elecciones méxico 2018

“Ganar una elección a toda costa no vale la pena”. Una conversación con el árbitro electoral

¿Fraude? ¿Anulación de comicios? ¿Candidatos asesinados? ¿Fake news? Lorenzo Córdova habla de la partida que se están poniendo los partidos. “Aceptar la derrota”, pide a los contendientes.
27.6.18
Lorenzo Córdova durante el conversatorio 'Garantía de nuestro voto 2018', realizado en abril pasado. Fotografía de Galo Cañas / Cuartoscuro.com

Hace unos días, un comando armado robó 11 mil boletas electorales en un pequeño poblado de Tabasco, la tierra natal de Andrés Manuel López Obrador, el candidato opositor que va por su tercer lance presidencial. Unas horas después, la policía de la Ciudad de México detuvo a dos personas que trasladaban 20 millones de pesos (un millón de dólares) a las oficinas del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI). Diversos reportes de prensa han dado cuenta sobre compra de votos, hallazgo de boletas fake marcadas en favor de algún contendiente y, por si fuera poco ruido, surgen versiones en redes sociales de que el material electoral ha sido transportado por una empresa de camiones de la que es accionista el expresidente Vicente Fox.

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El árbitro electoral no parece tenerla fácil, por eso acudimos a la sede del Instituto Nacional Electoral (INE). Ahí nos recibió Lorenzo Córdova Vianello, rodeado de una decoración donde destacan alebrijes de diablillos: a unos se les ve votando, a otros sentados alrededor de la mesa donde debaten los consejeros del organismo. Queremos conocer cómo va mediar en la partida que se están poniendo los partidos. Y es que no sólo se trata de la elección presidencial, el 1 de julio los mexicanos acudiremos a las urnas para renovar las cámaras de diputados y senadores, nueve gubernaturas y otros puestos regionales.

Ante un ambiente político marcado por señales de encono, no resulta extraño que el consejero presidente del INE admita que arbitrar la elección mexicana será más difícil que pitar la final del mundial de futbol.


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“Tenemos que arbitrar este proceso en medio de un contexto de desconfianza, de incredulidad y de desencanto democrático que no adolece el futbol, en el futbol todo mundo sigue creyendo y esperanzado, en la democracia no necesariamente, por eso más allá de la complejidad de organizar esta elección y de arbitrar este proceso electoral, creo que también tenemos una gran ventana de oportunidad, porque esta elección puede ser una manera, y para eso estamos trabajando, de revertir la desconfianza y de avanzar en ese proceso que es sumamente delicado y complejo, lento, de ir construyendo poco a poco la confianza, en donde se avanza micra a micra”, comenta en entrevista con VICE.

Elegir en la tormenta

La sombra de acciones fraudulentas viene acompañada de una ola de violencia inusitada. Más de 120 políticos, muchos de ellos candidatos, han sido asesinados en vísperas de una elección donde, a decir de las encuestas, el foco tendría que centrarse en la disputa por liderar la oposición en el próximo sexenio: el derechista Ricardo Anaya y el oficialista José Antonio Meade pelean el segundo y tercer lugar de la carrera presidencial.

“La violencia no la detonó el proceso electoral. El clima de violencia, lamentablemente, es un clima arraigado, un contexto que está arraigado y presente en el país desde hace mucho tiempo, desde hace al menos una década. El año pasado, 2017, fue el año de mayor número de asesinatos, de muertes violentas en la historia del país, digo esto para ilustrar lo siguiente: las elecciones de este año se están realizando en un contexto de violencia, no es que el contexto de violencia lo hayan detonado las elecciones”.

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Córdova Vianello (Ciudad de México, 1972) es un abogado que se doctoró en Teoría Política por la Universidad de Turín, Italia, donde tuvo roce con el pensamiento de dos think tanks de los estudios sobre la democracia, Norberto Bobbio y Michelangelo Bovero. Ahora, a los 45 años, tiene el reto de comandar la organización de unos comicios empañados por el incremento de la violencia.


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“Tenemos también como sociedad una oportunidad histórica. En el año de 1994, tuvimos la votación más alta de nuestra historia, casi el 77% de las y los mexicanos salimos a votar en esa elección presidencial. Fue una elección en un contexto de violencia, distinto al que hoy tenemos, la de hoy es una violencia criminal, allá fue una violencia de otra naturaleza, con el asesinato de (Luis Donaldo) Colosio, con el surgimiento de la guerrilla en Chiapas, en fin, en una votación que para muchos fue interpretada como una manera en la que las y los ciudadanos le dijeron no a la violencia y sí a su compromiso democrático. Creo que las elecciones de este año son también una oportunidad para que, con nuestro voto, una vez más, masivamente, las y los mexicanos le digamos no a la violencia y sí a la apuesta por la democracia que ya lleva prácticamente tres décadas recreándose, elección tras elección”.

