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Guía del estudiante

Lo que me hubiera gustado saber antes de ir a la universidad

Tener una carrera no te asegura ser una persona más lista, ni más culta ni más apta para la vida.

por Ana Iris Simón
13 Septiembre 2018, 4:00am

Todas las imágenes por la autora

Hace casi diez años que pisé por primera vez la universidad. La que nunca pisaron ni Cifuentes ni Casado ni la Ministra Montón, la Rey Juan Carlos. Pero esa es otra historia. El caso es que hace casi una década que descubrí lo que eran los campus, lo que implicaban las fiestas los miércoles y lo que significaban las clases de cien personas, esas en las que no llegas nunca a saber cómo se llama todo el mundo.

Durante los días previos a ese primer día de uni lloré mucho porque pensaba que iba a dejar de ver a los que hasta entonces habían sido mis amigos, algo que nunca ocurrió pero que yo no sabía que no iba a ocurrir. Tampoco ocurrió que nadie me preparara para ningún oficio ni por supuesto para la vida y sucedió muy pocas veces que me hicieran pensar dentro de un aula, cosas que daba por hecho que pasarían durante mis años de universidad. Así que probablemente me hubieran venido bien que alguien me hablara de que las expectativas son una de las peores cosas de la vida y me diera un par de consejos. Consejos que por otra parte seguramente no habría seguido, pero bueno.


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Consejos como que la pasta está bien pero que hay que comer fruta y verdura, que hay que tener cuidado con las ETS o que por muy guay que me pareciera entonces raparme media cabeza acabaría arrepintiéndome de ello. Consejos como que no fumara tanto y como que quisiera y cuidara a la gente que tenía alrededor porque mi yo del futuro me lo agradecería. En fin, consejos para la vida y para el aula a los que casi con total seguridad harás caso omiso.

Te sentirás muy perdida a veces, pero no pasa nada

En algún momento de tu carrera -en algunos momentos de tu carrera, incluso- te preguntarás qué haces tú ahí. Por qué elegiste lo que elegiste y si realmente quieres dedicarte durante el resto de tu vida a ello. Pero tranquila, no pasa nada. Es algo que le ocurre a todo el mundo y además, tener un grado o un máster o un puñado de ellos ni te asegura ni significa ir a dedicarte durante el resto de tu vida a nada, sea lo que sea ese nada. Ni para bien ni para mal tu formación determinará tu futuro curro: tenerla no te garantiza uno, pero gracias al cielo no tenerla, en algunas profesiones, tampoco supone ningún impedimento siempre que estés dispuesta a aprender.

Tener una carrera no te asegura ser una persona más lista

Ni más culta ni más apta para la vida. Seguramente lleves toda tu vida escuchando, explícitamente o entre líneas, que la universidad es el único camino para convertirte en un ser un humano completo. Pero no. Tener una carrera no te asegurará, desgraciadamente, el desarrollo de un pensamiento crítico y tener buenas notas no te servirá de mucho sin él. Quizá te ocurra incluso que cuando pasen los años te des cuenta de que los que más faltaban a clase son los que más lo han petado. Porque en lugar de memorizando mierdas sin filtro o haciendo prácticas mecánicamente que serán corregidas mecánicamente porque no hay otra manera de corregir prácticas de los 100 alumnos de una clase, se pasaban el rato "haciendo cosas por su cuenta".

No, no vas a dejar de ver a tus amigos

Te vayas o no de tu ciudad para estudiar seguramente tengas el miedo de dejar de ver a los que hasta ahora habían sido tus amigos. Y a que, por consiguiente, empiecen poco a poco a dejar de serlo. Pero tranquila: no va a ocurrir. Conocerás a gente nueva, gente con la que probablemente tengas más en común pero también menos recuerdos fabricados, pero todo es cuestión de ponerse. Seguramente empezará a costarte elegir a veces entre ver a los de la universidad o a "los otros", a los de toda la vida. Pero cuando acabes la carrera y empieces a trabajar te ocurrirá de nuevo, y así hasta el infinito y amiga, la edad adulta era en parte eso.

Ve a clase, anda

Nunca serás tan libre ni tendrás tan pocas responsabilidades como en la universidad. El césped y las sangriadas y las fiestas de los miércoles (y de los martes y de los jueves) y la cafetería del campus, donde seguramente tengas debates más interesantes que dentro de muchas aulas son muy tentadores. Pero ve a clase. O, al menos, inténtalo.

