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'Hot Girls Wanted: Turned On' demuestra que las mujeres mandan en el porno

La serie documental de Netflix nos enseña la parte de atrás de la industria pornográfica, y consuma la relación actual entre sexo y tecnología.
30.5.17
Imagen de Netflix
netflix

Puedes verlas inclinadas en posturas sumisas, gemir con aire de desesperación húmeda o lanzar a la pantalla miradas fingidas de sometimiento, pero lo único cierto es que sin ellas el disfuncional imperio del porno se derrumbaría por completo. Los pilares del cine sexual se sostienen sobre hombros, pelvis y cerebros femeninos desde sus inicios, y Hot Girls Wanted: Turned On es la constatación directa de que hoy más que nunca las mujeres gobiernan el porno.

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La nueva serie documental de Netflix es una consecuencia directa de la película Hot Girls Wanted, estrenada en el canal y en el Festival de Cine de Sundance en 2015. En aquel documental escrito y dirigido por Jill Bauer y Ronna Gradus seguíamos los pasos de algunas chicas debutantes en el porno amateur. Sus relatos se convertían en un doloroso recordatorio de que detrás de todas esas búsquedas de amateur porn o hot teens se escondían vidas humanas; vidas con madres preocupadas, vidas con novios alienados, vidas de chicas tratando de aprender algo sobre la existencia mientras alguien les explicaba cuánto podrían ganar por un forced blowjob.

Para narrar las seis historias que conforman Hot Girls Wanted: Turned On, Bauer y Gradus han vuelto a unir fuerzas con Rashida Jones, que se suma a la dirección después de encargarse de la producción del largometraje. De nuevo, la intención es buscarle las fisuras al porno convencional, aunque la serie amplía la perspectiva para reflexionar sobre cómo ha afectado la explosión de Internet a las relaciones virtuales y las aplicaciones de citas. Su gran acierto es que en todo momento se evita el tono de juicio y se ofrece una mirada neutra, basada en un pulso testimonial, donde la cámara planea detrás de cada puerta y se acerca a cada gesto, para encontrar la subjetividad en sus protagonistas. Una de las primeros personajes que conocemos en la serie es Suze Randall, veterana fotógrafa de Playboy y ex-modelo.

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Suze no titubea en recordar su premisa: "Sacar a los tíos del negocio, porque el porno es un club de hombres"

De buenas a primeras, Suze tiene claro que puedes aprovecharte de los hombres si tienes coraje para hacer lo que quieres, y lo haces con dedicación. Aunque hace tiempo que dejó de trabajar, Suze no titubea en recordar su premisa: "Sacar a los tíos del negocio, porque el porno es un club de hombres". Su hija, Holly Randall, es fotógrafa, productora y directora erótica. Holly se ha convertido en una firma femenina y popular tras la cámara, una realizadora que ha sabido encontrar su sitio en un mundo cargado de testosterona. Holly es la perfecta encarnación del giro de tornas en el entretenimiento adulto de nuestros días, y una gran valedora del cine erótico de calidad hecho por y para mujeres. Su ideario se suma al de Erika Lust, una pionera en el movimiento de la pornografía feminista, que constata la necesidad de otro porno y subraya el hecho crucial de que para muchos adolescentes estas películas constituyen gran parte de su educación sexual.

Hot Girls Wanted: Turned On mantiene intacta la apuesta de su predecesora por salpicar de vez en cuando las historias por datos fríos rotulados en pantalla, para lanzarnos aseveraciones como que las páginas porno reciben más visitas al mes que Netflix, Amazon y Twitter juntos, o que el 40% de los adolescentes han visto pornografía a la edad de 14 años y el 80% de estos la encontraron sin buscarla. El salto de la pornografía a Internet ha cambiado las reglas del juego. Ya nadie paga por porno, de ahí que hayan surgido nuevas estrategias de negocio como las webcams y las aplicaciones para ligar. Las posibilidades de conseguir sexo a través de la pantalla se multiplican, y con ellas también los peligros de confundir la vida virtual con las relaciones reales. Buena cuenta de ello dan James, ex-estrella de un reality de televisión que se cita con montones de veinteañeras que conoce a través de apps de citas y ha convertido su vida en un pantallazo aséptico y cruel, o el protagonista del quinto episodio de la serie, un apocado nerd australiano que se enamora de una cam girl con la que mantiene una relación de más de 4 años. Mención aparte merece la historia de Marina Lonina, una chica condenada a 9 meses de prisión después de transmitir en Periscope la violación de una amiga suya, mientras todos sus seguidoras la inundaban a likes y le pedían en multitud de comentarios que no dejara de grabar.

El empoderamiento femenino ha permitido que las mujeres hayan ido aprendiendo cómo cuidarse entre ellas en un entorno hostil, que tiende a degradarlas

En el tercer episodio, "Owning it", conocemos a Bailey Rayne, que con solo 24 años dirige su propia compañía de porno en Los Angeles, California. Bailey opera como agente auxiliar, ayuda a fichar a nuevas chicas y las orienta durante sus primeros pasos en el mundo del porno. Ella es muy consciente de lo importante que es para esas chicas el tener el poder de decidir qué tipo de escena hacer. Al empezar, la mayoría de ellas deciden rodar escenas solo entre chicas, o simplemente solas.

El empoderamiento femenino ha permitido que las mujeres hayan ido aprendiendo cómo cuidarse entre ellas en un entorno hostil, que tiende a degradarlas. Figuras como Bailey se ocupan de que las debutantes tengan una buena experiencia en la industria, aunque no todas logran seguir adelante sin descarriarse. Para la mayoría, llegar a California con la perspectiva de ganar dinero haciendo porno se convierte en una experiencia vital trascendente, un viaje que muchas viven como un campamento o un spring break: viven en apartamentos compartidos, conocen a un montón de gente, se ganan la vida por sí mismas y cuando llega el atardecer y meten los pies en el agua de la playa, tienen un sentimiento de euforia. "Lo hemos logrado, estamos aquí". Aunque muy pocas llegan a durar en la industria más allá de unos meses, la idea de estudiar una carrera se pierde, y las marcas de su paso por el porno muy probablemente permanecerán. Muchas de las actrices no se lo cuentan nunca a sus padres, aunque el estado del mundo del mundo queda retratado cuando una de las chicas comenta divertida: "Mi padre todavía no lo sabe, pero seguramente se enterará pronto. Le gusta el porno".

A partir de la relación altamente complicada entre sexo y tecnología, Hot Girls Wanted: Turned On expande sus reflexiones para relatar historias sobre las aristas de la intimidad, los delirios online, las políticas de género o lo rancio de las distinciones raciales del medio. Aunque se sostenga en gestos exuberantes y cuerpos atómicamente jóvenes, el porno se ha quedado viejo.