Relaciones

Esa gente que está en grupos de Whatsapp y nunca dice nada

“Hablan todo el rato y dicen cosas como ‘¿Quién saleeee jejejeje’ o ‘Hola amiguisssss’ y mierdas así con mil emoticonos de monitos tapándose la boca”.
12 Noviembre 2019, 5:00am
Grupos de WhatsApp
Foto de portada vía Flickr | CC BY 2.0

Grupos familiares, grupos de trabajo, grupos para organizar cenas, grupos de salir de fiesta, grupos de amigos del instituto... Nuestro WhatsApp está repleto de conversaciones y notificaciones incómodas que salen directamente de todos estos grupos en los que no queremos estar pero en los que debemos estar. Qué bien, Julián se ha comprado una barbacoa. Amaia acaba de compartir un vídeo de una chica en patinete eléctrico que termina siendo golpeada por un coche. Fotos del bebé de Mireia y João, ¿quién coño es João? Una nota de voz reenviada en el grupo del curro en el que una mujer dice que ha visto “tanques dirigiéndose hacia Barcelona”. Estos grupos no son lo mejor del mundo pero a veces siempre son útiles para comunicar desgracias o fortunas puntuales.

Lo más curioso de todos estos grupos —sean de trabajo, familiares o de un club de swingers para gente mayor de 50 años llamado Atlas— es que siempre hay un silencioso. Ya sabéis, alguien que fue agregado en algún momento pero que se mantiene puro, alguien que aún no ha manchado las pantallas ajenas con sus intervenciones, gente eternamente muda. Observadores o, incluso, gente que suda completamente de lo que se dice en ese chat.

Pequeños héroes contemporáneos que tienen que aguantar notificaciones constantes y conversaciones infernales. Es con estos “silenciosos” que hemos decidido hablar hoy y darles, por fin, voz.

JULIA, 29 AÑOS, VIGILANTE DE MUSEO

VICE: ¿De qué era ese grupo?
Julia: Pues de un máster que hice, aunque dejé de ir a clase a la segunda semana.

¿Qué decía la gente en ese chat?

Pues escribían todos los putos días. Hablaban todo el rato, en plan como si fuese el instituto. Decían cosas como “¿Quién saleeee jejejeje” o “Hola amiguisssss” y mierdas así con mil emoticonos de monitos tapándose la boca. También mensajes de voz de tías borrachas diciendo “Veniiiiiiiiid” pero sobre todo frases tipo "¡Buenos días gente! ¿Se sale hoy? ¡Vamos al Momo [Bar de mierda] por favoooooor! ". Y muchos emojis como estos:

¿Qué pensabas de esa peña?
Pues pensaba que eran idiotas y que menos mal que había dejado de ir a clase. Eran ultra normies. La clase de gente que dice "holi" o que comenta el último capítulo de mierda de una serie de Netflix. Dejé de ir a clase porque eran todos así. Putos normies que luego te invitan a pitis por la noche, joder, es que realmente son riquiños, maldita sea.

¿Sigues en ese chat?
No, a las pocas semanas del “incidente” salí del grupo porque ya tenía excusa.

¿Qué “incidente”?
Pues a mitad de año del máster escribieron otra vez eso de “¿quién saleeeeee?” y yo puse algo rollo "si venís a tal bar hasta os invito a un porro". Ignoraron mi propuesta y dejaron de escribir durante un tiempo. De hecho escribí la mierda esta con la certeza de que nadie fumaba porros y que entonces me echarían del grupo pero no me echaron y solo se quedaron callados hasta el día siguiente.

Pero dices que ellos se emborrachaban y salían de fiesta, ¿no? Lo del porro les tenía que sudar, ya estaban curadas de espanto.
Sí claro pero, ¿porros? Son ilegales ya tú sabes. Se quedaron callados, putos LOCOS.

¿Por qué tardaste tanto en largarte? ¿Por qué no lo hiciste directamente cuando decidiste dejar de ir a clases?
Porque pensé que quizás en un futuro necesitaría el grupo para pedir apuntes o así, pero solo hablaban de salir de farra.

Creía que habías abandonado el máster. Solo dejaste de ir a clases entonces.
Sí, volví para los exámenes. El máster me lo saqué con un 8 de media.

¿Dijiste algo para despedirte del canal o te piraste sin más?
Salí directamente sin decir adiós ni nada, pensando “Dios, ojalá estén hablando de mí ahora” y “Ufff, a la mierda los posibles apuntes”. Me piré un día que empezaron a hablar a saco otra vez, petándome el móvil de mensajes. Ese día escribieron tanto y mandaron tantos mensajes de voz borrachos que pensé “dios, voy a cortarles el rollo, qué pesaos” y mandé lo del porro.

