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conspiraciones

Rusia reabre la investigación de uno de los mayores misterios del mundo

Si buscas en Google 'incidente del paso de Diatlov', encontrarás varias teorías loquísimas sobre las misteriosas muertes de aquellos nueve excursionistas.

por Mack Lamoureux
12 Febrero 2019, 4:45am

El equipo de búsqueda en la tienda de los escaladores. Foto vía Wikimedia Commons. 

Un gélido día de febrero de 1959, en el norte de la Unión Soviética, nueve excursionistas acamparon al pie de un pico de los montes Urales conocido como Jólat Siajl, la Montaña de la Muerte.

El grupo se había instalado en un paso descubierto recientemente por el líder de la expedición, Ígor Diatlov. Pero no tenían que estar ahí. Los siete hombres y las dos mujeres acabaron en aquel lugar tras haberse perdido a causa de las malas condiciones climatológicas. Había transcurrido una semana de los 16 días que duraba la expedición y el grupo se había alejado 10 kilómetros del punto de retorno.

Los excursionistas nunca llegarían a ver el siguiente amanecer. Esa fría noche, junto al Jólat Siajl, los nueve expedicionarios estarían muertos, y lo que los mató sigue siendo uno de los mayores misterios de nuestro tiempo.

Ahora, sin embargo, la policía rusa ha decidido reabrir el caso, conocido popularmente como el “incidente del paso Diatlov”. El anuncio se hizo público la semana pasada por parte de la Fiscalía general, desde la que se han comprometido a terminar de una vez por todas con todas las teorías que circulan sobre la muerte de los excursionistas.

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La tumba de los miembros de la expedición. Foto vía Wikimedia Commons

“De alguna forma, todas las muertes están relacionadas con fenómenos naturales”, señaló en el anuncio oficial Alexander Kurennoi, portavoz de la Fiscalía. Según afirman, un grupo de expertos trabajará intensamente en esta nueva investigación. Aunque han pasado 60 años desde que se encontraran los cuerpos de los expedicionarios, congelados en inquietantes posturas y con extrañas heridas, Kurennoi dijo que la gente sigue queriendo respuestas.

“Tanto los familiares como la prensa y el público siguen pidiendo a la Fiscalía que se descubra la verdad y han expresado sus sospechas de que se les está ocultando algo”.

Para entender por qué el misterio del incidente del paso Diatlov ha seguido vivo en el imaginario colectivo, solo hace falta echar un vistazo a los cadáveres. Todos los montañeros, a excepción de uno que tuvo que abandonar antes debido a problemas cardiacos, murieron durante la misma noche.

Si bien la ruta era conocida por su alta dificultad técnica, todos los miembros de la expedición eran alpinistas consumados, por lo que acampar en el paso no tenía por qué suponer un riesgo mortal. Por esa razón, cuando el 20 de febrero el grupo no regresó, tal como estaba previsto, se envío una partida en su búsqueda.


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Poco menos de una semana después, el grupo de búsqueda halló la tienda que habían montado los alpinistas: estaba abandonada y la lona presentaba cortes practicados desde el interior. Los montañeros se habían ido del campamento, dejando atrás todas sus pertenencias y el calzado, como si hubieran tenido que salir apresuradamente, abriéndose paso entre una capa de nieve que les llegaba a la cintura. En el campamento había ocho pares de huellas distintas, algunas de ellas de calcetines, otras de pies desnudos, otras con solo una bota puesta. Aquel hallazgo desconcertó enormemente al grupo de búsqueda.

Varios días después, encontraron los cuerpos.

Los primeros dos cadáveres —de Yuri Doroshenko y Yuri Krivonischenko— se encontraban a un kilómetro y medio del campamento, bajo un pino solitario y en torno a los restos de una pequeña hoguera. Ambos alpinistas estaban en ropa interior. Parecía como si alguien hubiera trepado al árbol para otear algo en la distancia. Cerca del pino, el grupo de búsqueda encontró los cuerpos de Rustem Slobodin, Zinaida Kolmogorova y el líder de la expedición, Ígor Diatlov, de los cuales se dijo en el informe que habían muerto cuando intentaban regresar al campamento.

