Mexas en Nueva York: Cruz De Infona hace rap que es punk libre y le pinta dedo al mundo
Foto por Christian Alfaro.

Mexas en Nueva York: Cruz De Infona hace rap que es punk libre y le pinta dedo al mundo

El MC del Estado de México, residente de Queens, NY, estrenó ‘Punk de Ocasión’, un retrato íntimo de la sociedad gringa en la era de Trump.

David Ramírez ahora se hace llamar Cruz de Infona. Pero antes fue conocido como Master Vincent Vega, y durante el período más largo de su carrera como referente del rap hecho en México, como Dabeat Ramírez. Comenzó su militancia en el subterráneo del centro del país siendo miembro del Jedi Revolver, uno de los colectivos que sentaron, a fines de la década pasada, las bases para la actual escena del rap en México. Tiene placas que son clásicas en el contexto, como su EP en colaboración con Eptos y Jin Beast, P.L.O.M.O. (2011), pero ha hecho muchos más proyectos, colaborado con buena parte de los raperos más interesantes del país, haciendo beats y rapeando versos, y también ha participado en batallas escritas.

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Desde que vive en Queens, el borough de Nueva York de donde son leyendas del hip hop como RUN D.M.C., Chuck D, Q-Tip, Beatnuts o Nas, David se convirtió en nuestro muy personal Rubén Albarrán, al cambiar de nombre dependiendo del proyecto. Hizo dos placas en solitario y un EP en colaboración bajo el alias de Master Vincent Vega y ahora estrena Punk de Ocasión como Cruz de Infona.

Los discos que hizo como Master Vincent Vega, sobre todo Bronze, quedan como testamentos de un artista complejo con una capacidad de generar estampas sobre su realidad bicultural, poderosas y atemporales; ventanas desde las que podemos asomarnos a ver a la raza de bronce en el siglo XXI. Además son discos conceptuales en el sentido estricto del término, como el que estrenó la semana pasada, lo que es raro en la música urbana en español y suma puntos a su visión artística.

Ahora en Punk de Ocasión, refuerza el programa para generar un disco cosmopolita y callejero, donde el telón de fondo es la ‘Murikkka de Trump, y el sonido una capa metálica de beats actualizados; donde pinta un dedo medio firme y sin condescendencias a todo el que se ponga enfrente, incluido él mismo. Música de un rebelde, en el sentido profundo del término.

Le mandé unas preguntas vía mail a David. Escucha Punk de Ocasión y checa lo que nos contestó abajo.

Noisey: Cuéntame algo de tu vida para comenzar. Ya eres papá, también tatúas ¿es tu day job? ¿Cuál es tu hustle allá? ¿Cuánto tiempo llevas en NY?
Cruz de Infona: Llevo una considerable temporada viajando entre la costa este y tierras aztecas, aunque la mayor parte de mi vida reciente se ha desarrollado en la Meca del hip hop y el punk gabacho. Dejé el trabajo de 9-5 por hacer arte 24/7: la música y los placazos son lo que me mantiene ocupado ahora. Y gracias a ellos puedo poner pan sobre la mesa para mi hija Sabina, mi Ride or Die Christian y yo.

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¿Qué significa Cruz de Infona? ¿Es por Infonavit o por Deportivo Narciso Infona? En el último rap del disco lo mencionas en el contexto de Flatbush y tu nueva topografía.
Es complicado, incluso para mí. Cruz es la parte de mi persona en el extranjero que se sumerge en un poema de Jimmy Santiago Baca e Infona es la parte de mí que regresó a encontrar sus raíces en el barrio donde crecí, Infonavit Norte. En cuanto a mi nueva topografía, digamos que las combis también pasan en Flatbush Ave.

Sigamos explorando el cliché. De ser Dabeat, te convertiste en Master Vincent Vega. Y tu nuevo material es como Cruz de Infona, cuyo nombre ya nos explicaste. Cuéntame un poco de la decisión de hacerlo y sus implicaciones para ti.
En un nivel más personal, este nombre representa un progreso psicológico y emocional y se despega de haber sido un rapper promedio, un diseñador promedio, una persona promedio. Aquí empecé a creer en mi pedo de verdad. Es más, hasta te podría decir que aquí yo podría terminar mi existencia y sentirme orgulloso de que le dejé a mi morrita, una de mis mejores esculturas.

