Madre exasperada junto a su hijo pequeño
Imagen vía Shutterstock
Identidad

Personas cuentan qué hubieran deseado saber antes de tener hijos

"Para mí, se trataba de lo que iba a perder: la capacidad de elección, el sueño, la privacidad. Pero nadie me dijo cuánta alegría recibiría a cambio".
5.8.21

Artículo publicado originalmente por VICE en inglés.

Recientemente me di cuenta de que debí haberle dado a mi hijo más tiempo frente a la pantalla cuando era pequeño. Y también más caramelos. Al contrario, mi pareja y yo pasamos años asustados por la posibilidad de arruinar permanentemente a nuestro hijo porque no teníamos idea de lo que estábamos haciendo. Estar a cargo de una vida es algo aterrador.

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La industria multimillonaria de la maternidad y la paternidad utilizará ese miedo para vendernos cosas. Ojalá fuéramos dueños de una fracción de la basura de productos relacionados con ser padres que actualmente llenan nuestros closets porque estamos demasiado ocupados para venderlos en Internet.

Pero las personas bien intencionadas también se aprovechan. Ojalá hubiéramos ignorado a los “lactivistas” que nos convencieron de que habíamos destruido el sistema inmunológico de nuestro recién nacido porque el hospital le dio leche de fórmula cuando tenía problemas para lactar y estaba perdiendo peso rápidamente. En verdad desearía no haber leído aquel consejo sobre no darles Tylenol a los niños para cortar la fiebre porque es la forma en que el cuerpo combate las enfermedades. También es la forma en que el cuerpo puede ocasionar que tu hijo tenga una convulsión febril en tus brazos y amerite un viaje en ambulancia al hospital cuando su temperatura suba demasiado muy rápido.

Desde entonces, hemos aprendido que la mayoría de nuestros miedos eran injustificados y la moderación es clave para todo aquello relacionado con la crianza de los hijos. La semana pasada, mi hijo cocinó unas gomitas increíbles con forma de delfín usando un “kit científico” casero de dulces agrios y, aunque no lo dejamos ver mucha televisión aparte de Yo Gabba Gabba y My Little Pony cuando era pequeño, el niño acaba de ver 220 episodios de Naruto en un período de tiempo sorprendentemente corto. ¿Adivinen qué? No solo no se volvió tonto, sino que cuando terminó, se puso a leer el manga.

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Cada niño es un copo de nieve único (en serio, reaccionan ante todo) y la experiencia de crianza de cada persona es igualmente singular. No obstante, le preguntamos a un grupo de padres qué desearían haber sabido antes de traer a otro humano al mundo.

Los consejos no sirven

Los consejos son inútiles para padres primerizos. En mi experiencia, la gente solo quiere contarte cómo fueron las cosas en su caso. ¿Existen las guerras de papás? Porque las guerras de mamás están fuera de control. Las personas “absolutas” son las que más me enojan, como si todo fuera natural o médico, y no importa lo que elijas, eres una madre horrible. “Oh, ¿no diste a luz junto al río con la ayuda de venados vírgenes? Pobre niño”. “¿Llevaste a tu hijo al médico? ¡Dios mío, llamen a las autoridades!”. Luego les mencionas algunas opciones más “naturales” a los profesionales médicos y te dicen que eres una mala madre por pensar que los venados vírgenes saben más que ellos. Para ser honesta, me dio miedo tener que descifrar las patrañas y tomar una decisión que me haga sentir cómoda. — Monna Hansen Lane

Me encantaría haber sabido más sobre logística —trucos para padres, sistemas de manejo de pañales, logística de viajes por carretera, ideas sobre comida, etc.— y mucho menos reflexiones filosóficas no solicitadas sobre cuestiones obvias: “¡se va a pasar rápido!” o “¡aprecia cada segundo!” o ESTA FRASE QUE ABORREZCO: “¡Se va a poner mejor!” — John WD Mullane

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Puedes sobrevivir sin grupos de apoyo para madres, realmente puedes. Me propuse mantener cerca a mis amigas cercanas —al menos el 50 por ciento no tiene hijos— y para mí, eso ha sido algo que ha preservado mi cordura. Además, no significa la muerte de tu intelecto. Sí, pasarás mucho tiempo pensando si alimentar a tu hijo con calabaza en lugar de zanahoria, en su excremento y cosas por el estilo. Pero aún puedes tener tiempo para leer, y no me refiero a solo artículos sobre maternidad. — Deana Sumanac-Johnson

La mayoría de las cosas que la gente dice que “arruinarán a sus hijos” realmente no lo harán. Ser madre de un recién nacido es una experiencia llena de culpa por las cosas que debemos hacer por nuestros hijos, nuestras parejas y nosotras mismas. Pero la vida es diferente ahora. Esfuérzate por estar bien con eso. Perdónate por no hacer más ejercicio cuatro veces a la semana o por no trabajar más de 12 horas al día. Que tu hijo pase un poco de tiempo frente a una pantalla mientras tomas un baño relajante no lo destruirá. Comer McDonald’s ocasionalmente tampoco lo destruirá. Todos queremos hacer lo mejor que podamos, pero a veces también necesitas un descanso. — Lisa Louie

Habrá excremento (y otras cosas)

Las frambuesas te hacen defecar. No lo sabía, pero ahora lo sé. Extraño esa camisa. — James R.C. Smith

¡El Pee Pee Teepee es el peor producto que existe! Si tan solo hubiera sabido que dos bolsas Ziploc, un pañal, toallitas húmedas y una bolsa de galletitas era todo lo que necesitaba. — Stephen Fung

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Toma varias piezas de esa ropa interior de malla del hospital. — Kymberly Burchell

