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La rivalidad histórica que podría convertirse en hermandad en 2030

A un centenario de su rivalidad canchera, Argentina y Uruguay podrían pasar del odio deportivo a la fraternidad para conseguir ser sedes de la Copa del Mundo en 2030.

Desde un set de transmisión improvisado sobre los vestidores de la cancha del Club Sportivo Barracas, el futbol llegó por primera vez a los oídos de los aficionados argentinos al encender el radio. Fue el 2 de octubre de 1924, cuando el radioaficionado Horacio Martínez Seeber y el cronista del diario Crítica, Atilio Casime, hicieron historia al narrar el encuentro de Argentina y Uruguay, una rivalidad que para ese entonces ya era asunto serio. La magia de la radio había ocurrido antes en Estados Unidos con una pelea de box y en Montevideo en un partido ante Brasil que no tuvo goles para cantar a todo pulmón, pero la albiceleste estrenó con el más grande honor de la época: venció a Uruguay, el campeón olímpico.

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El 9 de junio de ese mismo año, Uruguay goleó a Suiza en París, el título de los Juegos Olímpicos fue suyo y sin la Copa del Mundo, ese logro tomaba su lugar para reconocer al mejor equipo del planeta. La rivalidad con Argentina no era nueva, ya lo consideraban un clásico y todavía se discute si fue ese enfrentamiento el primero en ser calificado con ese honor, incluso antes que los representativos europeos. El Campeonato Sudamericano les había dado motivos para construir un historial con dominio charrúa.

Se jugó en octubre aunque debía llevarse a cabo el 28 de septiembre. Sería el segundo amistoso luego de los Olímpicos, pero el calor de los ánimos evitó que ahí mismo, en el terreno de Sportivo Barracas, ocurriera el partido. Las medidas de seguridad se quedaron cortas con relación a la respuesta de la afición que acudió desbordada al estadio en Buenos Aires. En el estadio había sitio para 40 mil aficionados y de acuerdo con el diario La Nación, ingresaron 52 mil. "Mentiríamos si dijésemos que nos ha sorprendido lo que ocurrió. Aún más, nos animamos a afirmar que cada uno de los asistentes al salir de su respectivo domicilio para encaminarse a la cancha preveía los acontecimientos. Se culpa a más de una autoridad el desborde de público. Hay quienes acusan a las autoridades de la Asociación de vender un número excesivo de localidades dando rienda suelta al deseo de lucrar. Otros atribuyen a la policía falta de vigilancia en la tarea de contener al público ubicado en las proximidades del estadio y que, en un momento dado, atropelló las puertas y escaló las paredes", recuerdan en los archivos de El Gráfico.

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En este punto, las versiones periodísticas se encuentran. El Gráfico afirma en sus relatos que los futbolistas no salieron del vestidor, la disputa había iniciado a pedradas y golpes en la tribuna, amenazaba con extenderse a la cancha en el intento por huir. El diario La Nación relata que se jugaron cuatro minutos y con el público demasiado cerca de la línea lateral, el central decidió suspender el partido.

El festejo uruguayo tras vencer 4-2 a Argentina

La nueva fecha dio paso a un par de hechos históricos, además de la primera transmisión radiofónica. Uno de ellos es incluso conmemorado por el Sportivo Barracas porque ocurrió en su campo. Al minuto 15, Cesáreo Onzari, entonces jugador de Huracán, disparó desde la esquina, directo al primer palo de la meta defendida por Antonio Mazzali. Esa anotación ha sido considerada como el primer gol olímpico. "Me salió porque tenía que salir. Quizá el arquero se había levantado mal ese día o lo hayan molestado, porque nunca más emboqué otro. Lo cierto es que cuando vi la pelota adentro, no podía creerlo", dijo el puntero.

Onzari se benefició del reciente cambio al reglamento que validó la anotación desde esa zona del campo y fue el protagonista mediático de la anotación, aunque no fue el primero. De acuerdo con la FIFA, Billy Alston lo hizo en agosto en un encuentro por la Segunda División Escocesa. El otro hecho relevante fue la colocación de una malla de un metro y medio para separar la tribuna de la cancha, en ese entonces, con la euforia del título, le llamaron "malla olímpica".

El Gráfico relata que la paz tampoco llegó ese día. Afición y jugadores estuvieron involucrados en una nueva riña que impidió la conclusión del encuentro: "Pocas veces hemos experimentado en un campo de juego la impresión dolorosa, de desconcierto, que sufrimos ante el epílogo que tuvo el encuentro (…) Las escenas de guerrillas entre los campeones olímpicos y el público, aquella otra de Scarone luchando a brazo partido con los agentes de policía, procurando impedirle que abandonase el field, no tienen precedente en las luchas internacionales rioplatenses". La plantilla charrúa abandonó el campo, los argentinos permanecieron hasta que se agotó el tiempo y el triunfo fue suyo.

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El temor a nuevas afrentas se experimenta desde entonces, las tensiones crecieron luego de los Juegos Olímpicos en 1928 y el primer Mundial en 1930, cuando ambos equipos disputaron las finales con triunfo para Uruguay: 2-1 y 4-2, respectivamente. La polémica en la Copa del Mundo (albergada en territorio uruguayo) por el supuesto maltrato a la selección albiceleste con la complacencia del árbitro, ocasionó que se rompieran las relaciones deportivas entre ambos y volvieron a encontrarse hasta cinco años después.

Las circunstancias han cambiado. Esta noche, se encontrarán en el Estadio Centenario para un duelo de eliminatoria mundialista. Luis Suárez y Lionel Messi, jugadores emblemáticos para sus selecciones, saldrán a la cancha con los dorsales 20 y 30, como parte de la promoción de la candidatura para ser anfitriones, junto a Paraguay, de la Copa del Mundo del 2030; precisamente en el centenario de ese enfrentamiento.