Este es el tercer proyecto musical que haces desde Corona, Queens, New York, ¿cierto? O al menos desde New York. Cada uno ha sido diferente, pero existe un arco narrativo, un proceso artístico. De ser un rapero totalmente escribiendo en español, te fuiste a algo en inglés por completo, y luego encontraste el balance en el spanglish, además de otras cosas en lo musical estrictamente, ¿Cómo ha sido ese arco narrativo?
Una vez apreté la mano de DJ Kool Herc y le ofrecí palabras de afecto. Él me respondió igual. En otra ocasión pasó lo mismo con Rob Swift. En otra con Sean Price, Termanology, Raekwon, Prodigy. Pude presenciar como Jay Z le daba su cadena del Universal Flag a Jay Electrónica… De entrada, si eres rapero o un head de la cultura, si eso no te cambia no sé qué lo logre.

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Cuando salió el Wetback Chillin’ estaba dando pasos de bebé dentro de una cultura que había evolucionado una vez más con artistas como Kendrick, J. Cole, A$AP Rocky, el mismo Jay Electronica; por otro lado Drake, Kanye o incluso Gucci Mane y Young Thug como abanderados en sus respectivas ramas del género. Mucho Chief Kief también en aquel entonces por cierto; incluso Skepta estaba en punto de ebullición también. Wetback… es un mixtape confuso y sin forma pero es también donde aprendí a desarrollar un concepto, mi visión y mi primer entendimiento del migrante en los EEUU.

Cuando salió Bronze ya estaba de vuelta en México con un sonido mejor pulido y con toda la cátedra del Brick City ya digerida. También siento que el balance que encontré en el spanglish tuvo mucho que ver con que es un álbum conceptual: el lenguaje es simple, enaltecer las raíces y conversar con mi gente del otro lado, donde se habla raza, donde se habla Quetzalcóatl, pero donde por primera vez podía usar nopales y henny en la misma oración sin que la gente me dijera que por qué no hablaba todo en español, que por qué me creo “nigga”. La energía en los dos únicos shows donde lo toqué completo se sintió brutal, el cambio era evidente.

Cuando comencé a escribir el Punk de Ocasión solo quería crecer, crear y viceversa: volví a ser un morro de dieciséis años aprendiendo la cultura, escuchando de nuevo discos que no entendí en algún momento. Todo sonaba diferente, como aprender a leer. Me hice valer de todos mis recursos artísticos, aprendí a destruir mis mañas y muletillas de estilo para poder ser más incisivo y, al mismo tiempo, materializar una visión que gira alrededor de la música pero que ya saca a bailar sin pena mi creatividad. He perdido el miedo a expresarme, mi lenguaje corporal cambió, mi imagen es distinta, mi mente está enfocada y el arte lo siento más vivo que nunca.

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Siento un enojo y un alejamiento, como cortar un cordón umbilical y transitar por aguas artísticas no nuevas, pero ya solo. Como si el disco fuera una carta abierta a tu pasado. Incluso desde el título.
Crecí mormón, como en alguna parte del disco lo menciono. En el mormonismo, cuando no participas de los sacramentos (por pecador) enfrente de todos, empiezan las especulaciones. Y yo tiro por viaje tenía pedos por mi vestimenta, por usar barba, por explorar mi sexualidad antes del matrimonio, por música. Básicamente por ser un morro normal. Es más, ni tomaba ni me drogaba, nada fuera de lo normal y siempre tenía pedos, cosa que a mí honestamente me valía verga, pero me sentía mal por mi jefa que siempre ha sido bien creyente, y no era tanta presión para ella de la iglesia, más bien la banda que se malviajaba y la hipocresía que nunca falta de salero.

Fui parte del desmadre hasta que terminé la prepa (para que me saliera bara, porque nos daban descuento a los miembros de la iglesia). Pero cuando terminé, me tomé la libertad de vivir una vida normal por fin.

Gran parte del perfil psicológico que desarrollé en mi juventud está ligado a ese pedo. Mientras crecía fuera de la burbuja, el resto de mi familia: tías, abuelos, etc., le pegaban machín al catolicismo y a los viejos valores de la sociedad mexicana. Mis amigos todos ateos, y yo oficialmente en el desmadre.

Siempre le digo a Chris que me tomó 27 años (hasta que pise New York por primera vez en el 2013 y cruzamos caminos) deshacerme de un perfil con rasgos no tan saludables. Ahora ya estoy ruco, ya no me van esas pendejadas, mi mente está en forma, mis capas se han ido; en esta etapa de mi vida adulta le pinto dedo a mis otros personajes y me transporto ileso porque ahora soy transparente.

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Foto por Christian Alfaro.

Bronze sigue siendo uno de mis discos de rap mexa favoritos. La estampa bicultural millennial más urgente de la música mexicana, en mi muy modesto gusto, como lo dije en otro lado. Ahora nos regalas una colección de himnos para el punk de ocasión. De ser descriptivo y programático, pasas a ser crítico y generar un diálogo. No hay urgencia, hay cinismo. En cierto sentido este disco es una continuación de tu lectura de Estados Unidos y de ser mexicano allá. Pero diera la impresión de que ya no te impresiona tu realidad inmediata. Como dices en “MON3¥”, llegaste a este lugar a alinear tus chakras.
El tatuaje me convirtió en un bartender a las 4 de la mañana. Es la terapia perfecta: sangre, sudor, lágrimas y sonrisas.