No todos los profesores de la universidad son como los de las películas

Ni como Ernesto Castro ni como Pablo Iglesias cuando daba clase en la Complutense y se subía a la silla para animar a sus alumnos a cuestionar la autoridad. Como en todos los oficios, en la uni hay profesores buenos, malos y regulares. Te encontrarás a un puñado de catedráticos infumables que pasarán diapositiva tras diapositiva y te obligarán a ir a clase solo para copiarlas y a doctores que tendrán la clase llena sin pasar lista. Y aprenderás, seguramente, que aquellos en cuyas clases es imposible tomar apuntes son los mejores. Aunque sea desesperante.

La persona con mejores notas no será la que antes tenga trabajo, ni uno mejor

Relee el punto número 2. Pero no seas cafre, el que peores notas saque seguramente tampoco lo sea.

Sentirás una y mil veces que es absurdo

Y probablemente lo sea. Copiar lecciones de un proyector o manejar una cámara o una probeta entre diez porque no hay recursos para todos no es lo más pedagógico ni lo más productivo del mundo. Sentirás que nadie te está preparando realmente para el oficio que quieres desempeñar y mucho menos para la vida y estarás en lo cierto en la mayoría de ocasiones, pero siento decirte esto: cuando consigas un trabajo seguramente también sientas una y mil veces que es absurdo. No eres tú, es la conversión de la educación universitaria en un negocio. No eres tú, es la transformación de las personas en pequeñas start ups que compiten entre sí para ver quién tiene más títulos, quién echa más horas fofri como diría Yung Beef y quién cuela más anglicismos en una sola frase.

Nunca tendrás tanto tiempo libre

A pesar de los exámenes, las prácticas y los trabajos -académicos y quizá también no académicos- la universidad es la última etapa de tu vida en la que tendrás tiempo libre. Un tiempo libre que no te genere casi más ansiedad que el trabajo, un tiempo libre casi exento de compromiso, para ti solo. Probablemente también sea la última etapa de tu vida en la que tengas la oportunidad de aburrirte, así que aunque sea difícil ver el bosque cuando uno está dentro, disfrútalo. Sal, lee, viaja, dedícate tiempo a ti mismo y dedícale tiempo a aquellos a los que quieres. Porque nunca volverás a tener tanto tiempo libre ni tantas ganas de todo.

Te darás cuenta de que la universidad es un negocio

Y de que si has podido estudiar un triple grado en inglés con complemento en no se qué hostias es precisamente porque lo es. Te darás cuenta de que era verdad aquello que decían: lo de Bolonia fue un invento para sacarle más dinero a tus padres, para que después del grado viniera el Erasmus y después del master viniera el doctorado. Y te darás cuenta de que, como negocio que es, te costará mucho más que a algunos de tus compañeros seguirle el juego. Porque ellos no tendrán que currar para pagarse la matrícula pero tú sí, porque podrán irse fuera de España mucho más tiempo y en condiciones mucho menos precarias que tú y porque tendrán prácticas aseguradas en las empresas de los colegas de sus padres mientras tú te las verás y te las desearás para currar gratis.

No te compres los libros

Seguramente al inicio del curso académico algunos profesores te recomendarán comprar unos cuantos manuales que probablemente pesen más que tú, hayan escrito ellos y cuesten el equivalente al dinero del que dispones durante tres meses. No te los compres. En el segundo cuatrimestre me lo agradecerás.

Pero lee todos los que te manden

Años después te arrepentirás y tendrás que leerlos (ver punto 8) cuando tengas mucho menos tiempo libre. Esas lecturas no te servirán de nada en tu futuro curro, pero sí en tus futuras conversaciones.

Pide que te regalen un máster

Estás en la Rey Juan Carlos así que puede que cuele, sobre todo si te afilias a algún partido político. En unos años entenderás por qué.

Nadie te contratará por tu currículum

Sino por las cosas de las que seas capaz de reírte, por lo bien que sepas tratar a la gente, por los libros que te hayas leído y por lo bien que sepas demostrar todo lo anterior. Porque, como te comentaba, Bolonia era, efectivamente, un invento para sacar dinero. Y como resultado todos sabemos varios idiomas y tenemos varios máster y hemos vivido varios años fuera, que es como si nadie supiera nada ni tuviera nada ni hubiera estado en ningún sitio. Así que valora y disfruta la universidad por lo que pasa fuera de las aulas casi más que por lo que ocurre dentro.

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