Lo que aprendí del deseo saliendo con hombres mucho más mayores que yo

Amy Anderson, de 27 años, asegura que su novio de 50 es mejor amante porque está sexualmente liberado, aunque también advierte de que no todos los hombres maduros son iguales.

por Amy Anderson; tal y como se lo contó a Sirin Kale; traducido por Mario Abad
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04 Junio 2018, 3:45am

Ilustración por Erin Aniker 

Me identifico como bisexual con una especial predilección por los hombres maduros. Mi primer novio tenía cuatro años más que yo, y desde entonces solo he salido con hombres que me sacaban al menos diez años.

Conocí a mi actual pareja hace siete años, cuando yo tenía 21 y él, 44. Empezamos a salir a los 24 y 47, y actualmente yo tengo 27 y él, 50. Puedo decir sin dudar que tengo un tipo de hombre muy definido: mucho mayor que yo, con el pelo largo y barba. Cuando conocí a mi actual pareja, pensé, ¡Guau!

Estuvimos bastantes años siendo amigos antes de empezar a salir, ya que en aquel entonces los dos teníamos una relación. La primera vez que nos acostamos, habíamos quedado y nos habíamos dado cuenta de que estábamos enamorados y de que ninguno de los dos había dado el primer paso. Aquella noche el sexo no fue maravilloso. La primera vez con alguien nunca lo es. La situación está plagada de momentos violentos y de incertidumbre. Pese a todo, lo pasamos bien y pudimos jugar y explorar. Desde entonces, las cosas han ido a mejor.


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En términos generales, los hombres maduros van menos al grano en lo que se refiere al sexo, están menos obsesionados con el discurso sexual que prima en la sociedad. No es el clásico: nos vestimos, nos desnudamos, practicamos sexo oral y penetración y se acabó. Los hombres maduros con los que me he acostado están menos centrados en llegar a la penetración cuanto antes y en alcanzar el orgasmo siempre.

Los orgasmos son geniales, pero no siempre ocurren. Los hombres maduros han tenido tiempo para deshacerse del estigma que la sociedad ha impuesto al sexo, están más dispuestos a aceptar su sexualidad y sus deseos, y se muestran más confiados a la hora de expresárselos a su pareja.

La visión del sexo estigmatizada me parece más propia de los hombres jóvenes. Al final, todo se reduce a los mensajes que nos llegan de la sociedad, los mensajes que nos rodean. Yo crecí pensando que el sexo era de determinada forma y algo muy concreto, y que si te desviabas de eso, lo estabas haciendo mal. Así, por ejemplo, me pasé años sintiéndome muy mal porque no conseguía correrme solo con la penetración, y creo que muchas mujeres comparten mi experiencia.

"Los orgasmos son geniales, pero no siempre ocurren. Los hombres maduros han tenido tiempo para deshacerse del estigma que la sociedad ha impuesto al sexo"

Todavía pesa un gran estigma sobre las relaciones entre personas con una gran diferencia de edad. Con la gente que me dice que estoy con él solo por el dinero me cierro en banda de inmediato, porque yo estoy más centrada en la trayectoria profesional y, en mi caso, quien gana más dinero de la pareja soy yo. La gente siempre te va a juzgar, hagas lo que hagas.

Pero el hombre maduro también sufre el estigma. La gente supone que es un salido que solo quiere acostarse con alguien más joven, y a veces es verdad. Muchas personas me preguntan si no me parece raro que un hombre mayor salga con una mujer mucho más joven. Yo les contesto que depende. Me parece raro que haya hombres mayores que solo salgan con mujeres de menos de 25 años porque pienso, ¿Por qué? Me da la sensación de que simplemente tienen un fetiche con la juventud, y eso me incomoda.

"El hombre de 35 años con el que salía cuando tenía 19 solo me veía como un trofeo"

Me gusta salir con hombres a los que les guste por quien soy, no por la edad que tengo. Es la situación que vivo con mi actual pareja. “Habría salido contigo igualmente, sin importar la edad que tuvieras”, me dice siempre. Lo que hace que sea o no raro es esa diferencia entre salir con alguien que dé la casualidad de ser más joven y salir con alguien porque sea más joven.

Para saberlo no hay más que comprobar el historial de citas de esa persona: ¿ha salido con personas de todas las edades? Cuando tenía 19 años, salí con un tío de 35, y recuerdo que él siempre se pavoneaba de que se estaba acostando con una chica de 19. Ahora veo que aquello era horrible porque me estaba tratando como a un trofeo, no como a una persona. No es buena señal que un hombre te utilice como símbolo de estatus.

Gestionar la edad y las dinámicas de poder de género en relaciones con mucha diferencia de edad no es tarea fácil. A menudo lo más fácil para la pareja de menos edad es asumir el rol servil. Mi pareja y yo procuramos hablarlo todo desde una posición de igualdad, aunque reconozco que a veces debo luchar contra mis propios prejuicios interiorizados y no suponer que debo hacer lo que él me pide simplemente porque sea mayor y hombre. He aprendido mucho de él, pero también él ha aprendido de mí.

Nos lo pasamos muy bien juntos. No creo que me falte de nada. Vamos de vacaciones, viajamos, salimos juntos por la noche. No me suelen gustar las cosas que suele hacer la gente de mi edad: nunca me ha gustado ir a la discoteca, por ejemplo. Tenemos mucho en común para conseguir que nuestra relación funcione. Lo importante es alinear nuestros valores y deseos.

"Lo más difícil de gestionar son las dinámicas de poder y la posibilidad de que el miembro más mayor de la pareja enferme o incluso muera"

También creo que es necesario reconocer que la edad sí que influye en la relación. La mayoría de veces son tonterías: a lo mejor él hace una referencia a algún grupo de los 70 y yo no tengo ni idea de qué está hablando, por ejemplo. Lo más difícil de gestionar son las dinámicas de poder y la posibilidad de que el miembro más mayor de la pareja enferme o incluso muera.

Siempre pienso en el futuro. Es duro y complicado. Lo que más me asusta es pensar que algún día quizá me quede sola, y no hay nada que pueda hacer al respecto, porque la gente envejece y muere. Pero luego pienso que tal vez si hubiera conocido a alguien de mi edad, podría haber muerto de cáncer o atropellado por un autobús. La vida es frágil e impredecible. Debo creer que lo que pueda pasar dentro de 20 o 30 años no debe condicionarme para disfrutar de la felicidad que tengo ahora mismo.