Al contrario de lo que mencionas, todos los días me alimento de mi realidad inmediata. Siempre trato de comunicarme con mi entorno, observo cómo le hace la banda, pongo atención, guardo el truco en corto y “cámara, el que sigue”. Yo vivo traduciendo historias a música y no solo las mías. Siento que es parte de mi labor ser una voz para toda esa gente que comparte conmigo, directa o indirectamente. Trato de ser imparcial cuando relato en mis canciones. A veces exagero el tono a propósito o yuxtapongo elementos, no por ser impertinente o faltarle al respeto a la gente que me inspira, sino porque me gusta el humor (en su mayoría negro) que obtengo como resultado.

Refleja mi personalidad. Si tú convivieras conmigo estrechamente te darías cuenta que este disco es el que más se parece a mi manera de ser en mi vida de civil.

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En el primer track, más allá de la mención y un chisme de Facebook del que podemos prescindir, haces una lectura del rap mexicano, una crítica: una escena en busca de papá. ¿Cuál es tu lectura del pedo?
Hoy en día el boom del trap ha servido para abolir barreras del idioma con las que batallaba el rap fuertemente cuando empezábamos. Ahora los morros conectan más fácil con el movimiento, entienden y adoptan el slang, se sueltan más a las vibraciones de la música o toman riesgos en la moda. Generaciones anteriores de rappers como la mía, casados con los años 90 o incluso más veteranos, han perdido el miedo a la música nueva y afortunadamente ahora entienden mucho de lo que predicábamos antes. Se dejó de castigar y ahora se impulsa, incluso ahora rappers anglosajones hablan un spanglish invertido. Creo que en este track en específico es el Sith en que me convertí, abriendo la puerta del disco, iniciando con un statement where I’m saying my shit’s always been valid bro. So, como decía Guru: Put up or shut up! Ahora ve cómo se hace wey.

Sólo mencionas a Trump una vez en todo el disco, y como de pasadita. En muchos sentidos el disco podría ser una lectura igual de EEUU antes o después de él, pero sí que es un panorama crítico y con dientes como tiburón blanco todo lo que hablas sobre ‘MERIKKKA. Y vaya, en esa medida, este disco se inscribe en la amplísima tradición de hablar de EEUU y del sueño americano. Que es lo que hacen los artistas que viven allá porque no podemos escapar a la historia. Cuéntame un poco sobre eso.
La mayor parte del álbum la escribí y la compuse en 2016, tal vez algunos extractos mínimos en el 2017 cuando lo grabé y tenía planeado lanzarlo. Incluso en esa canción empiezo escupiendo el año 2017. Ahora en 2018 decidí dejar la fecha estampada porque me parece la mejor manera de contar una postal de los años que estamos viviendo de una manera atemporal.

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Aunque no hablo de Trump directamente más que en un track, hablo de la máquina de gobierno que representa y trato de crear discusión sin que suene a regaño; a veces ironía, a veces culpa, a veces reflexionando. Ya no escribo en dos capas, escribo en cebollas y muñecas rusas.

También es un disco medio bipolar. Entre la desesperanza y la Positive Mental Attitude. Siempre he sentido melancolía en tu rap, pero aquí es más descarada y no hay una solución: “echando herida al alcohol”, drogas para fugarse de la realidad, el pez grande se come al chico, no a la verga los demás, sino todos, empezando por ti. No que te hayas dado por vencido, sino que estás en paz con la trivialidad de la vida, por decirlo así.
Desde que conocí a mi morra hasta ahora que tenemos una hija de poco más de un año, no he parado de crecer, he alcanzado un grado de madurez que me ha permitido cambiar mi perspectiva de la vida y he adquirido conocimientos muy valiosos, por parte de ella en su mayoría, y de la demás gente con la que convivo en la cotidianidad. Sigo en un proceso de desaprender malos hábitos. Cambio de piel, como dices. Así mismo, voy dejando rastros de mi vida que tal vez ya no ocupo en mis letras a modo de terapia. En mi cabeza pienso que tal vez al compartir mis demonios sirve de ayuda a otras personas con trivialidades similares. Si lo toman o les vale verga, al menos echaron un vistazo al espejo y saben que no están solos. A veces no necesitas respuestas, just acknowledgement.

