Identidad

Hablamos con la monja que colgó sus hábitos para ser actriz porno

Después de ocho años viviendo en un conventó, lo dejó todo por amor y acabo trabajando en el entretenimiento para adultos.
20.11.18
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Fotografía cortesía de Yudi Pineda

Agatha Pons, nombre artístico de Yudi Pineda, tiene 28 años y pasó ocho en un convento con la intención de ser monja. Nació en Ituango (Colombia) en el seno de una comunidad indígena y a los dos años de vida tuvo que huir con su familia por culpa de la guerra. Se refugió en un convento y con solo 10 años entró en la hermandad.

Sin embargo, cumplidos los dieciocho colgó los hábitos por amor: la llamada de un joven catequista fue más poderosa que la de Dios. Tiempo después, cuando Yudi trabajaba en una fábrica de chocolate, conoció a Juan Bustos, propietario de la primera escuela de modelos y actrices de webcam de Colombia. Él la alentó para que se presentara a un casting. Lo pasó y la contrataron.

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Ahora es madre de dos hijos y se dedica a la pornografía para ganarse la vida, pero no por ello ha perdido su fe cristiana. Hablamos con la actriz porno que fue un día monja pero que dejó su vida anterior porque se enamoró.


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VICE: ¿Alguna vez has pensado qué hubiese pasado si no te hubieras enamorado?
Yudi: Creo que si no me hubiese enamorado aún seguiría de monja, la verdad, porque estaba muy entregada.

¿Cómo compaginas tu trabajo y tu fe? ¿Qué crees que tienen en común?
Sigo creyendo en Dios a pesar de hacer el trabajo que hago. Voy a misa habitualmente y soy muy creyente. Quizás lo que puede tener en común mi trabajo y mi fe es el hecho de compartir con los demás.

¿Qué conservas de tu anterior faceta?
Conservo muy pocas cosas. Una fotografía con otras monjas, algunas oraciones y un librito en el que daba la catequesis a los niños. No conservo nada más.

¿Crees que podría ser compatible una vocación con la otra?
Creo que son dos cosas distintas: el estar adorando a Dios y el estar acompañando a personas o practicando actos sexuales. Si a mí me dijeran de hacer una escena vestida de monja no lo haría porque la verdad es que respeto mucho mi religión, aunque me pagaran mucho dinero. Tampoco tendría sexo en un templo por la misma razón, por lo que no creo que sea compatible.

"Si a mí me dijeran de hacer una escena vestida de monja no lo haría porque la verdad es que respeto mucho mi religión"

¿Ves el sexo sin voluntad de procrear como algo pecaminoso? ¿Por qué crees que en pleno siglo XXI hay gente que aún lo ve así?
Antes lo entendía como una lujuria, como algo impuro y fruto del pecado. Más adelante lo empecé a ver distinto y lo fui entendiendo poco a poco. Ahora veo mi trabajo como un trabajo digno como cualquier otro. Creo que la gente que lo entiende de otra forma es porque quizás están reprimidos en sus cuerpos, que en parte quieren hacer lo mismo pero que no se atreven por miedo al qué dirán.

¿Qué es lo que más y lo que menos te gustaba de ser monja?
Lo que más me gustaba de ser monja era levantarme siempre alegre y dar gracias a Dios por un nuevo día. Yo era la encargada de coger las hostias a primera hora de la mañana y de empaquetarlas para que luego se repartieran. Esto me encantaba. Lo que no me gustaba era levantarme cada día a las cuatro de la madrugada y tener que bañarme entonces.

¿Y de dedicarte al porno? ¿Qué te agrada y qué te disgusta?
Lo que más me gusta de mi trabajo de ahora es que estoy brindando una compañía, estoy cumpliendo con el deber de escuchar a una persona que necesita algo. Lo que menos me gusta es ser señalada por la gente.

Ahora trabajas 40 horas cada 15 días y cobras 2.500 dólares. ¿Cómo ha cambiado tu vida con este trabajo?
Es un cambio muy grande de una vida a otra. Hay muchas personas que cuando vas por la calle dicen: "Ay mira la que era monja y ahora trabaja en el porno". Pero también hay muchas personas que te felicitan por no ser hipócrita. El día a día en sí también ha cambiado mucho, y no solo por el dinero. Antes no estaba expuesta de la forma que lo estoy ahora y pasaba más desapercibida.

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Tienes 28 años, eres madre soltera de dos niños, has sido monja y ahora trabajas como webcammer. ¿Fue complicado de explicar eso a tus hijos? ¿Qué parte la que más?
La verdad es que fue muy complicado. Unos compañeros de clase de mis hijos le mostraron vídeos en los que salía y me tocó sentarme con ellos, mostrarles los vídeos y explicarles en qué consistía mi trabajo. Con la niña fue más sencillo, lo entendió enseguida. Con el niño fue muy complicado, quizás porque ellos siempre son más machistas. Los primeros días se puso bastante serio conmigo, pero poco a poco ha ido mejorando nuestra relación.

"Yo soy una persona muy sincera, sigo creyendo que hay un Dios y que Dios lo perdona todo"

¿Saben tus excompañeras de convento a lo que te dedicas? ¿Qué te dicen?
La verdad es que desde que salí del convento no he vuelto a tener relación con ninguna de ellas. No saben a qué me dedico ahora.

¿Te confiesas? ¿Le dices al padre siempre que has “cometido actos impuros” o no consideras que tu trabajo consista en cometer actos impuros?
Sí, me confieso. “No cometerás actos impuros” es el sexto mandamiento. Se supone que todos los seres humanos cometemos actos impuros de pensamiento, palabra y obra, y pienso que recordar los mandamientos es un camino para encontrar la felicidad, por eso es importante confesarte.

¿Alguna vez te han intentado persuadir para que cambies tu trabajo?
Alguna vez cuando me he confesado el padre me ha dicho que cambiara de trabajo. Yo le contesto que no le estoy haciendo daño a nadie. No estoy perjudicando a ninguna persona, que simplemente es un medio que yo tengo para darle una mejor vida a mi familia. Últimamente no me ha vuelto a decir nada de esto.

¿Crees que eras lo suficientemente madura con 10 años como para decidir que toda tu vida te dedicarás a ser monja?
No, no lo es. Con tan poca edad una está en el mundo de la niñez y no puede decidir su vocación. Cuando eres tan niña no sientes una atracción hacia los hombres ni piensas que vas a cambiar de opinión. Crecer en un convento en parte es duro porque no hay libertad, no puedes disfrutar de muchas cosas… A los diez años no hay madurez suficiente como para poder decidir algo, y menos cuando tampoco has conocido otras cosas.

¿Te arrepientes de algo de lo que has hecho en tu vida?
No, no me arrepiento de nada de lo que he hecho así en general. De todo se aprende. Lo volvería a hacer igual, aunque sí cambiaría pequeñas cosas para mejorarlas.

¿Por qué crees que a la gente le sigue provocando un cortocircuito en su cerebro el hecho de ver las palabras monja y actriz porno en una sola frase?
Vivimos en una sociedad en la que a la gente le gusta señalar y decir mira esta es una monja o esta es un demonio. Yo soy una persona muy sincera, sigo creyendo que hay un Dios y que Dios lo perdona todo. Pienso que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Lo más surrealista es que nadie la tirará.

Sigue a la autora en @AlbaCarreres.

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