El oxímoron de una ciudad que ha sacrificado a las personas que residen en ella de forma indefinida en beneficio de aquellas que deambulan por ella de forma temporal.

Para inaugurar la sección tenemos un pequeño estudio de 15 m² que hemos decidido bautizar como "La fortaleza de la soledad", un sitio que, si pasas dos días seguidos encerrado en él, hará que desees arrancarte la piel de la cara, llorar y dejar de respirar. Es un generador de tristeza, la máquina de aniquilación definitiva, ese invento que los Nazis soñaron con desarrollar. El sitio más triste del mundo es como un almacén de Bluespace, es como una caja de cartón enorme, es como el típico pisito que tiene todo el mundo para ir a follar con el amante o como esos despachitos que tienen los porteros de fincas que escuchan la radio y leen el periódico de hace tres semanas. Pero en ningún caso debe ser la vivienda principal de una persona. En fin, los datos:

¿Qué es?: Estudio de 15 m², equipado con baño y "cocina". Sí, cocina entre comillas.
¿Dónde está?: Ese sitio llamado El Clot, en Barcelona. No es especialmente céntrico y tampoco es una zona tan gentrificada como Sant Antoni. Supongo que cuando la plaza de les Glòries Catalanes sea el nuevo centro de la ciudad —cosa que nos venden pero que no pasará nunca— será un barrio bastante solicitado. De momento, vive en el umbral entre lo ignorado y lo deseado.
¿Qué se puede hacer por ahí?: Por ahí hay muchos shawarmas y bares dominicanos. También hay muchos mendigos pero supongo que esto pasa en toda Barcelona. Cerca está la Farinera del Clot donde a veces se hacen conciertos interesantes y también está el Centro Cultural Islámico Catalán, por si quieres ir haciendo colegas antes de que la guerra definitiva estalle.
Perfecto, ¿cuánto piden por esto?: Estamos hablando de 395 euros al mes.

En "La fortaleza de la soledad" cada detalle está orquestado para generar una profunda tristeza existencial, desde la planta de plástico hasta la silla naranja plegada contra la pared. El limitadísimo espacio, la ausencia de luz natural y todo ese mobiliario deprimente hacen que el espacio se asemeje peligrosamente a una celda de aislamiento. En este "estudio" te verás obligado a convivir contigo mismo, a expandir tu mente para generar espacios nuevos y a descubrir rincones desconocidos dentro de tu psique. "La fortaleza de la soledad" se convertirá en la plasmación física de todos tus problemas, es donde te volverás completamente loco, donde arañarás las paredes como el muerto resucitado que se despierta dentro de su propio ataúd. Vivir dentro de 15 m² es morir muy poco a poco.

El anuncio reza "Estudio pequeno Muebles y electrodomesticos nuevos a estrenar. Es solo un ambiente Primer piso con ascensor Muy bien situado Es muy pequeno y solo cabe una persona" (sic). Con esto se refiere a un cuarto de 15 m² por 395 euros al mes. Con "muebles" el anunciante se refiere a una cama elevada del IKEA, un par de estanterías, una mesa, un armario y una silla plegable naranja. Con "electrodomésticos nuevos a estrenar" (sic) se refiere a esto que hay encima de esta Expedit/Kallax:

Está claro que si la vida te ha llevado a vivir en un espacio de 15 m² tampoco es que seas un jodido gourmet y no te vas a poner ahora a hacer mierdas raras como "espuma de nécora con lágrimas de menta" pero al menos quieres poder hervir unos macarrones en ocho minutos y no dos horas, que es lo que vas a tardar con este aparato. Mejor no hablemos del tema de la gestión de humos, supongo que la idea es abrir la ventana —que debe dar a un patio interior o, por lo que parece insinuar esa extrema oscuridad sólida, a la misma garganta del infierno— pero está claro que en un espacio tan pequeño todo va a oler a todo constantemente: cuando cagues olerá a mierda y cuando cocines olerá a frankfurts con queso.

Debido al poco espacio, el almacenaje es una pieza clave en "La fortaleza de la soledad", por eso el aquilador nos facilita un par de estanterías, un armario y, para meter "nuestras cosillas", un bolso. No existen los espacios pequeños, solamente la gente sin imaginación. En los tiempos que corren hay que pensar out of the box. ¿Problemas? Soluciones. Un bolso.


Cuando el anuncio se refiere a "solo un ambiente" se refiere a este espacio que tenemos aquí arriba, esta mesa colocada delante de una pared en la que poder golpear tu cráneo cada vez que recuerdes que estás viviendo en un solo ambiente como este, un ambiente deprimente. Vale, estás fascinado con Bukowski y Fante y te parece bien vivir en un sitio "jodido" en el que beber vino barato e intentar escribir esa gran novela que hará que el mundo "se entere de una vez quién soy yo" —al fin y al cabo la vida de un artista es un gran sacrificio—, pero en esta jaula lo único que lograrás es sentirte profundamente arrepentido cada vez que te masturbes tumbado en la cama, o sea, encima de la nevera donde guardas todos tus alimentos: esos palitos de cangrejo que tanto te gustan. En fin, al final todo el asunto no te parecerá demasiado higiénico.

Hablemos de la cama, por favor. Muchos de estos "estudios" destinados a ser vivienda optan por generar una especie de altillo donde poner la cama. En este caso, se ha decidido instalar, directamente, una litera elevada. Es una buena solución para gestionar el espacio pero el inquilino creerá estar en el camarote de un barco, en un viaje eterno hacia una isla llamada Suicidio.

Y de repente aparece el baño. No sabemos exactamente de dónde sale este espacio, ni cómo se accede a él. Es como si formara parte de una realidad alternativa, un sitio al que solo se puede acceder a través del ayuno y de pasar varios días enteros de vigilia. Podría ser que el lavabo estuviera dentro de la nevera, eso suena bastante factible. Está dentro de esa neverita, la típica "nevera/baño" ideal para pisos pequeños. Es una buena forma de defecar, siempre fresquito.

Este es un piso para aventureros, para todos aquellos que consideran que una casa sirve solo para dormir. "La vida se vive en la calle", "las cosas no suceden en el comedor de tu casa", "soy un ciudadano del mundo, vivo en el planeta Tierra no en mi piso", "solo se vive una vez", "solo los peces muertos siguen la corriente" y todo eso, ya me entendéis. De hecho, ya puestos, antes que pillarte este estudio saldría más a cuenta comprarte un coche de segunda mano que, básicamente, es lo mismo que esto pero con ruedas. Eso sí, dormir en un coche siempre genera cierto rechazo social, los niños se apartan de ti cuando ven que sales de un coche en pijama. En cambio, si vives en un cubo de 15 m², nadie tiene que saberlo. Será como un secreto entre tú y tu alquilador. Y así, poco a poco, iremos perpetuando la cultura de los pisos de mierda.

Si te has topado con algún palacio similar durante tu búsqueda de piso escríbenos a esredaccion@vice.com

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