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Los dos últimos tracks podríamos describir como experimentales, o ambientales, si prefieres. El último de plano no tiene raps. “The Run”, más allá de ser uno de esos textos deslumbrantes que te salen tan bonitos (desde “quemar 21 gramos” hasta “aman las J’s pero odian las letras”, y muchas otras imágenes que necesitas dibujar con manzanitas para entender bien), es una rola de ocho minutos y la música comienza en el tercero. Cuéntame sobre estas decisiones artísticas.
Es lo que me gusta de tener el control creativo de mi pedo. Siempre me ha gustado meter al menos una canción “panorámica” en mis proyectos: una donde le pones play y tienes chance de prender un cigarro, acomodarte los audífonos o subirle a las bocinas y hacer zoom poco a poco hasta que te metes al encuadre y te dejas seducir. Si escuchas el disco como un viaje por carretera, cuando llegas a “The Run” estás cruzando el desierto en la noche y cuando se transforma en “321 Zero”, vas llegando a tu destino viendo las estrellas.

El extracto con el que comienza “The Run” es de Mad Men y redondea mucho del disco, es una representación elocuente sobre el discurso de todo el himnario. ¿De dónde es el extracto ese en japonés en el último tema? Háblame un poco de estos extractos y de por qué. (También del que usas al comienzo de "Mexican Amerikkan").
El intro de “Mexican-Amerikkkan” viene de un documental de la película American me. Es una parte donde los personajes exponen que el ser miembro de una pandilla en su entorno ya no se gana, es más, ya ni los brincan, más bien nacen parte de la clica, donde los morros crecen aspirando a seguir la tradición. En el contexto de la canción, sirve para pintar la paleta del estereotipo mexicano tanto en México como en EEUU, un país que, está de sobra decir, ha forjado al resto del continente con mano de hierro.

El extracto en japonés es de un anime cyberpunk que se llama Evangelion, creo que originalmente fue un trailer pero yo lo vi por primera vez en un VHS que me armé en el tianguis y este pedazo lo pasaban al final. Es una historia que tiene múltiples finales y a la fecha creo que siguen sacando finales distintos. Es cagado porque siento que se asemeja mucho a mi manera de cambiarme el nombre y dar por terminadas etapas de mi carrera, etc. También es mi manera de ligar este episodio del Punk de Ocasión con música que vendrá después, influenciada por el new wave, goth, rap chicano, activismo en la comunidad inmigrante y el mundo después de la elección del señor naranja.

¿Tú hiciste la música (excepto where noted )? Háblame del proceso material de manufactura: dónde grabas, quién te ayudó, cuánto te tardaste, etc. Regálame la ficha técnica.
Me tomó 2 años crear esta obra. Es el disco que más tiempo me ha tomado desarrollar. Lo escribí en el 2016 mientras pasaba gran parte de mis días en el tren y en el primer shop donde aprendí a tatuar en Flatbush Ave. Mientras mi hija se cocinaba en la panza de su jefa, produje la mayoría de las instrumentales entre 2016-2017. En dos de ellas recibí de invitados a Rockes (beatmaker de Saltillo) y Danny (Brasco, de Monterrey). El proceso de grabación me tomó tal vez los primeros 6 meses del 2017, estrenando a Sabina. Y justo acababa de entrar al Shop donde estoy ahora, Cholitos Plakasitos, cerca de Coney Island. Grabé en un closet del departamento que medio acondicioné como cabina con un setup básico: Macbook Pro, interfaz (una m-audio viejita) y un micrófono (Rode NT1a) con un mic preamp (no recuerdo la marca) que por fortuna me prestó mi compa el Madness de Bekore Récords acá en NY. Cuando comencé a mezclar con un ingeniero de acá, me demoré un poco porque el mundo es demasiado pequeño y cuando le quise mandar cosas, él redujo su tiempo de estudio por atender otros proyectos que de repente detonaron en EEUU. Como soy bien pinche necio me tomé como dos meses para medio aprender a mezclar y comprar equipo que me aguantara la tarea. Me di a la misión de lograrlo yo mismo. De hardware me di un pequeño upgrade, compré una Mac Pro reciclada con chingo de ram, procesador atlético, etc. Monitores (KRK VXT4, los cuales fueron un dolor de cabeza para instalar porque son muy sensibles), le metí Waves y Fabfilter al Logic y me puse a trabajar cada fin de semana en la madrugada después de terminar mis ahora labores de padre de familia. Después de un par de meses y unas cuatro revisiones de mezcla, le di master como YouTube me dio a entender, le dibujé una portada y me dispuse a disfrutar el año nuevo bailando y cantando con mi esposa e hija.

¿Vas a venir a México a tocarlo?
Ojalá. Me encantaría que la banda en México lo entendiera y conectara con el desmadre. Y si recibo alguna invitación, ahí estaré desde luego.

¿Algo más?
Sí. Chingo de gracias por la plataforma Feli.

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