Los últimos cuatro cadáveres no aparecieron hasta dos meses después, cuando la nieve se derritió. Se hallaban a 75 metros del pino solitario, en un barranco que la nieve había cubierto. En este caso, los cuatro alpinistas estaban vestidos.

Al principio, nadie prestó demasiada atención al incidente; se concluyó que fue una expedición que había salido mal y que la causa de la muerte de los cinco primeros alpinistas fue hipotermia. Sin embargo, lo que provocó la muerte de los montañeros que aparecieron tras el deshielo era otra historia. Tres de ellos presentaban lesiones graves. Una de ellas, Liudmila Dubinina, fue hallada sin ojos ni lengua. Además, ella y Semion Zolotariov presentaban fracturas graves en el pecho, mientras que Nikolai Thibeaux-Brignolles tenía fracturas considerables en el cráneo, todas ellas lesiones similares a las que se producirían en un accidente de coche. Curiosamente, pese a la gravedad de las lesiones, los informes señalaban que ninguno de ellos presentaba heridas externas. Era como si hubieran sido aplastados por algo.

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Yudin abrazando a Dubinina antes de empezar la expedición. Foto vía Wikimedia Commons

Además del estado de los cuerpos, los informes señalan varias otras informaciones extrañas respecto a las muertes, algunas razonables —rastros de radiación en las prendas, los cuerpos presentaban un extraño tono oscuro en la piel, el hecho de que a Dubinia le faltaran los ojos y la lengua porque fue hallada en un arroyo— y otras no —gente que asegura que vio esferas anaranjadas volando cerca de la montaña el día que murieron los alpinistas o que los cuerpos presentaban signos de envejecimiento prematuro, etc.—. Esto unido a la forma en que los soviéticos manejaron el incidente —atribuyeron las muertes a “una fuerza espontánea de la naturaleza” y el caso se cerró apresuradamente— dio pie, incluso a día de hoy, a infinidad de especulaciones sobre la verdadera causa de la muerte de los nueve alpinistas.

¿Una avalancha? ¿Un ovni? ¿Un episodio de hipotermia que hizo perder la cordura a los montañeros? ¿Un yeti? ¿Los mataron los miembros de una tribu indígena que consideraban la montaña como un lugar sagrado? Haz una búsqueda de “paso de Diatlov” en YouTube o en la página en la que suelas leer tus conspiraciones favoritas y prepárate. Existe una cantidad enorme de material especulando sobre la teoría, si bien nadie ha sido capaz de determinar qué ocurrió realmente.

Una teoría bastante recurrente es que las muertes fueron provocadas por un ensayo armamentístico soviético. Los hay que creen que los montañeros entraron en una zona de pruebas de bombas y salieron corriendo montaña abajo para huir de las explosiones. Otros aseguran que el ejército soviético estaba probando armas radiológicas, lo cual explicaría el extraño todo de piel de los cuerpos y la sensación de frío que llevó a los montañeros a desnudarse.

En el libro Dead Mountain, su autor aporta otra explicación a las muertes: el viento que azota Jólat Siajl produce un sonido tal que provoca ataques de pánico a las personas que lo oyen. Esa fue la razón por la que los excursionistas salieron a toda prisa de su tienda y corrieron montaña abajo. Las fracturas se produjeron al caer por el barranco.

En cualquier caso, ahora quizá descubramos la verdad.

Desde la Fiscalía han asegurado que harán traer a diferentes expertos para investigar las muertes. Seguramente pensarás que tienen mucho trabajo por delante —incluso los rusos reconocen que existen cerca de 75 teorías sobre el incidente— , pero lo cierto es que van a limitar la investigación a tres de esas teorías. Ya se ha descartado oficialmente cualquier teoría criminal, según se desprende de las palabras de Kurennoi: “No existe ni una sola prueba, ni siquiera indirecta, que respalda esta versión [asesinato]. Se trató o bien de un alud, un bloque de nieve o un huracán”.

Pues qué queréis que os diga, pero decir que las muertes se debieron a “un alud, un bloque de nieve o un huracán” no es tan distinto a decir que fue por “una fuerza espontánea de la naturaleza”.

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