Encuentre el error en la boleta

¡No, no se pueden falsificar las boletas!”, asegura el hijo del prestigiado analista del sistema político Arnaldo Córdova, quien falleció a mediados de 2014, unos meses después de que Lorenzo tomara las riendas del instituto electoral mexicano. “Me atrevería a decir que (las boletas electorales) son tanto o más seguras que los billetes”.

Y enumera:

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El papel con el que se fabrican tiene una composición especial y hay una empresa (Papelera de Chihuahua), única en el país, que produce papel de seguridad.

Una serie de mecanismos de seguridad que lo hacen infalsificable, imposible de ser reproducido, entre ellas una marca de agua que se inserta en el papel en el momento mismo de la producción y que se hace bajo la supervisión, no sólo del Ejército sino del INE.

Tiene microtextos que no son visibles a simple vista, códigos de tinta ultravioleta que no se pueden ver con la luz del día, sino que requiere de una luz especial.

Hay un error en los microtextos, que se resguarda por motivos de seguridad.

–¿ Es verdad que las boletas electorales han sido trasladadas en camiones propiedad de una empresa del expresidente Vicente Fox? –se le pregunta.

–Han sido trasladadas en una empresa que ganó una licitación que ha trasladado paquetería electoral desde hace varias elecciones, que es la empresa de transportación más grande del país, que es la que ha brindado mejores condiciones de seguridad en el traslado de la paquetería, que además van resguardadas por el Ejército Mexicano y por la Marina Armada de México, es decir, la ley establece que son las fuerzas armadas las que custodian la documentación electoral. Si es o no accionista determinada persona, eso no es algo que le competa al propio INE.

El árbitro electoral añade: “Uno, no tengo idea si son ciertas o no (esas versiones), y dos, con independencia de que fueran eventualmente ciertas, pues no tiene ninguna incidencia en el proceso electoral, son parte del ruido del medio ambiente durante las elecciones, que me parece buscan descalificar algo que es absolutamente normal, que ya ha ocurrido y que no pone en absoluto riesgo al proceso mismo ni mucho menos la capacidad de las y los ciudadanos de votar libremente”.


Las elecciones nos están dividiendo y tenemos que hablarlo.


¿El Bronco es el candidato del Tribunal Electoral?

–El candidato (independiente) Jaime Rodríguez Calderón aparece en la boleta electoral por una decisión, una sentencia del Tribunal Electoral, que, como toda sentencia, se acata puntualmente. Yo diría que como los demás candidatos es un contendiente que ha cometido irregularidades en el proceso de obtención de su candidatura… como el recurrir a una serie de financiamientos indebidos, ilícitos, que han ameritado una sanción que fue confirmada por el Tribunal Electoral, y que hoy enfrenta como algunos partidos, una serie de procedimientos sancionadores en los que se tienen que deslindar todavía responsabilidades, pero que de confirmarse pueden traer todavía sanciones adicionales.

Anular, fracaso de la democracia

En las elecciones locales de Coahuila y Estado de México, realizadas el año pasado, los contendientes desfavorecidos por el conteo de votos pidieron la anulación de los comicios, argumentando compra de sufragios y rebase de gastos de campaña. Lo mismo ha ocurrido en otros momentos, como en la elección presidencial de 2006, cuando López Obrador exigió un recuento “voto por voto y casilla por casilla”. En ninguno de estos tres casos se repitió el proceso electoral, aunque ha habido algunos comicios locales que han sido anulados.

Anular una elección significa, como lo ha dicho la presidenta del Tribunal Electoral, el fracaso de la democracia –apunta Córdova–. Toda elección democrática debe poder, en última instancia, in extremis, como se dice, poder ser susceptible de anularse si han ocurrido cosas gravísimas que ponen en riesgo la expresión ciudadana expresada en las urnas. Pero en México hemos seguido una ruta que no creo que sea la más pertinente ni provechosa, la más democrática, hemos abaratado la nulidad de las elecciones”.

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El consejero presidente del INE agrega que “anular una elección significa, ni más ni menos, decir que las decenas de millones de votos que se emitieron, que los derechos de los ciudadanos que se plasmaron en la emisión de esos votos, no valen y se tiran a la basura, que se tiene que volver a repetir todo”.