MARCOS, 35 AÑOS, INGENIERO

VICE: ¿De qué va ese grupo? ¿Qué es lo que une a esas personas?
Marcos: Es un grupo del trabajo, dedicado en principio a tratar cuestiones de urgencia y realizar comunicaciones con la mayor inmediatez posible. También es un lugar donde la gente tiende a hacer bromas.

¿Por qué abrieron este chat? ¿Tenía una utilidad distinta al principio?
Lo abrieron porque se hacían unas comidas los viernes a mediodía que cocinaba un compañero y se utilizaba para confirmar cuantos comían, quien traía el vino, quien el postre y esas cosas.

¿Por qué no intervienes?
No tengo nada que aportar.

¿Cuánto tiempo llevas sin hablar en ese chat?
Nunca he hablado por ese chat.

¿Cómo se llama el grupo? ¿Tiene algún nombre “simpático”?
Se llama “Comidas”.

¿Te ponen nervioso los comentarios?
Más que nervioso me dan vergüenza ajena. Me producen un repelús bastante intenso.
Creo que es la sensación de darte cuenta de que hay una especie de simpatía obligada.
Un compromiso que me parece innecesario y de hecho muy poco natural.

¿Hay algún personaje o conducta que te de especial rabia?
El típico que cuelga vídeos de coña de otro grupo igualmente infame y le parece tan rematadamente gracioso que no puede evitar rebotarlo. Casi siempre viene acompañado de un "tenéis que ver esto".

¿En cuántos otros grupos estás?
No tengo ni idea. ¿30, 40, 50?

¿Hay algo en ese grupo, por pequeño que sea, que te resulte interesante?
Cuando se cuelgan fotos de coches que se han quedado en el parking con las luces encendidas. Consumiendo batería innecesaria que va a dejar tirada a la gente.

¿Cuándo fue la última vez que miraste los mensajes de ese chat?
Esta mañana.

Han mandado una foto de una botella reutilizable de plástico en una mesa. Por lo que parece alguien se la dejó en la mesa de una compañera.

ALBA, 30 AÑOS, TRADUCTORA

VICE: Hola Alba, dime, ¿cómo se llamaba ese grupo?
Alba: No lo sé, no lo encuentro en los chats antiguos. Se llamaba algo así como “Regalo Alba”.

¿De qué iba el asunto?
Pues de repente me agregaron a un grupo en el que había conocidos y como se llamaba “Regalo Alba” pues estuve dándole vueltas y vueltas por si sabía quién era esa persona a la que se le iba a hacer un regalo.

Y no tenías ni idea de quién era, ¿no?
No. Sí que conocía a algunas personas, pero ninguna era un amigo mío cercano. Supongo que la persona que tenía que estar en ese grupo, esa tal “Alba”, se llamaba igual que yo.

¿Seguías la información sobre la adquisición de ese regalo? ¿Te resultaba interesante?
Creo que la persona que creó el grupo ya propuso desde el principio un regalo y, como tenía un precio elevado, los integrantes del grupo tenían que repartirse el gasto. No, no seguí mucho la historia, solo un poco al principio.

¿Te planteaste participar aunque no conocieras al cumpleañero ni a esa gente?
No, pero creo que al principio tuve miedo de sentirme obligada a participar.

¿Por qué no avisaste de que se habían equivocado de persona?
No lo sé, fue mi forma instintiva de actuar, creo que siempre intento pasar desapercibida.

¿Silenciaste el chat? ¿Ocho horas, una semana o un año?
Puede que sí que lo silenciase, seguramente si lo hice la opción fue la de un año.

¿No se dieron cuenta de que había una persona que no decía nada?
Qué va, no se dieron cuenta.

Cuando ha vuelto a llegar esa fecha de cumpleaños, ¿han vuelto a hablar en ese chat para hacer otro regalo? O, si aún no se ha repetido la fecha, ¿estás preparada para aguantarlo de nuevo? ¿Tienes ganas de ver qué coño le regalan este año?
Pues esto ya ha pasado hace poco. Crearon un nuevo chat y fue un poco la misma dinámica: una persona con una propuesta de regalo a dividir entre los integrantes. Esta vez lo comenté con unas amigas y al final decidí decirles que se habían confundido de persona, para que la otra Alba tuviese la oportunidad de participar este año en el regalo, y después me salí del grupo. Supongo que el año pasado debieron pensar que era muy raro que la Alba auténtica no hubiese dicho nada ni hubiera participado en el regalo.

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