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Tecnologia

Estos estudiantes de ingeniería crean un bolígrafo pensado para copiar en los exámenes

‘En realidad no necesitábamos hacer trampas, ya teníamos muy buena nota media'.

por Anónimo; tal y como se lo contó a Allie Conti; ilustración de Hunter French; traducido por Laia Pedregosa
13 Agosto 2019, 3:30am

Era el presidente del club de ingeniería en una importante universidad de Canadá. Solíamos hablar de nuestros errores en los exámenes y de lo que podríamos haber hecho mejor, pero solo unos cinco de nosotros estábamos dispuestos a copiar y nos preguntábamos cómo podíamos salirnos con la nuestra. En nuestro curso, había gente que usaba chuletas y ese tipo de métodos absurdos, pero yo jamás intentaría copiar así: si vas a hacerlo, que sea de manera original.

Pensamos en hackear una calculadora para que pudiera enviar mensajes de texto, pero el bolígrafo nos parecía una opción más fácil de llevar a cabo. De hecho, fue idea mía. Hice un boceto y un amigo, que es ingeniero eléctrico, cogió un bolígrafo normal y lo vació. Cortó la cánula que contiene la tinta para dejar más espacio y le insertamos un vibrador conectado a una pequeña batería del tamaño de la uña del dedo meñique. Estaban conectados a través de una señal de radio: al coger el vibrador, generaría una vibración al instante y podríamos comunicarnos en código Morse, algo que aprendimos de cuando hacíamos radio con los Boy Scouts. Sin embargo, en esta ocasión usaríamos el código para hablar entre nosotros durante los exámenes.

Construimos un prototipo parecido al de la película Iron Man. Al principio, parecía una mierda, incluso tenía un cable suelto, pero en menos de una semana ya teníamos una versión 2.0 mejorada y más natural.


MIRA:


Funcionó de verdad: nuestras notas mejoraron en todos los exámenes, nos corregimos los problemas que habíamos hecho mal los unos a los otros... En realidad no necesitábamos hacer trampas porque ya teníamos una nota media muy alta, pero estuvimos dos años haciéndolo sin problema, hasta que nos pillaron.

"El profesor no estaba seguro de cómo funcionaba el artilugio, así que lo mandó al decano de tecnología y lo desmontó. Nunca descubrieron que usábamos código Morse, solo sabían que los bolígrafos funcionaban juntos"

Mi amigo dejó el bolígrafo en su pupitre para poder escribir algo y empezó a vibrar: alguien estaba intentando enviar una señal. El profesor lo oyó y, al principio, pensó que se trataba de un móvil, pero entonces vio el bolígrafo y se lo llevó. No me lo esperaba, se me paró el corazón: supe que todo había terminado cuando le dio al botón del bolígrafo y el otro que teníamos en el aula empezó a vibrar.

El profesor no estaba seguro de cómo funcionaba el artilugio, así que lo mandó al decano de tecnología y lo desmontó. Nunca descubrieron que usábamos código Morse, solo sabían que los bolígrafos funcionaban juntos. Recurrimos la sanción que nos pusieron pero desestimaron la apelación. Nos acusaron de copiar, pero no estaban seguros de cómo lo hicimos.

A dos de nosotros nos pusieron una sanción académica, lo que suponía que no podríamos recibir becas ni ningún tipo de ayuda económica, y perdimos todo el prestigio a nivel académico, así que no recibiríamos nada de la universidad al año siguiente. También te meten en una lista de amonestaciones, que implica que si te vuelven a pillar copiando, te suspenden o te expulsan. Asimismo, la advertencia aparece en mi expediente académico, aunque no creo que pueda llegar a afectar a mi futuro laboral. Si alguna empresa me pregunta al respecto, simplemente mentiré y diré que se trataba de un malentendido. No a todo el mundo le gusta que no se sigan las normas.

La aventura mereció la pena, la verdad, pero no necesitábamos copiar en absoluto, así que en este aspecto no la mereció. Pero la educación se mide en una escala lineal: sentarse, regurgitar información que se ha explicado la semana anterior y escribirla. No creo que el modelo escolar sea muy justo tal y como está establecido: puedes copiar y que no te pillen o puede que no lo consigas, pero el riesgo es importante, y no mucha gente está dispuesta a asumirlo.

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Este artículo se publicó originalmente en VICE US.

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