Jojutla no sólo sigue destruida: ahora está peor
Fotografías cortesía de Carlos Brito.
A un año del 19S

Jojutla no sólo sigue destruida: ahora está peor

Hace dos días, una furiosa lluvia inundó las ruinas de una ciudad que apenas comenzaba a recuperarse del terremoto de septiembre del año pasado. Y el agua lo empeoró todo.

Artículo publicado por VICE México.

A 365 días de distancia de la mayor tragedia en la historia de Jojutla —la ciudad del estado de Morelos que reportó la mayor cantidad de daños materiales en todo el país tras el 19S— la situación no sólo sigue siendo deplorable: ahora es peor.

La madrugada de este lunes las últimas malas noticias cayeron del cielo. La reconstrucción apenas visible en la zona —que antes destacara a nivel nacional por su producción arrocera y cañera— se vio intempestivamente clausurada por una lluvia torrencial que inundó 850 casas.

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Jojutla y sus casi 19 mil habitantes viven una tragedia que parece no tener fin.
De acuerdo con Carlos Brito, regidor electo del municipio y defensor de derechos humanos, la demarcación se encuentra ahora mismo doblemente victimizada.


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“Por una parte hay que reconocer el que el drenaje, que fue una de las mayores complicaciones después del terremoto, fue un acierto de la reconstrucción; pero por la otra, casi todas las demás obras de resanamiento están inconclusas o mal hechas”, dice.

Crímenes de construcción

Darse una vuelta por Jojutla implica asomarse a una inundación de problemas. Y de todos ellos, el principal es la vivienda.

No hay calle en donde no haya por lo menos una casa afectada, o en donde el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) no haya entregado a destiempo o de forma insuficiente los recursos para resanar los daños.

Además, Brito asegura que prevalece la autoconstrucción. A pesar de que muchas fundaciones de capital privado han realizado donaciones en especie, otras lo hacen entregando dinero directamente a los damnificados, y ellos tienen que levantar sus casas por sí mismos, sin información sobre la naturaleza del suelo y los riesgos que aún están latentes.


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“A mí me parece que se trata de un modelo criminal de construcción, porque lanzan a la gente al ruedo sin conocimientos, ni plan, ni coordinación para erigir sus nuevos hogares”, asegura el regidor electo.

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La mayoría de iglesias antiguas y conventos coloniales están hechos ruinas. El futuro del patrimonio histórico de esta zona depende sólo del rescate, ni siquiera de la reconstrucción.

El mismo palacio municipal, que data del siglo XIX, se encuentra inhabitable. Todas las decisiones importantes de Jojutla se toman dentro del cuartel de la policía. Cuando entre la siguiente administración habrán de construir una nueva sede.

También hubo más de 25 escuelas afectadas. Muchas de ellas ya fueron demolidas y sólo dos se recuperaron. En este par de casos, la rehabilitación sólo fue posible porque no se utilizó dinero estatal; todo fue financiado por donatarios privados, que pudieron llevar a buen puerto las reparaciones.


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Como una gran parte de los centros de salud se cayeron a pedazos, la asistencia médica que se debía proveer en Jojutla durante todo este tiempo tuvo que improvisarse en módulos hechizos. Brito cuenta que incluso al hospital más importante de la ciudad, el Meana, tuvieron que inhabilitarle la zona construida hacía apenas 10 meses, porque se dañó completamente. Irónicamente, la única parte de la institución que quedó casi intacta fue la edificada hace años.

El camino hacia el desastre

Encima, llegar a la ciudad de Jojutla es un martirio. El terreno sobre el que se asientan las orillas de la ciudad es un banco de tierra negra que ante la menor provocación del agua se vuelve fango, y eso hace que el ingreso continuamente quede varado.

La terminal de transportes tampoco sobrevivió al terremoto. Salvo que se tenga auto o se utilice el transporte público, la única forma de entrar y salir de la ciudad es mediante una terminal improvisada en las afueras de la cabecera municipal.

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Desde hace dos días, a todo esto hay que sumarle una inundación generalizada. Hoy el pueblo más resquebrajado de México tiene muchas más zanjas, muchas más deudas, muchas más heridas que sanar.

“Duele ver cómo ahora Jojutla es otra ciudad. Ya no tiene el mismo tipo de casas, ni de distribución, ni de esencia. Ahora habrá que ver cómo hacemos para volver a reconstruirnos. De algún lugar tendremos que sacar fuerzas”, dice Brito.

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