Por muy buenos que sean los pijamas y la ropa de colores claros, escoge los más oscuros, ya que ocultan mejor las manchas. Y. Habrá. Muchas. Manchas. — Samantha Kemp-Jackson

Se necesita un pueblo entero

Ojalá hubiera sabido que necesitaba mucha ayuda de otras personas porque era muy difícil hacerlo por mi propia cuenta. Supongo que antes sí “era necesario un pueblo entero”, pero en las ciudades la gente está muy aislada. No tuvimos abuelos cerca ni otros familiares más que mi hermana, quien nos ayudó durante los tiempos de crisis —durante mi recaída en el alcoholismo o la cirugía ocular de emergencia del papá de mi hijo—, así que tuvimos mucha suerte de tenerla. Pero éramos malos para conseguir niñeras para que nosotros, como pareja, pudiéramos tener tiempo a solas. Casi no teníamos citas, ni salíamos a lugares elegantes, solo nos dedicábamos a criar a nuestros hijos, lo cual fue realmente estresante porque estaba luchando contra la adicción y tratando de mantenerme sobria, lo que también requiere mucho tiempo y esfuerzo. En verdad hubiera deseado tener más ayuda y haber pedido más ayuda. Hazlo. Haz planes de antemano. Rodéate de gente. No te aísles. El resto es fácil. (Es jodidamente difícil, pero lo resolverás, ¡solo no dejes caer al bebé!) — Jowita Bydlowska, autora de Drunk Mom (Madre ebria)

Ojalá hubiera sabido cuán solitarias y aburridas iban a ser las cosas cuando los niños eran realmente pequeños, especialmente porque no tenía amigas con bebés cuando nació mi hija. — Alison Bates

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No pierdan de vista los momentos estresantes. Ahora recuerdo con cariño los cambios de pañales y los abrazos a las 3 AM. Alimentaba a mi hija con leche de fórmula, así que hacía el turno de noche y grababa los partidos de hockey. Pasé muchas noches viendo hockey y dándole biberón. A veces me frustraba y deseaba que el tiempo pasara rápido. — Justin Connors

Había escuchado mucho sobre la depresión posparto, pero nada sobre la ansiedad posparto. Ojalá lo hubiera sabido, ya que me afectó mucho la primera vez, y también estoy empezando a sentirla en esta ocasión. Con mi primer hijo, mi ansiedad posparto se manifestó de formas bastante típicas: miedo a salir de casa, miedo a fracasar como madre, ansiedad por organizar mi tiempo y el sentimiento de que había perdido mi identidad como persona fuera de la maternidad y que nunca disfrutaría ni volvería a hacer las cosas que disfrutaba antes de tener un hijo. Comencé a ver a un terapeuta que me enseñó técnicas para sobrellevar la situación. Después de unos meses de trabajar en mí misma y aprender a ser madre, comencé a sentirme un poco como antes.

Esta vez es diferente. Ya son cinco meses después del parto y la ansiedad está ahí pero no estoy tan agobiada con preocupaciones, esta vez se está manifestando en una rabia incandescente. Estoy recibiendo ayuda, pero sospecho que tiene mucho que ver con la falta de control que conlleva tener un niño de dos años y un bebé.

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Pude reconocer mejor que algo no estaba bien y hablé con una enfermera de inmediato. También ayuda haberles confesado mis sentimientos a mis familiares y amigos cercanos para no sentirme tan sola y que ellos entiendan un poco mejor si no soy yo misma o si estoy teniendo problemas y necesito ayuda. — Michelle Lee Friesen

No puedes prepararte para todo

Ojalá hubiera sabido sobre los periodos agudos de llanto. Encontré el tema buscando en Google “¿Por qué mis bebés lloran tanto?” durante la sexta semana de haber parido gemelos. El solo hecho de saber que es algo real me hizo sentir mejor y superarlo con la cordura más intacta. — Hannah Wise

¡Dios mío, los problemas de lactancia! ¡¿Hay suficiente leche?! ¿Cómo puedo producir más? El dolor de tus senos/pezones/muñecas, la preocupación por la mastitis, ¡la ira por los inútiles pezones de tu esposo! Como ahora, ¿de qué nos estábamos asustando? — Leanne Sampson

Tus emociones se verán desafiadas

Haz planes para el escenario más difícil y ten esperanzas de que sea el más fácil. Mi primera hija fue fácil. Recuerdo verla dormir cuando era bebé y esperar que ocurriera algún tipo de eventualidad. Nunca pasó nada. Mi segunda hija nació y tuvimos todo tipo de problemas: para alimentarla y hacerla dormir. La niña literalmente gritaba cada vez que estaba fuera de mis brazos. Físicamente fue duro pero mentalmente estábamos preparados. Sabíamos que la situación había sido demasiado fácil la primera vez. — Svetlana Putintseva

Estás tan atrapado en las minucias del día a día que no prestas atención a la relevancia a largo plazo. Compramos productos y pagamos clases que no necesitábamos. Nos estresamos más de lo necesario. Nos preocupamos más de lo necesario. Dales amor. Mantenlos sonriendo. No necesitan ser mimados. — Buzz Bishop

Para mí, se trataba de todo lo que iba a perder: la capacidad de elección, el sueño, la privacidad. Pero nadie me dijo cuánta alegría recibiría a cambio. — Will McGuirk

No lo sabes hasta que lo sabes. Ahora tenemos un hijo de cuatro años y otro de dos. Con el de dos años, pienso “solo tiene dos, así son las cosas”. Mientras que con nuestro hijo de cuatro años, las cosas son más como “¿QUÉ ESTÁ PASANDO? ¡¿POR QUÉ ESTÁS HACIENDO ESTO?! ¿ESTO ES NORMAL?!? — Casey Evertove Palmer

Tengo tanto que decir y tan poca energía. — Tyler Clark Burke

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