Entre los temas abordados en la entrevista con VICE, éste parece ser el que más exaspera a Córdova. Se acomoda en la silla, agita levemente los brazos, luce más enfático: “No veo condiciones para que haya una nulidad. Por supuesto hay que estar atentos los próximos días y las autoridades electorales somos responsables de terminar bien lo que ha avanzado bien. Por cierto, estas son las elecciones menos impugnadas de los tiempos recientes, ha habido un número de quejas muy bajo, y no se debe a la falta de litigiosidad de los contendientes, lo son muchísimo, yo creo que la baja se debe a la buena organización del proceso electoral. Así que lo que falta es apostarle a la validez de las elecciones y exorcizar el fantasma de la nulidad que se ha abaratado en el imaginario colectivo y forma parte del script ordinario de los contendientes, lo que habla, por cierto, de una precaria cultura democrática”.


La televisión ya no vota como antes. AMLO encabeza tiempo de cobertura.


Una anécdota viene a su mente, de cuando se desempeñaba como asesor de José Woldenberg, consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) entre 1996 y 2003, periodo de arranque de la alternancia en el poder. Córdova recuerda que hace dos décadas, Felipe González, expresidente español, vino al entonces IFE a dar una conferencia que tituló “La aceptabilidad de la derrota como condición de funcionamiento de la democracia”, y hoy, dice, “la aceptabilidad de la derrota es todavía un valor democrático poco difundido, eso provoca que cada que alguien pierde pida la nulidad de la derrota. Y eso no sirve para consolidar nuestro sistema democrático”.

El riesgo de jugar en el límite

La rijosidad de las campañas está en el radar del árbitro electoral mexicano. “En democracia las mayorías necesitan a las minorías, no las pueden excluir sin más, por eso hay que cuidar el ambiente que durante el proceso electoral desarrollamos, construimos, porque el día después, la casa común en donde vivimos, que es nuestro país, va a padecer o se va a fortalecer de lo que hagamos antes. El 2 de julio, nuestros problemas van a seguir ahí”.

Jugar al límite, comenta, como lo hicieron los empresarios que llamaron a sus empleados a “razonar el voto” y oponerse al populismo, es estirar la liga de las reglas del partido. Y aunque considera que los hombres de negocios no violaron el reglamento, considera que “no es lo mismo hablarle a la ciudadanía y válidamente como se puede en democracia expresar su opinión política en favor o en contra de alguna opción, que dirigirte a tus empleados, que significa ya apelar a una relación de supra-subordinación, de una relación laboral en donde, estábamos en expresiones en el límite, y a nadie le conviene jugar al límite. No me refiero solo a los empresarios, me refiero a cualquier ciudadano, a los partidos políticos, a los gobiernos, a los medios de comunicación”.

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Las palabras de Córdova suenan a un llamado a calmar los ánimos. “Ganar una elección a toda costa no vale la pena, sobre todo porque en democracia nadie gana todo y nadie pierde todo, y eso no ocurre de una vez y para siempre. Enfrentarnos a la elección más grande de nuestra historia bajo esta premisa, es actuar con responsabilidad histórica, pero sobre todo con un mecanismo democrático”.


El candidato Meade es el campeón de las campañas… a puerta cerrada.


Las fake news y los tiempos de la desinformación que algunos llaman posverdad están en el abanico de sus reflexiones. “Corren como reguero de pólvora, pero las fake news no se combaten con censura sino con información oportuna y puntual, clara, cierta”. Y en ello ve responsabilidad compartida entre la autoridad electoral, los actores políticos, los medios de comunicación y la ciudadanía.

“Si no logramos recuperar la confianza en las autoridades electorales, difícilmente va a haber confianza en los resultados electorales y legitimidad en los gobiernos que son electos… Construir confianza a partir de información cierta, es decir, a partir de la explicación de lo que está ocurriendo, ese es el reto”, apunta.

–¿Te gusta tu trabajo, puedes dormir? –se le pregunta.

–Pensar y analizar la democracia no sólo desde los grandes ideales sino también desde la burda materia. Por eso me gozo mucho este trabajo. Y sí duermo, muy tranquilo, porque creo que esta es una institución muy robusta que te permite, aunque tengas que ser el responsable de la coordinación de los trabajos de un órgano tan grande, dormir tranquilo.

–Has dicho que es más difícil arbitrar la elección mexicana que el mundial de futbol. Danos tu pronóstico. ¿Quién va a ganar el mundial?

Me gustaría que ganara México el mundial, aunque creo que este mundial es de pronóstico reservado. Con lo que llevamos me parece que no hay equipo pequeño, que los favoritos no la tienen fácil, y ojalá alguno de los que no son favoritos gane. No soy muy dado a hacer pronósticos, ni en las elecciones, porque las elecciones no se ganan con buenos deseos sino con votos emitidos libremente en las urnas, ni en el futbol porque al final del día ganará quien juegue mejor y meta más goles.

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